Lunes, 11 de enero

CAPÍTULO 23. De las admirables cosas que el estremado don Quijote contó que había visto en la profunda cueva de Montesinos, cuya imposibilidad y grandeza hace que se tenga esta aventura por apócrifa. (XVII)

Don Quijote, deseoso de visitar la cueva de Montesinos, consigue como guía al primo de un licenciado, hombre pintoresco al que Cervantes llamará el Primo (erudito un tanto chiflado que enseguida va a congeniar con el hidalgo). Guiados por este personaje nuestros protagonistas llegarán a la cueva y el hidalgo manchego se introduce en ella mediante una soga. Media hora después Sancho y el Primo sacan al hidalgo completamente dormido. Una vez despierto, explica sus experiencias durante su estancia en la cueva: ha tenido un sueño completamente de acuerdo con sus fantasías caballerescas e inspirado en un episodio similar de Las sergas de Esplandián.

El protagonista explica que se encontró en un maravilloso palacio en el que le recibió un anciano de largas barbas que resultó ser Montesinos, gran amigo de Durandarte, caballero muerto en Roncesvalles, cuyo cuerpo estaba  allí tendido sobre un sepulcro de mármol. Apareció un cortejo de doncellas enlutadas, acompañando a Belerma, la dama de Durandarte. Montesinos explicó que todos ellos y otros más- la reina Ginebra, Lanzarote, etc…- estaban en aquel maravilloso palacio encantados por Merlín y en espera de ser desencantados por Don Quijote. Tb ve a las tres labradoras del episodio anterior.

 

CAPÍTULO 29. De la famosa aventura del barco encantado. (XXI)

Don Quijote y Sancho llegan al Ebro y encuentran una pequeña embarcación que estaba atada a la orilla a un tronco de un árbol. Manda a su escudero que se apee del rucio y que suban a la barca (remedo de un episodio de Palmerín de Inglaterra// tópico de los libros de caballerías que un navío abandonado conduzca, sin que nadie lo gobierne, a un héroe famoso).

La fantasía del protagonista se exalta y cree que siguiendo el curso del río han llegado al mar y han pasado la línea equinoccial. Pero el pequeño barco está alcanzando la otra orilla del río con el peligro de dar contra las ruedas de una aceña (molino harinero de agua situado dentro del cauce de un río). Al reparar en ello acuden los molineros, blancos de harina, con varas apropiadas para detener la embarcación. Don Quijote se sobresalta al ver a aquellos hombres enharinados y los increpa como si fueran seres malvados que tienen a una persona cautiva en su fortaleza, y los insulta, desafía y amenaza con la espada.

Del cap. 30 al 57 se narra la estancia de dQ y s en el palacio  de los duques

En tierras de Aragón,DQ y S entran en contacto con unos nobles que han leído la 1ª parte de el Quijote y desean divertirse a su costa.De nuevo no es dQ quien distorsiona la realidad sino los demás quienes la distorsionan para que emule a a la de las novelas de caballerías.

Con delicadeza, pero a veces siendo despiadados, no reparan en dificultades para hacer creer a dQ que viven en el ambiente de los libros de caballerías. Ya no es preciso que dQ distorsione la realidad para que ocurran hechos mágicos o asombrosos. Sólo dos personas quedan al margen de la farsa: un eclesiástico, por motivos éticos y una dama de la duquesa, doña Rodríguez, prototipo de la mujer boba que no se entera y realmente cree que dQ es un caballero andante e incluso acude a él para que vengue el honor de su hija, que ha sido burlada por el hijo de un labrador rico.

Un hecho destacable de la estancia en casa de los duques (que no está en los capítulos que hay que leer) es que los duques montan una parodia en que Merlín y otros encantadores dicen que Dulcinea dejará su aspecto de labradora y recuperará el de dama si Sancho se da 3600 azotes en las posaderas, pero no por la fuerza sino por su voluntad. Este embuste creará una nueva situación en la relación entre amo y criado ya que dQ le importuna, suplica y paga para que se vaya dando azotes y eso sí aparece en algún momento de los capítulos que hay que leer.

También entre los capítulos que no hay que leer está la etapa en que dQ y Sancho se separan ya que Sancho es nombrado gobernado de una ínsula Barataria, ya que el duque quiere que dQ pueda cumplir la promesa que le ha hecho a Sancho, por eso lo envía a una aldea donde todo el mundo lo recibe como si fuera un gran señor. Allí lo hacen resolver conflictos legales y él actúa con gran sentido común y justicia.

CAPÍTULO 41. De la venida de Clavileño, con el fin desta dilatada aventura (XXVIII)

La condesa Trifaldi se presenta ante don Quijote para pedirle que vaya a la lejana isla de Candaya a desencantar a la infanta Antonomasia y a don Clavijo, convertidos por el gigante Malambruno, ella en una simia de bronce, y él en un espantoso cocodrilo. Para ir a ese remoto lugar es preciso montar en un caballo de madera, llamado Clavileño, que lleva rápidamente por los aires a las regiones más apartadas.

Nuestros protagonistas montan en Clavileño, que acaban de traer cuatro “salvajes”; les cubren los ojos con un pañuelo y, acercándoles al rostro aire producido con fuelles y estopa quemada, les hacen creer que vuelan por las regiones etéreas, hasta que hacen estallar los cohetes que el caballo de madera lleva en su interior y derriba a don Quijote y a Sancho. Allí encuentran un pergamino en el que se afirma que el caballero ha acometido con éxito su empresa.

Como vemos, tanto don Quijote como Sancho caen el engaño (“quijotización”)- Lectura de la pág. 452

 

 

Quant a ROSA MARIA POY RODA

Profesora de Literatura castellana (INS Priorat)
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