Del cap. 30 al 57 se narra la estancia de dQ y s en el palacio de los duques
En tierras de Aragón,DQ y S entran en contacto con unos nobles que han leído la 1ª parte de el Quijote y desean divertirse a su costa.De nuevo no es dQ quien distorsiona la realidad sino los demás quienes la distorsionan para que emule a a la de las novelas de caballerías.
Con delicadeza, pero a veces siendo despiadados, no reparan en dificultades para hacer creer a dQ que viven en el ambiente de los libros de caballerías. Ya no es preciso que dQ distorsione la realidad para que ocurran hechos mágicos o asombrosos. Sólo dos personas quedan al margen de la farsa: un eclesiástico, por motivos éticos y una dama de la duquesa, doña Rodríguez, prototipo de la mujer boba que no se entera y realmente cree que dQ es un caballero andante e incluso acude a él para que vengue el honor de su hija, que ha sido burlada por el hijo de un labrador rico.
Un hecho destacable de la estancia en casa de los duques (que no está en los capítulos que hay que leer) es que los duques montan una parodia en que Merlín y otros encantadores dicen que Dulcinea dejará su aspecto de labradora y recuperará el de dama si Sancho se da 3600 azotes en las posaderas, pero no por la fuerza sino por su voluntad. Este embuste creará una nueva situación en la relación entre amo y criado ya que dQ le importuna, suplica y paga para que se vaya dando azotes y eso sí aparece en algún momento de los capítulos que hay que leer.
También entre los capítulos que no hay que leer está la etapa en que dQ y Sancho se separan ya que Sancho es nombrado gobernado de una ínsula Barataria, ya que el duque quiere que dQ pueda cumplir la promesa que le ha hecho a Sancho, por eso lo envía a una aldea donde todo el mundo lo recibe como si fuera un gran señor. Allí lo hacen resolver conflictos legales y él actúa con gran sentido común y justicia.
CAPÍTULO 41. De la venida de Clavileño, con el fin desta dilatada aventura (XXVIII)
La condesa Trifaldi se presenta ante don Quijote para pedirle que vaya a la lejana isla de Candaya a desencantar a la infanta Antonomasia y a don Clavijo, convertidos por el gigante Malambruno, ella en una simia de bronce, y él en un espantoso cocodrilo. Para ir a ese remoto lugar es preciso montar en un caballo de madera, llamado Clavileño, que lleva rápidamente por los aires a las regiones más apartadas.
Nuestros protagonistas montan en Clavileño, que acaban de traer cuatro “salvajes”; les cubren los ojos con un pañuelo y, acercándoles al rostro aire producido con fuelles y estopa quemada, les hacen creer que vuelan por las regiones etéreas, hasta que hacen estallar los cohetes que el caballo de madera lleva en su interior y derriba a don Quijote y a Sancho. Allí encuentran un pergamino en el que se afirma que el caballero ha acometido con éxito su empresa.
Como vemos, tanto don Quijote como Sancho caen el engaño (“quijotización”)- Lectura de la pág. 452
CAPÍTULO 48. De lo que le sucedió a don Quijote con doña Rodríguez, la dueña de la duquesa, con otros acontecimientos dignos de escritura y de memoria eterna. (versión original)
Don Quijote estaba una noche entristecido en su aposento, sin poder dormir, dolido por los arañazos de los gatos y pensando en cómo era perseguido por Altisidora, cuando oyó que abrían la puerta del dormitorio. Pensó de inmediato en la enamorada doncella y temió que hubiese venido a comprometer su honestidad; pero en vez de entrar Altisidora, como esperaba don Quijote, lo hizo una dueña, vestida con largas y blancas tocas, con anteojos en la cara y, llevando una vela en la mano. Don Quijote, de pie sobre la cama, empezó a santiguarse nerviosamente, porque creía que alguna bruja había entrado en su aposento. La dueña, cuando se acercaba y vio el aspecto de don Quijote, se asustó tanto que se le cayó la vela y, al intentar huir en la obscuridad, se pisó las faldas y cayó al suelo.
Creía que era un fantasma y le conjuró a que le dijera qué quería de él, pues como tal caballero andante, su oficio se extiendía a hacer el bien hasta las ánimas del purgatorio. Se dio a conocer la dueña. Era doña Rodríguez y venía a exponerle sus cuitas y a pedirle ayuda. Don Quijote, que no se fiaba de las dueñas, le respondió que si su petición era celestinesca, él sólo estaba para Dulcinea. Al final accedió a escucharla, quedándose él acostado en su lecho, asomando sólo la cabeza; ella sentada en una silla a una enorme distancia.
Doña Rodríguez era asturiana. Su padre la trajo a Madrid y la acomodó a servir como doncella de labor en casa de una señora principal; al poco de llegar quedó huérfana. Se enamoró de un escudero de la casa. La señora, para evitar comentarios, los casó. Tuvieron una hija; al poco tiempo falleció su marido a consecuencia del trauma que le produjo el maltrato de su señora doña Casilda.
Tenía fama de buena costurera y, cuando se quedó viuda la duquesa se la trajo con ella al reino de Aragón. Su hija tenía dieciséis años, era muy bella y poseía grandes cualidades. Se había enamorado de ella el hijo de un rico labrador; le había dado palabra de ser su esposo, pero ahora no quería cumplirla. Por eso venía a pedirle ayuda. Termina destacando el valor de su hija frente a Altisidora y la duquesa; en la primera porque “no es oro todo cuanto reluce” (refr. Las apariencias engañan), pues le huele la boca; en la segunda, porque tiene llagas en las piernas.
Nada más terminar de hablar abrieron la puerta; del sobresalto, se le cayó la vela a doña Rodríguez y se quedó la habitación a obscuras. Dos manos la cogieron por la garganta y otra persona le levantó las faldas y le dio varios azotes con una chinela. A don Quijote le pellizcaron por todas las partes y le dieron mamporros. Tuvo que defenderse a puñadas.
(En el capítulo 57) DQ y Sancho se marchan del territorio de los duques con la intención de dirigirse a Zaragoza
(Cap 59 a 61)
Al ir avanzando en su camino llegan a una venta donde oyen hablar del falso Quijote de Avellaneda. DQ se indigna, critica la obra y decide no ir hacia Zaragoza para que todo el mundo vea la falsedad de la historia que cuenta Avellaneda. Así es como decide dirigirse hacia Barcelona.
La estancia de dQ en Cataluña es muy interesante, porque se da una nueva situación. Primero dQ se inventaba aventuras, después los demás crean aventuras para él, como los duques. En Cataluña dQ encuentra aventuras reales.
Camino de Barcelona se encuentra con una pandilla de bandoleros de Roque Guinart (el histórico Perot Rocaguinarda). Con ellos conviven unos días. Son personas que amargadas de la realidad contemporánea viven marginados de la sociedad viviendo aventuras reales. que llevan implícita la muerte. Aquí aparecen las primeras muertes de la novela. Recordemos que en todas las aventuras de dQ todo se saldaba con algún trompazo, caída o herida leve.
Al poco de llegar dQ acude ante Guinard una mujer que acaba de herir mortalmente a su burlador, es la misma situación de Dorotea ante Fernando, pero esta mujer ha actuado resolutivamente, con violencia. DQ se ofrece a vengarla, pero nadie le hace caso. (Es la 1ª muerte del Quijote).Poco después en una discusión sobre el botín Guinart le abre la cabeza a uno que protesta (2ª muerte violenta)
Cervantes toma una actitud favorable ante el bandolerismo catalán, éste mantenía mucha relación con Francia y era un grave problema para los virreyes, que luchaban con poco éxito para erradicarlo.
Guinart les facilita la llegada a Barcelona y les dejan en la playa de la Barceloneta la noche de San Juan. Allí son recogidos por Antonio Moreno, un importante ciudadano, de la misma facción política que Guinart.
CAPÍTULO 62. Que trata de la aventura de la cabeza encantada, con otras niñerías que no pueden dejar de contarse. (XLII) (La primera parte del capítulo no aparece en la versión adaptada)
Un caballero barcelonés, don Antonio Moreno, los acoge con gran afecto y celebra en su casa una fiesta en honor del caballero, en la cual se exhibe a todos los asistentes una maravillosa cabeza de bronce, sostenida por un pie de jaspe, que posee la sorprendente y mágica virtud de responder atinadamente a cuanto se le pregunta. La cabezada respuestas ingeniosas o ambiguas a algunas preguntas que se le hacen.
Cervantes se apresura a aclarar que tal cabeza estab montada sobre un tubo que comunicaba con un aposento del piso inferior donde un sobrino del anfitrión daba las respuestas. Todos los presentes, no sólo DQ y S, ignoran el artificio.
Poco después, DQ visita una imprenta lo que da pie a comentarios literarios sobre los libros que se están componiendo y estampando y a que Cervantes exponga sus opiniones sobre el arte de traducir y, sobre todo, para que ataque nuevamente al Quijote de Avellaneda.
CAPÍTULO 64. Que trata de la aventura que más pesadumbre dio a don Quijote de cuantas hasta entonces le habían sucedido.
CAPÍTULO 73. De los agüeros que tuvo don Quijote al entrar de su aldea, con otros sucesos que adornan y acreditan esta grande historia.
CAPÍTULO 74. De cómo don Quijote cayó malo, y del testamento que hizo, y su muerte.