Daily Archives: 27 marzo 2009

Lectura del tercer trimestre: Días de Reyes Magos

La semana que viene ya lo comentaré en clase, pero aprovecho el blog para comunicaros que la lectura para el tercer (y último) trimestre será la novela Días de Reyes Magos, de Emilio Pascual, publicado en la editorial Anaya. Os dejo un resumen del argumento de la novela, y más abajo la portada del libro (pero tendrás que construirla tú mismo/a):

Veinte años después de sucedida, Ulises –Uli– cuenta la historia de unos meses cruciales en su vida de adolescente. A sus dieciséis años. En pleno desconcierto vital, Uli decide romper sus lazos familiares y aparecer lo menos posible por casa. Abandona también el instituto, huyendo “de unas clases aburridas, de unos profesores que parecían pastorear ovejas en vez de enseñar a vivir”. Entonces, Cali, su mejor amiga, se convierte en confidente y consejera. Uli comienza a deambular por la ciudad, y surgen también las sorpresas para él: su padre se marcha definitivamente de casa, en su buzón empiezan a aparecer libros que no sabe quién remite, y, por fin, conoce a un ciego que se gana la vida recitando romances y que lo contrata para que le lea libros (a él, tan refractario a la lectura), además de los poemas que ha de memorizar para su oficio. Mientras tanto, en el buzón de Uli siguen apareciendo libros (incluso un extenso romance con la historia completa de don Quijote). Y así hasta que llega septiembre, y el ciego decide buscar otros horizontes y se despide definitivamente de él. Y ya no se volverán a ver. Pero la sorpresa mayor aguarda tanto al protagonista como al lector en las últimas páginas…

Ahora, si quieres ver la portada de la novela, visita esta página web y mira abajo.


Suicidio de las gotas

Ahí tenéis cómo se puede describir un hecho tan común como las gotas que caen en una ventana, pero de una manera literaria (texto y voz de Julio Cortázar):

Aplastamiento de las gotas

Yo no sé, mira, es terrible cómo llueve. Llueve todo el tiempo, afuera tupido y gris, aquí contra el balcón con goterones cuajados y duros, que hacen plaf y se aplastan como bofetadas uno detrás de otro, qué hastío. Ahora aparece una gotita en lo alto del marco de la ventana; se queda temblequeando contra el cielo que la triza en mil brillos apagados, va creciendo y se tambalea, ya va a caer y no se cae, todavía no se cae. Está prendida con todas las uñas, no quiere caerse y se la ve que se agarra con los dientes, mientras le crece la barriga; ya es una gotaza que cuelga majestuosa, y de pronto zup, ahí va, plaf, deshecha, nada, una viscosidad en el mármol.

Pero las hay que se suicidan y se entregan enseguida, brotan en el marco y ahí mismo se tiran; me parece ver la vibración del salto, sus piernitas desprendiéndose y el grito que las emborracha en esa nada del caer y aniquilarse. Tristes gotas, redondas inocentes gotas. Adiós gotas. Adiós.