Paracetamol para el corazón
Quemó las flores de tu cemento,
luego se arrodilló, en la cabeza el tormento,
y es cuando se van,
que viene lo más incierto.
Aún subrayo los versos,
que tú y yo proclamamos nuestros,
y nos reímos entre besos,
inocentes, creyendo ser eternos.
Preferiría pedir lo siento,
aunque me cueste, no te miento,
preferiría romper el espacio-tiempo,
y dejar de existir en un recuerdo.
Quemó las flores del suelo,
y se prendió la hierba,
ardió sin control
igual que arde en el alma
y para eso no hay solución
Mania