Hay debates que tienen sentido. Decimos que tienen sentido, cuando aceptamos, que si escuchamos la premisa inicial de los que no piensan como nosotros, vemos, que nos podemos mover en una dirección o en la contraria.

El debate español, sobre el lenguaje inclusivo, y el masculino genérico, y la necesidad de aumentar la visibilidad de la mujer, es un debate  que tiene sentido, es un debate necesario.

Hay otros debates, que tampoco son “tontos”:                Uno. Si un artista es un inmoral, ¿debemos ignorar su obra?.

Dos. Cuestionando, la meritocracia, “el gobierno de los triunfadores”. ¿El éxito es siempre el resultado del talento y  el esfuerzo?.  Tres. Si consideramos que el humor, es una válvula de escape muy saludable. Qué motivos hay para ponerle límites?. Cuatro. ¿El rey debe poder volver a España?

Hay debates de los cuales no podemos decir lo mismo: ¿El tomate es una verdura o una fruta?.. ¿El perrito caliente es un sándwich?…

¡Hay debates y debates!. Debatir es necesario. Si hay debate, no hay combate.  El debate fomenta la empatía y nos permite conseguir acuerdos pacíficos. ¡Muchas veces, en el punto medio, está la virtud!.   El combate, ¡un mal!.  Aceptable, solamente, cuando toca defenderse.