Sabemos que los cuerpos pueden enfermar. ¡Lo sabemos!.  A todos, en mayor o menor medida, nos ha invadido un virus o una bacteria. Todos hemos padecido una infección o una intoxicación.  Todos hemos visto enfermedades y enfermos.  De las enfermedades humanas se habla mucho.

De las enfermedades de los edificios se habla menos.  En alguna ocasión hemos oído hablar de la aluminosis, es decir, de esos edificios con un hormigón  ya muy poroso.  O de las humedades.

De estas enfermedades se habla poco, y de las enfermedades sociales, aun se habla menos.  Por eso me sorprendió  oír, que EEUU es un país enfermo.  La persona que dijo eso, lo hizo añadiendo, que allí, el uso de la fuerza indebidamente, es frecuente,  que la desigualdad es escandalosa,  y  que  las “locuras” o excentricidades del presidente abundan.

Esto lo dijo un espontáneo.  Al día siguiente,  leí esto otro de un politólogo famosos: : “Yo crecí en China, en una época en que el país estaba enfermo”..  Este país, ahora no está enfermo.   “EEUU, ahora es un país enfermo”.

Yo me pregunto: ¿Trump es la consecuencia, o la causa?. Lo que nos llega de este país, es preocupante. ¡Muy preocupante!.