Antes había que esperar: Los turrones llegaban en navidad,  ahora  llegan  antes. La respuesta a una carta, tardaba semanas, ahora las respuestas, muchas  veces,  llegan  unos minutos después.  La película la veías a la hora que tocaba, ahora ves la película en línea, sin esperas.  Las compras se programaban unos días antes,  finalmente te desplazabas y comprabas,  ahora compras en línea, y la entrega, es casi inmediata.

Por todo ello, se podría decir, que los niños y jóvenes de ahora, están muy habituados a tener lo que les agrada, sin esperas. Y por cada experiencia placentera, su cerebro les proporciona una  descarga de dopamina, que es la hormona del placer. Por eso se dice que esta generación es “la generación de la dopamina”..    Se dice que es una generación “dopada”.  Y se ha de decir también que  este dopaje, no es como el deportivo.

Resumiendo, nuestra generación disfrutaba de otra manera: Disfrutaba planificando y esperando, y no se desesperaba. Muchas veces la preparación de una fiesta, nos proporcionaba tanto placer, como la fiesta misma.  Para nuestro cerebro caminar hacia la cima u objetivo, podía ser tan agradable, como llegar.

El cerebro de nuestros nietos es diferente