ANTONIO MACHADO

Con esta entrada, la número 100, finalizo mi blog y nadie mejor que Antonio Machado para decir la última palabra.
Me identifico mucho con este poema –referencias biográficas aparte- no tanto porque yo sea también así, sino por lo mucho que me gustaría llegar a serlo.

RETRATO

Mi infancia son recuerdos de un patio de Sevilla,
y un huerto claro donde madura el limonero;
mi juventud, veinte años en tierras de Castilla;
mi historia, algunos casos que recordar no quiero.

Ni un seductor Mañara, ni un Bradomín he sido
—ya conocéis mi torpe aliño indumentario—,
más recibí las flechas que me asignó Cupido,
y amé cuanto ellas puedan tener de hospitalario.

Hay en mis venas gotas de sangre jacobina,
pero mi verso brota de manantial sereno;
y, más que un hombre al uso que sabe su doctrina,
soy, en el buen sentido de la palabra, bueno.

Adoro la hermosura, y en la moderna estética
corté las viejas rosas del huerto de Ronsard;
mas no amo los afeites de la actual cosmética,
ni soy un ave de esas del nuevo gay-trinar.

Desdeño las romanzas de los tenores huecos
y el coro de los grillos que cantan a la luna.
A distinguir me paro las voces de los ecos,
y escucho solamente, entre las voces, una.

¿Soy clásico o romántico? No sé. Dejar quisiera
mi verso, como deja el capitán su espada:
famosa por la mano viril que la blandiera,
no por el docto oficio del forjador preciada.

Converso con el hombre que siempre va conmigo
—quien habla solo espera hablar a Dios un día—;
mi soliloquio es plática con ese buen amigo
que me enseñó el secreto de la filantropía.

Y al cabo, nada os debo; debéisme cuanto he escrito.
A mi trabajo acudo, con mi dinero pago
el traje que me cubre y la mansión que habito,
el pan que me alimenta y el lecho en donde yago.

Y cuando llegue el día del último vïaje,
y esté al partir la nave que nunca ha de tornar,
me encontraréis a bordo ligero de equipaje,
casi desnudo, como los hijos de la mar.

Antonio Machado “Retrato“ (1906)

EL CAMINO

Pienso en la vida como un camino. Un camino que curiosamente hacemos siempre solos y a al mismo tiempo acompañados. Nos acompaña el mundo que nos circunda, con toda su variedad de seres y fenómenos, pero especialmente nos acompañan siempre otras personas con las que establecemos relaciones diversas.
Estos compañeros de viaje puede que nos molesten, nos entorpezcan y nos creen dificultades y tristezas, aunque también pueden ayudarnos, alegrarnos y aportarnos amor y felicidad. Algunos comparten su camino con el nuestro durante mucho tiempo, otros se alejan, temporal o definitivamente, porque su propio camino termina o sigue una trayectoria diferente al nuestro.
Las personas que nos resultan especialmente valiosas llegan de tal manera a formar parte de nosotros mismos que nos acompañan durante toda nuestra vida, aunque su presencia física haya desaparecido de nuestro lado o incluso aunque nunca nos hayan conocido. Estas últimas son las que han vivido en otras épocas o en otras geografías pero que llegan a nuestra vida y la condicionan a través de las acciones históricas o las obras artísticas que nos han legado.
Siento una inmensa gratitud por todas aquellas personas pasadas, presentes y ¿por qué no? futuras que, en una forma u otra, habrán formado parte de mi vida.
Seguro que habré aprendido de todas ellas.

ETERNOS PROBLEMAS

Desde hace años escribo al principio de mi agenda, para tenerlo bien presente:

Problema de Platón: ¿Cómo sabemos tanto con tan pocos datos?
Problema de Orwell: ¿Cómo cerramos los ojos a datos obvios?
Noam Chomsky “El Conocimiento del Lenguaje” (1989)

Y, cada día, me maravilla la certeza de lo mucho que sabemos y me asusta la gente que, cerrando los ojos a la realidad del mundo que nos rodea, continúa siguiendo a los diversos demagogos de turno.

DON JAIME DE JUAN

El aula de Ciencias del instituto era enorme: techos muy altos y un estrado con una gran mesa donde estaban sentados los miembros del tribunal de selección de las becas rurales. Allí nos vimos por primera vez Don Jaime y yo. Luego, cada trimestre, íbamos a Inspección a enseñarle las notas y él, siempre amable, nos hacía preguntas y nos daba ánimos… hasta que un día nos dijeron que le habían trasladado y salió de nuestras vidas.
Muchos años después, cuando terminé Magisterio, tuve ganas de comunicárselo y le escribí pensando que apenas me recordaría. Pero me recordaba y me contestó de una forma encantadora diciéndome que le haría muy feliz que continuara escribiéndole.
Y así, a pesar de la diferencia de edad, nos hicimos amigos. Una amistad entrañable que -aunque nunca hablamos por teléfono y sólo nos vimos un par de veces- duró, incluso más que mi larga vida profesional, hasta su muerte en marzo de 2014.
Fue un amigo extraordinario, de los que aceptan como natural que no siempre se sigan sus consejos, pero que siempre están ahí para lo que sea, uno de los que te convierten en mejor persona y cuyo cariño te sigue acompañando durante toda tu vida.

DOÑA CONSTANCIA

Cuando nos conocimos yo tenía cinco años y ella sesenta. Nos separaba la cronología, la experiencia, los conocimientos y la escala social (ella era de buena familia, tenía criada en una casa de dos pisos de su propiedad y le hacían las gasillas de los vestidos en Santa Eulalia, la famosa casa de modas de Barcelona.)
Fui a la clase de la señorita Constancia con un año de adelanto y estuve allí un año más de lo que me correspondía porque me tenía muchísimo cariño. Por eso, cuando se convocaron por primera vez becas rurales, ella fue la persona más determinante para que yo me presentara y la que más se alegró de que ganara la beca.
Nunca intentó imponerme sus puntos de vista. Me escuchaba atentamente y siempre me animaba y estaba orgullosa de mí: cuando estudié magisterio, cuando me matrículé en Historia (su asignatura favorita) en la universidad, cuando aprendí inglés y especialmente cuando viajaba al extranjero (un sueño que ella no pudo cumplir hasta que, a una edad muy avanzada, participó en una peregrinación a Roma.)
Siempre elegante, conservando sus facultades mentales y con una profunda fe religiosa, murió como había vivido, con discreción y estilo. En mi recuerdo sigue viviendo y acompañándome con el mismo cariño de siempre.

DOS PROFESORES DIFERENTES

Cuando el curso 1966-67 llegó el nuevo profesor de Física y Química nos pareció uno que, más allá de sus asignaturas y de una cierta curiosidad, no nos merecía demasiada atención. Pronto nos dimos cuenta de que José Mª Vallés era un sinónimo de autoridad: un profesor exigente, que unía seriedad con amabilidad, que no levantaba nunca la voz, que explicaba las cosas con grandes dosis de paciencia y que hacía exámenes parciales escritos y exámenes finales orales !lo nunca visto!
Pero no era sólo eso. En una Escuela Normal sin actividades que no fueran las estrictamente académicas, impulsó un grupo de teatro leído -dejó que los alumnos eligiéramos los actores y dirigiéramos los ensayos- y, lo más sorprendente, consiguió que un grupo de profesores organizaran un ciclo de conferencias en las que cada uno de ellos trataría un tema que no tuviese relación directa con su asignatura.
El tema de su disertación fue “El amor” (fascinante) a partir de este poema suyo

valles

De Isabel Galés sabíamos que era una gran profesora de Literatura: amena, divertida y fuente inagotable de anécdotas: era un desastre en su forma de vestir –podía llevar los jerseys al revés, o caérsele una liga mientras estaba escribiendo en la pizarra-.Tenía varios hijos y siempre aparecía con el último bebé, literalmente bajo el brazo, que dejaba con la conserje mientras daba clase.
En el ciclo de conferencias la doctora Galés eligió el tema del matrimonio con el título “Cuatro patas para un banco” y ese día apareció elegantísima, peinada y maquillada, del brazo de un señor que parecía un actor de cine y resultó ser su orgulloso marido y que siguió la conferencia, como todos nosotros, con la boca abierta.
Fue una gran suerte conocerles y un honor ser su alumna.

ELL

La llum que sortia per la finestreta del reflector l’il·luminava amb una claredat irreal, quasi màgica. Concentrat en la pel·lícula –com gairebé tots els espectadors del cinema- no sabia que per a mi aquella seva imatge era la que més m’agradava i que –llavors jo ja n’estava segura- seria la que la meva memòria conservaria com un tresor durant la resta de la meva vida.

Mª JESÚS

“Tómate la vida como Mafalda: ver la realidad y no sufrirla.”

Esta dedicatoria, que me escribió en un libro sobre Mafalda, dice mucho de la personalidad de mi amiga, porque Mª Jesús es sin duda una mujer sabia. No sé si lo ha sido siempre, pero indudablemente lo es ahora porque posee la calma y el valor sereno que sólo la sabiduría debe ser capaz de dar.
Cuando nos conocimos –compartiendo la responsabilidad de enseñar Ciencias Sociales en el ciclo superior de EGB- descubrí a la mejor compañera de trabajo que he tenido nunca: una que comparte muchas de mis inquietudes, mucho de mi sentido del humor, muchas de mis aficiones y de mis intereses, muchas de mis ideas pedagógicas y que, al contrario que yo, nunca dramatiza, ni se sofoca, ni pierde los nervios ni se toma las cosas a la tremenda.
Fue una suerte para mí que además quisiera ser mi amiga. Una amiga generosa, cariñosa y paciente, que creo es una de las personas que mejor me conoce.

“Tómate la vida como Mafalda: ver la realidad y no sufrirla.”

Chica, de verdad que lo intento, pero no me acaba de salir

!Feliz cumpleaños!

RAFAELA

Cuando nos conocimos –en un viaje por Bulgaria, Grecia y Turquía con nuestra común amiga Mª Angeles- no nos caímos excesivamente bien. Mejoramos bastante cuando compartimos piso, pero nuestras vidas parecían seguir caminos diferentes en aficiones y diversiones.
A mí me resultaba inexplicable su patológica impuntualidad y a ella supongo que yo le resultaba sosa de solemnidad. Sin embargo… nos hicimos amigas.
Y es que las cosas que tenemos en común son muy valiosas para las dos: un origen humilde, esfuerzo y sacrificio para conseguir llegar a la universidad, hermanos menores de los que nos sentimos protectoras, padres a los que ahora cuidamos…
Y es que Rafaela -que ahora se ha vuelto bastante puntual- tiene la mágica capacidad de crear complicidades, de reunir a personas diversas y de conseguir que, con ella, mucha gente se sienta a gusto.
Por eso, pese al tiempo y la distancia, siempre nos sentimos cerca la una de la otra.

¡Feliz cumpleaños Rafi!

CONXITA

Recordo perfectament el dia que la vaig conèixer, fa ja més de trenta anys.
Va ser a la Universitat de Barcelona i més concretament a la classe de Geografia Humana del Dr. Capel. Jo acabava d’arribar i anava bastant perduda. Ella, com desprès vaig saber que li era habitual, semblava trobar-se com un peix a l’aigua. Li vaig agrair que, tot i conèixer tothom, s’interessés per mi i em dones el seu telèfon i algunes indicacions útils.
Ens vam anar veient sempre una mica de lluny: ella envoltada de gent, jo corrent amunt i avall pendent dels horaris dels trens. Vam coincidir en un viatge d’estudis pel sud de França i en una calçotada, em va donar l’adreça d’una acadèmia per aprendre anglès i la vida ens va separar durant anys.
Ens vam tornar a trobar gairebé quinze anys desprès en una estada per a professors d’anglès a Manchester… i ens vam fer amigues!
Amb els anys hem compartit moltes coses que ens uneixen: estudis, viatges, amor per la família i el treball ben fet, lleialtat i disponibilitat pels amics, confidències, tristors i alegries.
No sempre estem d’acord en tot, no sempre coincideixen els nostres punts de vista ni els nostres temperaments, però totes dues sabem que l’altra hi és sempre per tot el que calgui.
Tan de bo tothom pogués tenir a la vora –com jo tinc- una persona amb la energia, l’entusiasme, la vitalitat i la sinceritat que caracteritzen la Conxita.

“What a wonderful world it could be!”