- 2ª evaluación- (05/12/2022- 22/02/2033)+ 1 y 2/03/2023 + Día 2º control= 36 sesiones// 1er parcial: 1 de febrero
09/01/2023
3- Rosa
10- Laia
10/01/2023
23- Rosa
29- Martina
11/01/2023
41- Judit
48- Rosa
12/01/2023
62- Rosa
64- Gemma
16/01/2023
73- Rosa
74- Paula
RESUMEN DE LOS CAPÍTULOS I Y II
La 2ª parte del Quijote reanuda la trama de la narración un mes después del final de la primera. DQ daba muestras de estar en su entero juicio, y a fin de asegurarse de ello el cura y el barbero van a visitarle y conversan amigablemente con él. El diálogo transcurre dentro de la más elegante discreción hasta que se toca el tema caballeresco, que hace disparatar al hidalgo quien así pone de manifiesto que su enfermedad mental está muy lejos de haberse curado. Aquí se establecen ciertas características de la 2ª parte: aumento del diálogo, el ritmo de la acción más pausado y el encontrar a DQ en un estado “normal” más a menudo.
Mientras habla con el cura y el barbero entra en casa Sancho Panza; la conversación que inicia con su amo constituye una especie de sutil resumen escalonado en varias fases: primero mediante su evocación global aderezada con recuerdos ingratos (“si a ti te mantearon una vez, a mí me han molido un ciento”) y, a petición de DQ, Sancho enumera las opiniones que a los lugareños merecen las aventuras del caballero, lo que introduce variadas perspectivas de las acciones evocadas. Por último, Sancho cuenta a su amo que acaba de regresar al lugar el bachiller Sansón Carrasco, que viene de estudiar de Salamanca, y que le ha dicho que ha aparecido un libro titulado El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha.
CAPÍTULO III
Sancho había ido a por Sansón Carrasco para que le contara personalmente a don Quijote lo que de él se decía en la historia del Ingenioso Hidalgo don Quijote de la Mancha. Mientras, don Quijote cavilaba sobre lo que el libro podría decir y la condición de su autor.
La naturaleza burlesca del bachiller se percibió de inmediato. Cuando llegó a donde estaba don Quijote, se arrodilló y pidiéndole la mano le dijo que era el caballero andante más importante que ha habido en el mundo. Enalteció las figuras del moro autor Cide Hamete por haber dejado escrita las aventuras de don Quijote y del que las tradujo del árabe al castellano. Sorprendido don Quijote, siguió diciéndole el bachiller que pasaban de doce mil los libros impresos, pudiéndose afirmar que si sigue de esta manera, no habrá nación que no lo conozca. Don Quijote se enorgullece de este hecho.
Deseó don Quijote saber qué hazañas eran las más comentadas en la obra y Sansón se las refirió. Sancho le preguntó que si también se referían episodios en los que habían resultado perjudicados. A propósito de ello, le dice el bachiller que muchos se alegraron de los palos que recibió don Quijote; éste le contestó que el autor debería haber omitido estas historias, pues “las acciones que ni mudan ni alteran la verdad de la historia no hay para qué escribirlas, si han de redundar en menosprecio del señor de la historia.”
El bachiller retomó la idea y le respondió estableciendo la diferencia entre la función del poeta y el historiador.
Insiste Sancho en que quiere saber lo que se dice él. Le responde Sansón que son muchos los que piensan que es un crédulo ingenuo al pensar que podría ser verdad la ínsula ofrecida por don Quijote. Este, para no desanimar a Sancho contestó que “Aún hay sol en las bardas” (aún tenemos tiempo). y con los años se adquiere experiencia.
A continuación, Sansón expone los defectos que se han encontrado en el libro: a) Se ha intercalado la novela El curioso impertinente, sin que tenga nada que ver con la historia; b) No se cuenta quién le hurtó el rucio a Sancho; c) Tampoco se dice lo que hizo Sancho con los cien escudos que encontró en la maleta de Sierra Morena.
Intervinieron Sancho y don Quijote. El primero para quejarse de que el autor había mezclado “berzas con capachos” (lo había mezclado todo); el segundo, para sostener que la historia se habría contado mal y la gente no la entendería. Sansón lo tranquilizó diciéndole que “es tan clara, que no hay cosa que dificultar en ella: los niños la manosean, los hombres la entienden y los viejos la celebran…no hay antecámara de señor donde no se halle un Don Quijote”.
Critica don Quijote que se hayan intercalado en la obra novelas y cuentos, pues sólo con sus pensamientos se hubiera hecho una gran obra filosófica. Sobre los otros defectos apuntados, en los que se hace referencia a Sancho, éste no quiere entrar en la conversación porque tiene hambre y se marcha a su casa a comer. Don Quijote invita a su mesa a Sansón Carrasco.
COMENTARIO
A ruegos de DQ, el bachiller Sansón Carrasco lo visita y le da noticia del libro, sobre el que expresa las opiniones de diferentes lectores, lo que permite recapitular hábilmente, a modo de índice encubierto, los sucesos más notables narrados en la 1ª parte.
Es aquí donde reside una de las más extraordinarias innovaciones de la narrativa cervantina: el Quijote de 1605 se integra en esta 2ª parte como un elemento más del relato; los protagonistas de la historia se ven a sí mismos convertidos en personajes, y matizan o corrigen ciertas inexactitudes de la narración, crecientemente independizados, en cierto modo, de su creador.
Esta es una novedad absoluta, que Cervantes aprovecha para jugar con los espejos del narrador arábigo, para remediar con gracia ciertos descuidos compositivos de la primera parte -como la omisión del robo del rucio de Sancho- o para plantear si fue oportuna la inclusión de la novela del Curioso Impertinente. Se habla también de la recepción del primer Quijote y hasta del nº de ejemplares impreso:
“es tan clara, que no hay cosa que dificultar en ella: los niños la manosean, los mozos la leen, los hombres la entienden y los viejos la celebran; y, finalmente, es tan trillada y tan leída y tan sabida de todo género de gentes, que apenas han visto algún rocín flaco, cuando dicen: «Allí va Rocinante». Y los que más se han dado a su lectura son los pajes: no hay antecámara de señor donde no se halle un Don Quijote, unos le toman si otros le dejan, estos le embisten y aquellos le piden.”
Estos capítulos contienen cuestiones de crítica y de sociología literaria, e incluso el planteamiento teórico de la diferencia entre historia y ficción. Pero lo decisivo, es la introducción del relato dentro del relato, la conversión narrativa de la 1ª parte en estímulos que determinan las reacciones de los personajes y su comportamiento. El Quijote de 1605 condicionará a partir de ahora la conducta de las gentes en sus encuentros con el caballero, inevitablemente precedido por la imagen que de él ha ofrecido la historia impresa.
La audacia de introducir la ficción en el desarrollo de la propia ficción es una de las grandes contribuciones cervantinas a la constitución del género novelístico. El haz de posibilidades de la literatura narrativa se ensancha con esta genial invención que abre uno de los caminos de la novela moderna.
RESUMEN CAPÍTULOS INTERMEDIOS
DQ decide salir por tercera vez de la aldea, acompañado de su escudero Sancho. Este último va aguzando su ingenio de tal suerte que el propio C. se ha dado cuenta de que ha hecho evolucionar demasiado a esta criatura suya.
Mientras tanto, la sobrina y el ama advierten que DQ quiere salir por 3ª vez en busca de aventuras y tratan en vano de impedirlo. Recurren al bachiller que, tras concebir un plan que no se nos desvela, anima y acompaña a la pareja en el inicio de su salida.
Antes de emprender sus aventuras DQ quiere solicitar licencia y bendición de Dulcinea, y para ello se encaminan al Toboso.
CAPÍTULO X
El capítulo comienza con la mención de otro exordio (Introducción o explicación con que se introduce un discurso hablado o escrito para llamar la atención o preparar el ánimo del oyente o lector) de Cide Hamete. DQ imagina las posibles reacciones de su amada en la firme creencia de que posee una dama a tono con su nueva personalidad de “caballero” que existe en un “libro”.
El monólogo de Sancho: Sancho se va camino del Toboso con el encargo de solicitar de Dulcinea licencia para que el caballero la vea y reciba su bendición. Sentado al pie de un árbol, hace unas largas reflexiones sobre su comprometida situación. La figura que compone en su monólogo “hablando consigo mesmo” es frecuente entre los pastores del romancero y de algunas églogas teatrales. El soliloquio del escudero es uno de los fundamentos de la nueva imagen de Sancho en la 2ª parte, mucho más consciente de sus facultades y de su capacidad para manejar a DQ. El escudero presume que lo más probable es que su amo reaccione de acuerdo con el esquema de las aventuras que recuerda. La solución que halla es sencilla e ingeniosa a la vez. Ve que por el camino se acercan tres labradoras montadas en tres borricos, y corre hacia don Quijote y le anuncia que se aproxima Dulcinea, ricamente ataviada y acompañada de dos de sus doncellas. DQ no lo pone en duda, sale al camino y manifiesta a Sancho que sólo ve tres labradoras montadas en tres borricos. DQ ha cambiado también entre la 1ª y la 2ª parte. Mientras que antes transformaba lo que veía para adecuarlo a su ilusión, ahora ve la realidad tal cual es. Si parece sobrenatural es porque se presenta con esas características o porque es manipulada para que así lo parezca. Esta disminución de los poderes imaginativos de DQ manifiesta el agotamiento del recurso más característico de la obra (ver gigantes donde hay molinos).
En su descripción de Dulcinea y el discurso que le dirige, Sancho emplea un lenguaje que no sabíamos que manejase. DQ le habla primero a Sancho y se lamenta de su mala fortuna, antes de dirigirle a la aldeana un hermoso y tristísimo discurso que indica que la ve como tal. Ninguna de las posibilidades imaginadas por el escudero tiene lugar, pues el hidalgo no cree que es Dulcinea la encantada por un mago enemigo, sino sus ojos de modo que no pueda verla. La treta de Sancho provoca risa (el aliento a ajo de la campesina que molestó a DQ, y el lunar que le notó Sancho) y afirma el poder sobre su amo del “socarrón” escudero.
Este capítulo es esencial para la evolución de la novela y para la visión de la figura de Dulcinea. También señala una nueva evolución en la locura de DQ. La situación es exactamente contraria a las que se nos han ofrecido en la 1ª parte, donde DQ, ante la realidad vulgar, se imaginaba un mundo ideal y caballeresco. Hasta ahora, DQ sublimaba en valores de belleza y heroísmo lo corriente y anodino, y cuantos le rodeaban, Sancho el primero, hacían todo lo posible para desengañarle de su error y para hacerle ver que los gigantes eran molinos. Ante la disparidad, DQ respondía con malignos encantadores que transformaban lo noble en vulgar. A partir de ahora, este aspecto se invertirá. Sancho le pone ante tres feas aldeanas y sostiene que está viendo a tres damas bellas. DQ afirma: “Yo no veo sino a tres labradoras sobre tres borricos”. Los papeles se han invertido.