68ª sesión (22/02/2021)

CARACTERÍSTICAS DEL NATURALISMO EN LA REGENTA

El Realismo fue una corriente artística que pretendía representar la realidad lo más fielmente posible y con el mayor grado de verosimilitud. Surge en Francia en la primera mitad de siglo XIX y en España se inicia a partir de la década de 1870.El género literario que mejor asumió los principios y la estética del Realismo fue la novela.  La novela realista está vinculada a un público burgués que pide temas más cercanos a su entorno y personajes con los que identificarse. Los héroes de la literatura romántica se sustituyen por personajes de clase media que viven conflictos propios de su época. El proletariado, clase social que surge con las revoluciones industriales, aparece esporádicamente; será la novela naturalista la que dé protagonismo a personajes de la clase obrera y refleje las situaciones de injusticia en las que vive.

Características:

  1. Descripciones minuciosas y documentadas. La novela debe ser verosímil, tener apariencia de verdadera para el lector por medio de la técnica descriptiva. La fidelidad descriptiva se ejerce en dos direcciones: los ambientes y la psicología de los caracteres. fundamentada en la observación de la realidad. Los novelistas se documentan, toman apuntes del ambiente, las gentes, la indumentaria…
  2. Tema fundamental: conflicto entre individuo y sociedad; la historia y los lugares adquieren gran importancia. Se descubren lacras de la sociedad con  actitud crítica, según la orientación ideológica del autor. Renace la idea de “arte útil”: la novela ha de contribuir a la reforma o al cambio de la sociedad.
  3. Los personajes representan a un grupo social pero también muestran personalidades individuales.
  4. Es frecuente el narrador omnisciente que interviene en la historia de forma constante; junto con la narración tradicional y el estilo indirecto, destacan el diálogo, el estilo indirecto libre y los monólogos.
  5. El lenguaje caracteriza ambientes y personajes (se introducen variedades geográficas y sociales). Se usa un estilo natural, fruto de una técnica depurada y se incorpora a la novela el lenguaje coloquial. Se pone empeño en adaptar el lenguaje a los personajes.

Autores y obras realistas más importantes 

  • FRANCIA:     Honoré de Balzac (Papá Goriot, 1834).    Gustave Flaubert (Madame Bovary, 1856).
  • RUSIA:       Lev Tolstoi (Guerra y paz, 1864y Fedor Dostoievski (Crimen y castigo, 1866).
  • ESPAÑA:      Benito Pérez Galdós (Fortunata y Jacinta, 1887).

El naturalismo es un estilo artístico dentro del realismo – de hecho es una evolución o radicalización-, basado en reproducir la realidad con una objetividad documental y científica en todos sus aspectos, tanto en los más sublimes como sobre todo en los más vulgares. Su máximo representante, teorizador e impulsor fue Émile Zola, quien expuso sus fundamentos teóricos en el prólogo a su novela Thérèse Raquin y, sobre todo, en su ensayo Le roman expérimental (1880).

En la mayoría de novelas se intenta reflejar que la condición humana está influida por:

  1. La herencia genética.
  2. El medio social. La geografía, el modo urbano de vivir, los barrios, las zonas rurales… De aquí derivan las tradiciones, algunas relaciones de poder…
  3. La clase social: el entorno social y material en que se inserta el individuo: las relaciones de trabajo, la miseria o riqueza, el carácter que estas imprimen y que se transmite a través de la propia clase social.

Esto es  determinismo, pensamiento derivado de científicos como Darwin. El materialismo de Marx también fue  una influencia importante y el positivismo de August Comte. De aquí deriva otra importante característica del Naturalismo: una crítica (implícita, ya que el valor documental y científico que se pretende dar a la literatura de este tipo impide aportar opiniones propias) a la forma como está constituida la sociedad, a las ideologías y a las injusticias económicas, en que se hallan las raíces de las tragedias humanas. Por ello, el naturalismo fue una corriente literaria ligada al pensamiento político de izquierdas.

Otras características del naturalismo, más propias de su corriente original francesa y de escasa exportación a la literatura española, en la que el catolicismo era imperante, fueron:

  • La fisiologíacomo motor de la conducta de los personajes.
  • Sátira y denuncia social. La novela naturalista no vale como simple pasatiempo, es un estudio serio y detallado de los problemas sociales, cuyas causas procura encontrar y mostrar de forma documental.
  • Literatura como arma de combate político, filosófico y social.
  • Argumentos construidos a la sombra de la herencia folletinesca, pero con rigor documental.
  • Feísmo y tremendismo como revulsivos. Puesto que se presentan casosde enfermedad social, el novelista naturalista no puede vacilar al enfrentarse con lo más crudo y desagradable de la vida social.
  • Temas relativos a las conductas sexuales como elemento central de las novelas. No se trata de un erotismo deleitoso y agradable, sino que es una manifestación de enfermedad social, suciedad y vicio. Por ello, frecuentemente el novelista naturalista se centra en el mundo de la prostitución, como lacra social y como tragedia individual. El público confundía sin embargo a veces naturalismo con pornografía, lo que no era la intención de los naturalistas.
  • El narrador suele ser omnisciente, y en el caso de Emile Zola, pretendía que el narrador fuese impersonal. El lenguaje se inclina hacia las jergas y el habla regional o popular, reflejados con rigor.

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(Adjunto una versión reducida de la información anterior)

La literatura en la segunda mitad de siglo XIX es un fiel reflejo de una sociedad burguesa ávida de historias en las que pueda verse representada: se convierte así la literatura en el ocio y en el espejo de dicha sociedad.

Y concretamente será la novela el género que gozará de mayor éxito entre los lectores. Este auge de la novela realista se dio en toda Europa. En España, destacamos los nombre propios de Benito Pérez Galdós y de Leopoldo Alas “Clarín”.

La novela realista pretendía ser, siguiendo palabras de Stendhal, “un espejo de la realidad” reflejando la realidad contemporánea sin valoraciones del narrador. Sus características más destacables son:

  1. a) Retrata la realidad contemporánea. Muestra los problemas creados por el marco social a veces opresivo y determinante.
  2. b) Los personajes representan a los distintos grupos sociales. Estos se presentan ante el lector mediante el diálogo o a través de la descripción o el estilo indirecto libre (luego comento esta técnica). La novela r. desarrolla y enriquece el estudio psicológico de los personajes.
  3. c) Suele iniciarse “in media res”. El autor aprovecha esta estructura para explicar en los siguientes capítulos los antecedentes de los personajes que justifican su personalidad y conducta. (muy importante)
  4. d) El espacio se concreta en lugares reconocibles por el lector.
  5. e) Tiempo lineal aunque con algunos saltos temporales.
  6. f) Narrador omnisciente. Progresivamente va apareciendo cierta impersonalidad narrativa.
  7. g) Lenguaje que tiende  a la naturalidad y la sencillez. Descripciones detalladas y precisas. Diálogos vivos y ágiles que se adaptan al personaje, con lo cual son un instrumento valioso para la caracterización de los personajes. Introducción de expresiones propias de variedades geográficas (dialectales) para hacer más verosímil el mundo narrado.

La novela naturalista es una evolución de la novela realista. Su creador, Emile Zola, se propone demostrar, de acuerdo con el determinismo, que la herencia biológica y las circunstancias que rodean al individuo condicionan la conducta del hombre hasta privarlo de libertad y, por lo tanto, de responsabilidad moral. Para ello recurre a la descripción minuciosa de los ambientes más duros y de los tipos más depravados. Su intención es la denuncia social, presentando detalladamente casos humanos estremecedores para que sirvan de ejemplo y se puedan corregir los errores que les han llevado a estas situaciones tan extremas.

El naturalismo en La Regenta

Aunque Clarín defendía el naturalismo de Zola en sus artículos de crítica literaria, como novelista no siguió los preceptos de absoluta impersonalidad, neutralidad y distanciamiento del autor respecto de sus personajes, igual que un científico en sus experimentos de laboratorio. A Clarín le resulta difícil narrar de manera impasible, ocultando sus simpatías y sus antipatías:

“El marqués de Vegallana era en Vetusta el jefe del partido más reaccionario entre los dinásticos; pero no tenía afición a la política y más servía de adorno que de otra cosa.”

LR se publica en el momento álgido de la breve influencia naturalista en la novela realista española, desde La desheredada, de BP Galdós (1881) hasta Los pazos de Ulloa (1886) de Emilia Pardo Bazán, con los artículos de esta autora publicados bajo el nombre “La cuestión palpitante” (1882), en que la autora gallega rebate algunos preceptos del naturalismo, pero aceptándolo en su integridad.

En 1882, Clarín había publicado el ensayo “Del naturalismo”, en que expone su ideal de novela naturalista:

  1. La novela debe inspirarse en la realidad; por tanto, el autor parte de su observación. Así, Clarín sitúa LR en Oviedo-Vetusta, reflejando en ella situaciones y personajes que a veces tenían correlatos en la realidad.
  2. La novela es imitación total de la vida, no solo de un aspecto. Hay que enfocar el conjunto de los aspectos que determinan los hechos y hacer notar de la forma más completamente posible el cambio social.
  3. La novela aspira a la belleza artística, no a la ciencia, como defendía Zola.
  4. La acción narrada debe ser sencilla, dejando la complejidad a los factores que determinan y causan esta acción.
  5. Los personajes no han de ser símbolos, sino de carne y hueso con toda su complejidad psicológica.
  6. El estilo indirecto libre es la forma más atinada para adentrarse en el interior de los personajes sin perjudicar la deseada objetividad de la novela naturalista.

Para Clarín, el naturalismo era “el modo artístico propio de nuestros días”. El dogma supremo del escritor naturalista es “copiar la vida” y el género idóneo para ello es la novela. Si la novela retrata escenas repugnantes o morbosas u ofrece un retrato desolador del alma humana, no es culpa del escritor, pues este debe ser un notario impasible. La novela no está al servicio de ideologías ni pretende demostrar las ideas del escritor.

Respecto al determinismo, uno de los pilares ideológicos del naturalismo, los autores españoles no concedían tanta importancia como Zola a la fisiología. El individuo, por tanto, no estaba absolutamente determinado por el medio. Clarín se muestra, por tanto, muy moderado a la hora de configurar personajes dominados por la herencia genética, que no se manifiesta directamente en ningún momento. Es la institutriz inglesa la que atribuye la conducta de Ana a su herencia biológica. También sus tías apelan a la influencia genética de la modista para explicar el presunto comportamiento incorrecto de Ana.

Pero resulta significativo que Clarín ponga la defensa de la herencia genética en boca de personajes que ha ido desacreditando ácidamente, por lo que sus opiniones tienen escasa credibilidad para el lector.

Clarín conocía de primera mano la filosofía krausista, que daba a la educación gran influencia en la formación del carácter y destino de las personas. Por ello, desarrolla ampliamente la presión de las circunstancias sociales (el medio en que se educó Ana; los orígenes miserables de Don Fermín; esa atmósfera de Vetusta que los condiciona…) y el materialismo: la psicología y las reacciones emocionales de los personajes quedan claramente asociadas a su cuerpo, sus circunstancias físicas…

La abundancia de aspectos “pútridos” y la crudeza de muchos momentos son, también, de clara estirpe naturalista. Debido a estos aspectos que Clarín creyó oportuno no esconder, LR recibió algunas críticas como “pornográfica”.

 

ARGUMENTO

La Regenta es la historia de Ana Ozores, una mujer inteligente e inquieta, encerrada en una sociedad opresiva e hipócrita, que primero la eleva a lo más alto y más tarde, cuando sucede el “escándalo”, la abandona en la más absoluta soledad.

En una ciudad de provincias, Vetusta, vive Ana Ozores, de familia noble venida a menos, casada con Don Víctor Quintanar, regente de la Audiencia, del cual le venía el nombre, la Regenta. Ana se casó con Don Víctor en un matrimonio de conveniencia. Bastante más joven que su marido, al que le une más un sentimiento de amistad y agradecimiento que de amor conyugal, su vida transcurre entre la soledad y el aburrimiento. Es una mujer retraída, frustrada por no ser madre y que anhela algo mejor y desconocido. En esta situación, la religión es la única válvula de escape dentro de la ciudad. Conoce a Don Fermín de Pas, Magistral de la catedral, el cual se convierte en su confesor. Ana siente una gran atracción y admiración por él. Pero la religión no le basta. Conoce a Don Álvaro Mesía, el  Don Juan de Vetusta, el cual está enamorado de la Regenta. Ésta, desde que lo conoce ya no se siente tan triste.

El Magistral está celoso. Ana y Álvaro se hacen amantes. El Magistral contacta con Petra, la criada de Ana, a la que le dice que espíe a Ana y a cambio la convertirá en su nueva criada. Petra, un día, le cuenta que ha visto cómo Ana se acuesta con Don Álvaro, el cual trepa por el balcón de la habitación de la Regenta. El Magistral urde un plan. Le pide a Petra que adelante una hora el reloj de Don Víctor, el marido de Ana. Éste ve a Don Álvaro saltar del balcón de su mujer. Lo reta a duelo y, en el mismo, Don Álvaro mata a Don Víctor y huye. Ana se entera de todo cuando Álvaro le escribe una carta contándole lo ocurrido. Cae enferma durante un mes. Al cabo de un largo tiempo se decide a salir para dirigirse a la catedral para ver si de nuevo encontraba el consuelo en la religión. El Magistral la observa con cara de asesino. Ana siente miedo y cae desmayada. El Magistral se marcha dejándola tirada en el suelo. Celedonio, al encontrarse a la Regenta desmayada, la besó en los labios y ésta sintió que la besaba un frío y asqueroso sapo.

El autor se sirve de la ciudad de Vetusta como símbolo de la vulgaridad, la incultura y el fariseísmo. Ana Ozores es un personaje aquejado de aquella patología del espíritu que se conoció como “bovarismo”. Desde otro punto de vista, Ana encarna la idealidad torturada que perece progresivamente ante una sociedad hipócrita. Con estas fuerzas en tensión, el escritor construyó un alegato cruel e inclemente de la vida provinciana española, ceñida a sus clases dirigentes, en tiempos de la Restauración finisecular.

(NOTA: ¿Qué es el bovarismo?

El bovarismo toma su nombre de Madame Bovary, el personaje de Gustave Flaubert que tenía la tendencia a negar la realidad y escapar de la misma en sus ensoñaciones, viéndose a sí misma como una heroína y haciendo oídos sordos a todo lo que sucedía a su alrededor, empeñándose en alcanzar objetivos imposibles.

Madame Bovary tenía unas ideas preconcebidas sobre el matrimonio y la vida social que no se correspondían con lo que ocurría en su vida real, la cual consideraba ordinaria, monótona y aburrida. Por eso, comienza a fantasear con una vida idílica, alejándose cada vez más de la realidad. Como resultado, iba acumulando cada vez más insatisfacción.

Este personaje captó la atención del filósofo francés Jules de Gaultier, quien acuñó el término bovarismo para hacer referencia a las personas que viven en un estado de insatisfacción emocional crónica debido a que se empeñan en negar la realidad.)

DETERMINISMO Y CONDICIONANTES DEL COMPORTAMIENTO DE LOS PERSONAJES PRINCIPALES. CARACTERES DE ANA OZORES, ÁLVARO MESÍAS Y FERMÍN DE PAS

ACTIVIDAD

Deberéis desarrollar detalladamente el siguiente apartado PAU: la extensión de este importante apartado no puede exceder dos páginas con lo cual, deberéis realizar una síntesis de las fuentes consultadas que recoga lo fundamental.

Para ello consultaréis las siguientes fuentes, siguiendo este orden:

  1. Interesante artículo de un blog de Literatura sobre los personajes de La Regenta.
  2. Apuntes esenciales
  3. Artículo del Instituto Cervantes, a partir de la página 187.

NOTA: Podríais introducir los apuntes comentando si el determinismo que aparece en la novela es radicalmente naturalista o no. Después, cuando abordéis cada personaje, primero presentación – identidad, condición, relaciones familiares, personalidad-. Después, los condicionantes que han forjado su temperamento y actuación.

TEMAS

Remitirse a los apuntes esenciales.

ESTRUCTURA

Remitirse a los apuntes esenciales.

EL TIEMPO NARRATIVO

Con la información que aparece en los apuntes esenciales es suficiente. Es interesante conocer este apartado para poder aplicar el análisis del tiempo narrativo en los comentarios de texto.


 

PRINCIPALES ESPACIOS Y SU SIMBOLISMO

Los espacios de la novela son determinantes para entender el poder que ejerce el medio sobre los personajes; estos adquieren una dimensión simbólica que trasciende la simple caracterización de los personajes. Clarín dedica la primera parte a la presentación de ambientes/espacios/lugares tanto urbanos- la gran mayoría- como naturales, tanto abiertos como cerrados, con el mismo detallismo que presenta a los personajes.

  • Vetusta(Oviedo), la ciudad, es el medio urbano que rodea a los personajes. Es el macroespacio cuyo epicentro es la catedral. La torre del campanario, de gran valor simbólico, planea a lo largo del relato. Don Fermín ejerce todo su control desde la torre y ve a sus pies la ciudad “deseada”. De Pas nos dejará ver con su anteojo el conjunto de la ciudad y sus barrios, la relación de calles y casas ordenadas según la condición social de sus habitantes. En el interior de la catedral, el confesionario representa la intimidad entre Don Fermín y la Regenta. Resulta interesante destacar que a  nivel espacial, la historia presenta una estructura circular: se inicia y acaba en la capilla del Magistral donde Ana no pudo confesarse el primer día y donde tampoco lo consigue al final del relato.
  • El Casino, minuciosamente descrito en el capítulo VI,  es signo icónico de la actitud lúdica que mantiene Don Álvaro ante la vida. Es un lugar de juegos, más o menos prohibidos, tolerados socialmente, a pesar de las normas oficiales. Es el lugar de encuentro de los hombres, donde el juego y la tertulia forman parte del entretenimiento. Es también el ámbito de poder y ostentación de este personaje donde encuentra aliados para sus pretensiones de conquista y su posicionamiento político como liberal.
  • El Caserónde los Ozores es el símbolo de la tradición familiar y el peso de la herencia. Primero es la “prisión” de Ana, bajo la férrea acogida de sus tías; luego, se convierte en el escenario de sus crisis y de la soledad a la que se ve abocada al lado de su “paternal” marido; finalmente, es el nido del amor adúltero en el cual la Regenta acaba atrapada.
  • Espacios exteriores: el Viveroel Espolón. Son lugares naturales de recreación y diversión.

El primero es el lugar de encuentro y fiestas, propiedad de los marqueses  de Vegallana. Es aquí donde tienen lugar los primeros tanteos amorosos entre Don Álvaro y la Regenta frente a un celoso Magistral. El Espolón, paseo de la ciudad, es el lugar de encuentros y desencuentros entre los personajes y sus confidencias.

Aparte de las descripciones urbanas, las de los espacios interiores completan las de los personajes. Clarín, sin abusar de este recurso, nos permite acceder a la intimidad de la alcoba de Ana Ozores, a la casa del Magistral dominada por su madre, la cocina de los marqueses de Vegallana…

Lo importante es que todo ello no se limita a ser un puro marco de acción sino un condicionamiento esencial de la misma, una atmósfera que impulsa a los hombres a obrar, a reaccionar, a vivir de un modo determinado (naturalismo).

PUNTO DE VISTA NARRATIVO

Para cubrir este apartado, consultar los apuntes esenciales, concretamente “Técnicas narrativas. Estilo”.

CONFLICTO ENTRE EL PODER SECULAR Y EL PODER RELIGIOSO

Un conflicto importante en la novela  es la lucha entre el poder secular y el poder clerical en una ciudad de provincias. En torno a la posesión de Ana Ozores se mueven los deseos de dos hombres, pero también de dos instituciones: la civil, laica, librepensadora −aunque empobrecida− de una provincia española y la institución eclesiástica.

Don Álvaro Mesía, el donjuanesco vestustense, es un personaje bastante vil, como lo son sus aspiraciones políticas y mundanas, y un protector escondido del radicalismo provinciano. Este personaje es el ideal de un cierto tipo de poder secular. Su implicación en la política, como en la mayoría de los de su clase, se da más por diversión que por implicación. Representa la pérdida absoluta de ideales políticos, el nepotismo y la corrupción de la Restauración canovista, sistema que defiende los intereses económicos de la burguesía y se guía por la consecución del resultado logrado sin contemplaciones ni consideraciones éticas.

Los espacios por donde se desarrolla y se vertebra el poder secular son  el teatro. (“(…) las personas decentes de palcos principales y plateas(…) no iban al teatro a ver la función, sino a mirarse y despellejarse de lejos”. Es el símbolo de las diferentes clases sociales e intereses de la Restauración canovista.

El casino es el centro de operaciones de Mesía. Es símbolo de la “Vetusta intelectual”, con sus discusiones políticas y sus cotilleos sociales, reflejo del ambiente político de la época. También destaca el palacio de los Vegallana, símbolo de la nobleza vetustense con su hipocresía, sus corruptelas y caquismo político, que domina y controla toda la comarca.

Su  adversario, Fermín de Pas, representa el poder clerical fuertemente cuestionado por Leopoldo Alas. De hecho, la novela es una potente sátira tanto de la institución clerical como de la mentalidad de los religiosos y sus feligreses, sin fe ni moral auténtica- se mantiene un falso orden moral, basado en la apariencia y en la corrupción-, practicantes de una religiosidad rutinaria, más por costumbre que por devoción.

El clero catedralicio de Vetusta es corrupto, ambicioso, egoísta y envidioso. Ninguno de ellos encarna las virtudes cristianas, especialmente la caridad. La mayor parte de ellos “juegan” a repartirse la confesión de las beatas, que era la mejor manera no solo de controlar su alma y las secretas aspiraciones de las mujeres, sino también la vida familiar y social de Vetusta.

Los espacios por donde transitan estos personajes son la catedral, símbolo del poder y la omnipresencia de la Iglesia; la sacristía de la catedral que pone al descubierto los entresijos, ambiciones, envidias y recelos de la curia catedralicia; el obispado y la casa del Magistral, símbolo del imperio de la implacable doña Paula, personificación de la ambición y verdadero recaudador de los impuestos y diezmos de la iglesia de Vetusta.

Las dos fuerzas sociales antagónicas están pues representadas por Mesía, el jefe del Partido Liberal Dinástico y por el Magistral de la catedral., Desde el principio de la novela observamos la antipatía y el recelo con que ambos se tratan, aunque existe una forzosa convivencia .Su lucha dividirá a la ciudad entre los partidarios de uno y otro. Ambos se disputan la conquista de Vetusta y de Ana Ozores. y resulta evidente que sus pulsiones no están alimentadas por su ideología sino por el erotismo y el deseo de poder.

NOTA: Os aconsejo completar el anterior apartado con la información que aparece en el punto 2 del siguiente documento.

EL ADULTERIO BURGUÉS

Si bien el amor es un tema constante en la narrativa de todos los tiempos, el adulterio, especialmente el femenino, descrito por autores hombres, es un asunto recurrente en el realismo literario del siglo XIX.

Centrándonos en cinco libros de narrativa podemos llegar a algunas conclusiones. Así encontramos Rojo y negro de Stendhal, Madame Bovary de Gustave Flaubert, Retrato de una dama de Henry James, Anna Karenina de León Tolstoi y La Regenta de Leopoldo Alas Clarín.

En el siglo XIX la fidelidad matrimonial es un deber vital y el amor un instante de locura en la primera juventud, donde el adulterio, en especial el de la mujer burguesa, representa un asunto castigable, pero posible y real. El tema del adulterio femenino ha proporcionado la gloria a grandes autores europeos, como los citados, que se han hecho acreedores de fama y riqueza, así como de los mejores puestos en la lista de novelistas consagrados.

Algunas características comunes a los libros citados, como son:

  1. A) Se marcan  muy distintas penas sociales para el adulterio del hombre comparado con el de la mujer, pues ella es considerada pecadora y arrastrada por el barro, mientras que él no pierde nunca su honra ni su familia.
  2. B) La infidelidad es considerada una consecuencia del aburrimiento en el matrimonio burgués, que se agota en sí mismo con el paso del tiempo.
  3. C) A menudo, la tercera persona que provoca la deslealtad de la pareja es un sacerdote, un noble, un militar, es decir, un hombre relevante socialmente, no exactamente un sencillo padre de familia, es decir, un obrero preocupado por el bienestar de los suyos.
  4. D) La moral religiosa acaba siempre imponiéndose como una losa justiciera.
  5. E) La falta de independencia económica obliga a la mujer a someterse a su pareja, ya sea al marido o al amante. La riqueza la exime de esta esclavitud.
  6. F) El amor y el matrimonio no van a la par. A veces coinciden, pero entonces no lo hacen de por vida. El primero es efímero y el segundo dura hasta la muerte por imposición legal y eclesiástica.
  7. G) El divorcio que se permite en los países anglosajones no alivia situaciones conflictivas en absoluto y no se opone al matrimonio, que se consagra como la más perfecta unión.

A finales del S. XIX nos encontramos, pues,  con una sociedad construida a partir de matrimonios pactados por las familias, convenidos por situaciones económicas o nobiliarias y con mujeres sometidas a sus maridos y de las que solo se espera que firmen un contrato, el del matrimonio capitalista o el del convento, que suponen una condena a su esfera privada.

Las novelas realistas sustentan la ideología burguesa y reprimen y castigan cualquier manifestación de deseo o adulterio femenino, muy peligroso porque puede subvertir el orden social familiar y económico burgués. Por lo tanto, todos los que atentan contra el matrimonio capitalista son castigados:

Ana Ozores solo tiene la alternativa del adulterio para un contrato matrimonial con Quintanar que no le resulta satisfactorio, pero esto implica la subversión del orden burgués y debes ser castigado. Este contrato limita su libertad y la somete a los designios del marido (así como Fermín está sometido a la sotana y a su madre).

También Álvaro Mesía que sortea el poder de la Iglesia (Fermín de Pas) para alcanzar a Ana Ozores será castigado con el destierro por atentar contra la ideología burguesa que considera la familia y la fidelidad de la mujer uno de sus valores capitales.

Víctor Quintanar también recibirá el castigo de la muerte por su incapacidad para mantener a su esposa ajena a cualquier comercio.

El rechazo final de Fermín a la Regenta la imposibilita para cualquier tipo de actuación que le proporcione libertad.

Así se articula la crítica de Clarín a la ideología burguesa que no perdona el adulterio- a no ser que sea oculto y no subversivo-, el gran pecado de no haber sabido guardar las apariencias y atentar contra el orden moral y económico establecido.

REFLEJO DEL CONTEXTO HISTÓRICO CONTEMPORÁNEO EN LA PROVINCIANA VETUSTA

En relación con el contexto histórico, la acción de la novela tiene lugar entre 1877 y 1880. Nos encontramos, pues, en los primeros años de la Restauración alfonsina (Alfonso XII había subido al trono en 1874 y moriría el mismo año en que se publicó la novela).

A pesar de que la Restauración borbónica* (1874-1931) representó un período de estabilidad institucional después del fracaso de la Primera República Española, e incluso permitió la instauración de un modelo liberal de Estado y la anexión de movimientos sociales y políticos surgidos a partir de la revolución industrial, determinados acontecimientos como la pérdida de las últimas colonias españolas en 1898 supusieron el inicio de un progresivo declive que concluyó con la proclamación de la Segunda República.

El incumplimiento de las expectativas de los españoles en la monarquía de Alfonso XIII provocó el descontento de aquellos que habían interpretado este nuevo período histórico como una oportunidad pérdida de nuestro país, entre ellos el escritor Leopoldo Alas Clarín.

Influenciado por el estilo literario del Naturalismo, el autor zamorano concibió «La Regenta», publicada a inicios de la Restauración borbónica,  como una sátira social para denunciar públicamente la hipocresía del sistema político derivado de la Restauración y de la moralidad burguesa, la excesiva influencia de la Iglesia católica, el analfabetismo cultural y un largo etcétera que engloba todos los aspectos de la vida cotidiana en aquella época a través de los habitantes de la ficticia ciudad de Vetusta.

El funcionamiento de la maquinaria política en Vetusta queda descrito en el capítulo VIII. El sistema pretendidamente parlamentario de la Restauración está de por sí viciado por el caciquismo, pero en Vetusta, el cacique conservador (el marqués de Vegallana) y el liberal (Álvaro de Mesía), que deberían defender sus ideales (palabra usada sin duda de forma irónica por el autor) son grandes camaradas y se entienden a la perfección. La conclusión cae por su propio peso: en Vetusta (y por ende, en la España de la época) el sistema está doblemente corrompido.

*Se conoce por Restauración borbónica a la etapa política de la historia de España desarrollada bajo sistema monárquico que se extendió entre finales de 1874 . El nombre alude a la recuperación del trono por parte de un miembro de la Casa de BorbónAlfonso XII, después del paréntesis del Sexenio Democrático.

El sistema de la Restauración borbónica, fundamentado en la Constitución de 1876, se caracterizó por una estabilidad institucional y la construcción de un modelo liberal del Estado surgido al calor de la revolución industrial, hasta su progresiva decadencia a partir de la crisis de 1917 y de la dictadura de Primo de Rivera (19231930).

Se basó en los cuatro pilares ideados por su artífice, el político liberal conservador Antonio Cánovas del Castillo: Rey, Cortes, Constitución y «turno» (alternancia pacífica entre dos partidos). El «turnismo» facilitó el bipartidismo con dos grandes partidos, el Partido Conservador de Cánovas y el Partido Liberal de Sagasta, que se fraccionaron a la muerte de sus líderes. Así, el sistema fue oligárquico y centralista,1​ y la Iglesia ganó poder económico, ideológico (al controlar gran parte de la educación) y social (al declararse constitucionalmente España como Estado católico). (Wiquipedia)

PRESENTACIÓN FINAL

Os comparto, para finalizar estos apuntes, una presentación  de todos los aspectos de la novela de forma más superficial. Especialmente la última diapositiva os puede servir para realizar una correcta conclusión en cualquier comentario de la obra.

Tal como acordamos, os publico tres fragmentos de La Regenta para un posible comentario. Elegid el que más os guste. La fecha máxima de entrega será el día 17 de mayo.

Si queréis que revisemos la estrategia de comentario, acordad una sesión y me lo comunicáis por whatsapp. En cualquier caso, AQUÍ  tenéis las pautas que aplicamos en el Quijote. Asimismo os paso un comentario que os puede dar bastante luz sobre todos los aspectos que tenéis que analizar. De todos modos, vosotros debéis realizar un redactado seguido, no por apartados.

NOTA: Hoy os comunicaré la nota provisional de Literatura por privado.

TEXTO 1

La heroica ciudad dormía la siesta. El viento sur, caliente y perezoso,   empujaba las nubes blanquecinas que se rasgaban al correr hacia el Norte. En las  calles no había más ruido que el rumor estridente de los remolinos de polvo, trapos, pajas y papeles que iban de arroyo en arroyo, de acera en acera, de esquina en esquina revolando y persiguiéndose, como mariposas que se buscan y huyen y que el aire envuelve en sus pliegues invisibles. Cual turbas de pilluelos, aquellas   migajas   de   la   basura,   aquellas   sobras   de   todo   se   juntaban   en   un   montón,   parábanse como dormidas un momento y brincaban de nuevo sobresaltadas,   dispersándose, trepando unas por las paredes hasta los cristales temblorosos de los faroles, otras hasta los carteles de papel mal pegado a las esquinas, y había  pluma que llegaba a un tercer piso, y arenilla que se incrustaba para días, o para  años, en la vidriera de un escaparate, agarrada a un plomo.         Vetusta, la muy noble y leal ciudad, corte en lejano siglo, hacía la digestión  del cocido y de la olla podrida, y descansaba oyendo entre sueños el monótono y familiar zumbido de la campana de coro, que retumbaba allá en lo alto de la esbelta torre. La torre de la catedral, poema romántico de piedra, delicado himno, de dulces líneas de belleza muda y perenne, era obra del siglo diez y seis, aunque antes   comenzada,   de   estilo   gótico,   pero,   cabe   decir,   moderado   por   un   instinto   de   prudencia   y   armonía   que   modificaba   las   vulgares   exageraciones   de   esta arquitectura. La vista no se fatigaba contemplando horas y horas aquel índice de  piedra que señalaba al cielo; no era una de esas torres cuya aguja se quiebra de  sutil, más flacas que esbeltas, amaneradas, como señoritas cursis que aprietan   demasiado el corsé; era maciza sin perder nada de su espiritual grandeza, y hasta  sus   segundos   corredores,   elegante   balaustrada,   subía   como   fuerte   castillo, lanzándose desde allí en pirámide de ángulo gracioso, inimitable en sus medidas y  proporciones. Como haz de músculos y nervios la piedra enroscándose en la   piedra trepaba a la altura, haciendo equilibrios de acróbata en el aire; y como   prodigio de juegos malabares, en una punta de caliza se mantenía, cual imantada,  una bola grande de bronce dorado, y encima otra más pequeña, y sobre esta una cruz de hierro que acababa en pararrayos.

Capítulo I

TEXTO 2

Uno de los recreos solitarios de don Fermín de Pas consistía en subir a las alturas.  Era montañés, y por instinto buscaba las cumbres de los montes y los campanarios de las  iglesias. En todos los países que había visitado había subido a la montaña más alta, y si no las había, a la más soberbia torre. No se daba por enterado de cosa que no viese a vista  de   pájaro,   abarcándola   por   completo   y   desde   arriba.   Cuando   iba   a   las   aldeas   acompañando al Obispo en su visita, siempre había de emprender, a pie o a caballo, como se pudiera, una excursión a lo más empingorotado. En la provincia, cuya capital era   Vetusta, abundaban por todas partes montes de los que se pierden entre nubes; pues a los más arduos y elevados ascendía el Magistral, dejando atrás al más robusto andarín, al  más experto montañés. Cuanto más subía más ansiaba subir; en vez de fatiga sentía   fiebre que les daba vigor de acero a las piernas y aliento de fragua a los pulmones. Llegar  a lo más alto era un  triunfo voluptuoso para De Pas.  Ver muchas leguas de tierra,   columbrar el mar lejano, contemplar a sus pies los pueblos como si fueran juguetes,   imaginarse a los hombres como infusorios, ver pasar un águila o un milano, según los  parajes, debajo de sus ojos, enseñándole el dorso dorado por el sol, mirar las nubes desde arriba, eran intensos placeres de su espíritu altanero, que De Pas se procuraba siempre  que podía. Entonces sí que en sus mejillas había fuego y en sus ojos dardos. En Vetusta  no podía saciar esta pasión; tenía que contentarse con subir algunas veces a la torre de la  catedral.

Capítulo I

TEXTO 3

[Ana] Abrió el lecho. Sin mover los pies, dejose caer de bruces sobre aquella   blandura suave con los brazos tendidos. Apoyaba la mejilla en la sábana y tenía los ojos  muy abiertos. La deleitaba aquel placer del tacto  que corría desde la cintura a las sienes.

«¡Confesión general!»­estaba pensando­. Eso es la historia de toda la vida. Una  lágrima asomó a sus ojos, que eran garzos, y corrió hasta mojar la sábana.

Se acordó de que no había conocido a su madre. Tal vez de esta desgracia nacían  sus mayores pecados.

«Ni madre ni hijos».

Esta costumbre de acariciar la sábana con la mejilla la había conservado desde la niñez. Una mujer seca, delgada, fría, ceremoniosa, la obligaba a acostarse todas las   noches antes de tener sueño. Apagaba la luz y se iba. Anita lloraba sobre la almohada, después saltaba del lecho; pero no se atrevía a andar en la oscuridad y pegada a la cama  seguía llorando, tendida así, de bruces, como ahora, acariciando con el rostro la sábana  que mojaba con lágrimas también. Aquella blandura de los colchones era todo lo maternal  con que ella podía contar; no había más suavidad para la pobre niña. Entonces debía de  tener, según sus vagos recuerdos, cuatro años. Veintitrés habían pasado, y aquel dolor  aún la enternecía. Después, casi siempre, había tenido grandes contrariedades en la vida,  pero ya despreciaba su memoria; una porción de necios se habían conjurado contra ella;  todo aquello le repugnaba recordarlo; pero su pena de niña, la injusticia de acostarla sin  sueño, sin cuentos, sin caricias, sin luz, la sublevaba todavía y le inspiraba una dulcísima  lástima de sí misma. Como aquel a quien, antes de descansar en su lecho el tiempo que  necesita, obligan a levantarse, siente sensación extraña que podría llamarse nostalgia de  blandura y del calor de su sueño, así, con parecida sensación, había Ana sentido toda su  vida nostalgia del regazo de su madre. Nunca habían oprimido su cabeza de niña contra  un  seno  blando  y caliente;  y  ella,  la   chiquilla,   buscaba  algo  parecido  donde  quiera.   Recordaba   vagamente   un   perro   negro   de   lanas,   noble   y   hermoso;   debía   de   ser   un terranova. ­¿Qué habría sido de él?­. El perro se tendía al sol, con la cabeza entre las  patas, y ella se acostaba a su lado y apoyaba la mejilla sobre el lomo rizado, ocultando  casi todo el rostro en la lana suave y caliente. En los prados se arrojaba de espaldas o de  bruces sobre los montones de yerba segada.[…]

Capítulo III

ACTIVIDAD

  1. Este es un fragmento de la novela en la que Don Fermín de Pas, el Magistral de la catedral de Vetusta no puede disimular los celos y la rabia que siente porque Ana Ozores, la Regenta, se ha enamorado de Don Álvaro. Observa cómo el narrador omnisciente en tercera persona pasa de la descripción pormenorizada de los pensamientos del Magistral, utilizando el estilo indirecto, al estilo indirecto libre, donde podemos oír directamente la voz del Magistral. Distingue ambas partes.

El Magistral estaba pensando que el cristal helado que oprimía su frente parecía un cuchillo que le iba cercenando los sesos; y pensaba además que su madre al meterle por la cabeza una sotana le había hecho tan desgraciado, tan miserable, que él era en el mundo lo único digno de lástima. La idea vulgar, falsa y grosera de comparar al clérigo con el eunuco se le fue metiendo también por el cerebro con la humedad del cristal helado. « Sí, él era como un eunuco enamorado, un objeto digno de risa, una cosa repugnante de puro ridícula… Su mujer, la Regenta, que era su mujer, su legítima mujer, no ante Dios, no ante los hombres, ante ellos dos, ante él sobre todo, ante su amor, ante su voluntad de hierro, ante todas las ternuras de su alma, la Regenta, su hermana del alma, su mujer, su esposa, su humilde esposa… le había engañado, le había deshonrado, como otra mujer cualquiera; y él, que tenía sed de sangre, ansias de apretar el cuello al infame, de ahogarle entre sus brazos, seguro de poder hacerlo, seguro de vencerle, de pisarle, de patearle, de reducirle a cachos, a polvo, a viento; él, atado por los pies con un trapo ignominioso, como un presidiario, como una cabra, como un rocín libre en los prados, él, misérrimo cura, ludibrio de hombre disfrazado de anafrodita, él tenía que callar, morderse la lengua, las manos, el alma, todo lo suyo, nada del otro, nada del infame, del cobarde que le escupía en la cara porque él tenía las manos atadas… ¿Quién le tenía sujeto? El mundo entero… Veinte siglos de religión, millones de espíritus ciegos, perezosos, que no veían el absurdo porque no les dolía a ellos, que llamaban grandeza, abnegación, virtud a lo que era suplicio injusto, bárbaro, necio, y sobre todo cruel… cruel… Cientos de papas, docenas de concilios, miles de pueblos, millones de piedras de catedrales y cruces y conventos… toda la historia, toda la civilización, un mundo de plomo, yacían sobre él, sobre sus brazos, sobre sus piernas, eran sus grilletes… Ana, que le había consagrado el alma, una fidelidad de un amor sobrehumano, le engañaba como a un marido idiota, carnal y grosero… ¡Le dejaba para entregarse a un miserable lechuguino (…)

NOTA: Si no lo tienes claro, consulta este enlace.

Quant a ROSA MARIA POY RODA

Profesora de Literatura castellana (INS Priorat)
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