Sesión 19 (21/10/2020): La poesía barroca. Conceptismo versus culteranismo

Para abordar el análisis de la poesía barroca, partiremos de ESTOS APUNTES.

En cualquier caso, reproduzco, a continuación, dos apartados que pueden exigiros en las PAU vinculados con este gran tema.

 

El llamado “culteranismo” y el conceptismo (Góngora frente a Lope y Quevedo)

Quevedo Vs Góngora: más rivalidad que en un Madrid - Barça - YouTube

El Barroco es un movimiento cultural del siglo XVII en el que se observa una evolución de las ideas y los aspectos temáticos y formales del Renacimiento. Se entra en una época de crisis en el que la visión neoplatónica e idealista del Renacimiento se hace compleja y contradictoria. Se intensifican algunos tópicos que ya venían dándose en la corriente literaria anterior: la fugacidad de la vida, la desaparición de los goces, preocupaciones existenciales. Sin embargo, se huye ahora de la naturalidad y se busca el artificio en el estilo, una complicación en el lenguaje. El manierismo, el estilo artificioso de Herrera, evoluciona en el Barroco, de forma que cada vez se vuelve más rebuscado, artificioso y da origen a dos grandes tendencias: el conceptismo y el culteranismo.

El conceptismo es una corriente literaria que profundiza en el sentido o concepto de las palabras. Se puede definir como una agudeza mental que da preferencia a las ideas con el fin de impresionar la inteligencia o el deseo de decir mucho con pocas palabras( “la sutileza en el pensar y el decir”). Para conseguir este objetivo utilizan frecuentes metáforas; juegos de palabras como la dilogía; un estilo breve y conciso logrado mediante la elipsis o eliminación de palabras; antítesis de palabras, frases o ideas con el fin de impresionar o agudizar la mente. El máximo representante de esta corriente será Quevedo y, en menos grado, Lope de Vega.

El culteranismo o gongorismo, en cambio, es una corriente literaria que cultiva la forma de las palabras dejando en segundo plano su contenido. Pretende crear un mundo de belleza, impresionando para ello los sentidos con los más variados estímulos de luz, color, sonido y con un lenguaje ampuloso y culto “un lenguaje dentro del lenguaje”. Los recursos que caracterizan esta corriente son el abuso de la metáfora con el fin de crear un mundo de belleza absoluta; el uso frecuente de cultismos; el abuso del hipérbaton y el uso de palabras parónimas (sonido parecido y diferente significado). El máximo representante será Luis de Góngora.

Las diferencias de estas dos corrientes son más teóricas que reales. Los críticos han señalado que no se puede hablar de tendencias opuestas, ya que en poemas de Quevedo se pueden observar rasgos culteranos y en poemas de Góngora rasgos conceptistas.

(Es bien curiosa la rivalidad que existía entre Góngora y Quevedo. Echad un vistazo a este video.

 

El resurgimiento de la poesía tradicional: romances, letrillas, jácaras o canciones

Si el siglo XVI es la época de asimilación de las formas y los temas que procedían de Italia, el XVII fue el momento en el que se efectúa la síntesis de lo italiano y lo español. Así, en métrica subsisten las formas introducidas por Garcilaso pero los poetas vuelven a utilizar la métrica tradicional castellana anónima en composiciones de claro corte popular, especialmente el romance, la letrilla, y la jácara o canción.

Los romances son poemas característicos de la tradición oral que se popularizaron en el siglo XV y que se recopilan en el Siglo de Oro. Estos romances populares se engloban dentro del Romancero viejo. Son poemas narrativos de una gran variedad temática. Los hay caballerescos, moriscos, de cautivos, mitológicos, burlescos, amorosos y líricos de diversos asuntos. Consisten en una serie de versos octosílabos con rima asonante en los pares. Además, como se ha dicho, los autores cultos del siglo XVII movidos por la belleza de los romances viejos, adoptan ese tipo de estrofa y la enriquecen con temas y recursos formales. Estos romances escritos por poetas cultos en el siglo XVI y sobre todo en el XVII son los que constituyen el Romancero nuevo.

La letrilla es una composición poética que se desarrolla a partir del siglo XVI siguiendo el esquema del villancico, aunque también puede responder al esquema métrico del romance. Los versos son octosílabos o hexasílabos, que riman en consonante o asonante. Algunos versos se repiten a modo de estribillo a lo largo de un determinado número de estrofas, la cuales son simétricas. Se trata de un poema satírico y burlesco de tono ligero por lo general, aunque también las hay de tema religioso y lírico. Sus estrofas pueden ser redondillas o quintillas dobles. Góngora escribió letrillas basadas en la lírica popular e inspiradas en algún refrán burlesco. Las letrillas satíricas más conocidas son las de Quevedo, asimiladas por el pueblo gracias a su tono popular.

La jácara es uno de los géneros satíricos, en verso, que se representan en el entreacto de las comedias del Siglo de Oro español. Los personajes solían ser delincuentes, pícaros, chulos, guapos o gente del mundo del hampa. Destaca el agudo humor y el dominio de la jerga de los bajos fondos. Muchos cultivaron el género pero destacan Quevedo y Calderón de la Barca sobre todo. Antes de ser representada, la jácara ya existía como composición poética, generalmente un romance. La jácara provenía de la canción provenzal que llegó a España en el Renacimiento a través de la literatura italiana. Estaba compuesta por un número variable de estrofas (estanzas) que combinaban versos con rima consonante de siete y once sílabas.

Quant a ROSA MARIA POY RODA

Profesora de Literatura castellana (INS Priorat)
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