La anécdota

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Si alguna os gusta mucho, podéis comentarla también.

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  1. ANÉCDOTA DE UN VIAJE

    Recuerdo la anécdota de un viaje que hice a Madrid con mis padres y mi hermano hace unos cinco años. Estabamos un día en casa y decidimos ir a allí de vacaciones. Al llegar a la ciudad fuimos directamente a dejar nuestras pertenencias al hotel donde comimos. Después decidimos ir a a dar una vuelta por el centro de esa inmensa ciudad, que era muy grande y ancha. Aparcamos el coche en una calle ancha y llena de más vehículos y fuimos a dar una vuelta por todos los sitios que te imaginases; fuimos por Gran Vía, a la Puerta del Sol, al estadio Santiago Bernabéu y muchos otros. Al volver a por el coche, lo estuvimos buscando un buen rato pero no lo encontrábamos. De repente me puse a buscar imágenes en mi móvil y había una donde le había hecho una foto al nombre de la calle donde lo habíamos dejado. Gracias a eso pudimos encontrarlo.

  2. Cuando tenía unos 8 años, fui de vacaciones con mi familia a Menorca. Una tarde, decidimos ir a una playa situada en Son Bou, un pueblo de la isla.

    Una vez allí, mi padre aparcó el coche demasiado cerca de la playa y no se dio cuenta de que la arena era demasiado densa y, a causa de eso, las ruedas delanteras del coche quedaron bajo la arena. Intentamos sacar el coche de allí pero nos quedamos en el intento, quedó atrapado y no podíamos salir. Mi madre y mi hermana fueron a buscar ayuda para poder sacarlo y, finalmente, una familia muy agradable que había nos vio y ató unas cuerdas en el coche y lo pudieron sacar. Estuvimos allí hasta las siete de la tarde aproximadamente. Luego, más tarde, fuimos a hacer unas compras. Pero eso no fue todo. Una vez que ya pensábamos que volveríamos al hotel, mi padre no se dio cuenta de que mientras metíamos las bolsas en el maletero se había dejado las llaves dentro, por lo tanto, el coche estaba cerrado. Por suerte, nos volvimos a encontrar con la familia que nos había ayudado anteriormente a sacar el coche y resultó que estaba alojada en el hotel de al lado nuestro. Mi madre y yo fuimos con ellos a buscar una copia de las llaves que teníamos en la habitación por si ocurría algo. Finalmente, se las llevamos a mi padre y pudimos volver al hotel.

    Aún con todo, aquel viaje fue muy divertido y me gustaría volver a Menorca algún día, es un lugar precioso.

  3. Viaje Familiar
    Hace dos años mi familia y yo nos fuimos a un cámping llamado “Las Dunas”. Era un cámping muy grande, con muchas piscinas y playas. Mi padre y mi tío decidieron dormir en tiendas de acampada en vez de reservar una casa de madera familiar. Cuando llegamos montamos tres tiendas: la de mis padres, la de mis tíos y la de mis primas y mi hermana. A mi tío se le ocurrió traer un sofá hichable para ponerlo fuera de las tiendas. Los primeros días todo iba bien, pero hubo una tarde en que llovió mucho y hizo mucho aire y todos estábamos en la piscina. Al ver como estaba lloviendo nos regresamos a las tiendas. Al llegar a la parcela no estaba en sofá. ¡lo vimos pasar volando! Todos fuimos tras él corriendo como unos locos. Suerte que un señor inglés lo cogió al vuelo con las dos manos y nos lo devolvió. Desde ese día no volvimos a poner el sofá, por si las moscas.

  4. El día que más felicidad experimenté
    Hace muchos años, cuando tenía más o menos cinco años y medio, fui de viaje con mi familia a Madrid.

    Fuimos hasta allí en avión y quedé estupefacta por la sensación de estar volando, ya que era mi primera vez. Allí estuvimos unos cinco días aproximadamente, que aprovechamos para visitar los sitios más bonitos y conocidos que dan nombre a la ciudad. Cuando llegó el último día en la ciudad, recuerdo que estábamos con mi familia mirando una actuación que hacían en la calle y al cabo de un rato, me giré a decirle una cosa a mi madre y vi que no estaba, ni ella ni los demás. Me asusté mucho y empecé a buscar entre la multitud de gente a ver si veía alguna cara conocida, pero no la vi.

    Rápidamente, me dirigí hacia la calle que daba camino al hotel y allí los vi. Estaban preguntando por mí a todos los que veían y noté como su preocupación aumentaba a medida que transcurría el tiempo. Cuando por fin nuestras miradas se cruzaron eché a correr hacia ellos y recuerdo que nunca había sentido tanta felicidad como la de aquel momento.

  5. Cada año, en Navidad nos vamos de vacaciones con la familia de mi padre, es decir abuelos, mis padres y hermana, tíos y primo. El año pasado fuimos a Granada y casi conseguimos desalojar a todo un hotel. La historia empieza así:

    En el hotel había una gran fiesta y mi hermana mi primo y yo no queríamos estar allí. Entonces fuimos al spa. Yo me estaba bañando y mi hermana y primo estaban en la sauna, jugando. Lo que pasó fue que estaban con la puerta abierta y un detector de humos que había cerca saltó, empezó a sonar la alarma en todo el hotel. Nosotros recogimos rápidamente y subimos por las escaleras, por miedo a que el ascensor parara. No sé como aparecimos en la fiesta con los albornoces y las zapatillas del hotel. Visto que nadie se enteró de la alarma, a causa del volumen de la música y que la alarma había parado, decidimos irnos a las habitaciones y hacer como si nada hubiera pasado.
    De este suceso nos estuvimos riendo todas las vacaciones. Lo mejor fueron las caras de nuestros padres al contárselo.

  6. Hace dos meses fui con mis padres a Egipto en avión. Cuando llegamos al aeropuerto para coger el billete de ida, nos dijeron que estaba lleno y que podía ser que tuviéramos que coger otro avión que se retrasaría unas tres horas. Si íbamos a un hotel o apartamento no pasaba nada porque nos pagaban el alojamiento, pero nosotros no íbamos de hotel ni nada de eso, sino que íbamos de “vidabordo”, que era estar una semana en un barco. El problema era que sino cogíamos el vuelo inicial el capitán y toda la compañía de buceo se irían sin nosotros y no podríamos bucear.
    Al final todo salió bien; buceamos y vimos cosas muy bonitas como un tiburón, una tortuga, unos cuantos delfines, mucho coral y peces por todas partes. También fuimos a un mercado tradicional de allí y compramos cosas típicas.

  7. Anécdota en Nueva York

    Me encanta la ciudad de Nueva york y el año pasado viajé allí. Espero poder viajar más veces junto a mi familia. Fue uno de los mejores viajes que he podido vivr. De allí guardo muchas anécdotas y os voy a contar una de ellas.

    En Nueva york no se ven tantos famosos por todas partes aunque se diga que es la ciudad que nunca duerme.
    Una mañana de los diez días que estuvimos, mi hermana y yo fuimos a pasear por Times Squere cuando la gente todavía no se había levantado. Nos encontramos con una plaza que estaba toda vallada y dentro estaban grabando algo. Nos pusimos a un lado para saber qué estaban haciendo. En el centro, corría un chico alto y rubio por la rampa. Al final, ya aburridas de ver esa escena, empezamos a mirar a nuestro alrededor. Había un montón de coches de color negro y justo a mi lado, al otro lado de la valla, había un chico enorme vestido de negro. Estuvimos allí un buen rato hasta que miramos el reloj y vimos que era la hora de irse ya de ahí. Seguimos con nuestro viaje y volvimos al hotel sin darle importancia. Un día, cuando ya estábamos en casa, viendo una película, apareció el chico rubio corriendo por la rampa de Times Squere y nuestro compañero de valla. ¡El rubio era Chris Evans, en su papel de capitán América, y el hombre vestido de negro era Samuel L. Jackson, actor, interpretando a Nick Fury!

    Nos dimos cuenta un poco tarde, pero ya puedo decir que sí, que yo también he visto famosos en Nueva York, ¡fue una anécdota curiosa y divertida!

  8. EL VIAJE DE MI VIDA
    El año pasado, sobre las fechas de diciembre , mis padres, mis hermanos y yo viajamos a Madrid, ya que mi hermano es fanático del Atlético de Madrid, y allí, estaba presente su campo. El tercer día decidimos ir a visitar el famoso campo. Mi hermano sentía pasión por ese equipo.Muy en el fondo, yo sabía que mi hermano visitaba aquel campo con la esperanza de encontrar algún jugador. Una vez llegamos al campo y compramos las entradas para esa visita, para ver el exterior y interior del campo, entramos. Disfrutó un montón de esa ruta, no se cansó de hacer fotos y de observar cada uno de los detalles del campo. Cuando ya salimos de allí noté a mi hermano un poco pensativo, yo ya me podía imaginar de qué era. Él se pensaba que se iba a encontrar con algún jugador, pero no se dio el caso. A los minutos entramos a la tienda del Atlético de Madrid, y allí mi hermano se compró una camiseta de unos de los jugadores. Al ir a pagarla, de repente él puedo observar que al lado de la puerta de salida se asomaba uno de los jugadores. Mi hermano corrió hacia él con plena felicidad, y yo detrás de él, fui a hacerles una foto. Yo sabía que ese día había sido mágico para él.

  9. VIAJE A MÉXICO

    Cuando tenía unos seis años, fui de vacaciones a México con mis padres, mi hermano y mi abuela. Estuvimos cerca de Cancún.

    Durante la semana que estuvimos allí, hicimos una serie de actividades con guías. Visitamos muchos sitios, aunque no me acuerdo mucho, pero uno de los lugares que más recuerdo es la pirámide de Chichén Itzá. Un día mi abuela se quedó a cargo de mi hermano, Sergi, y conmigo porque mis padres fueron a hacer una actividad que no podíamos realizar. Sergi y yo nos fuimos sin que mi abuela se diera cuenta. Ella nos estuvo buscando durante horas y fue a todas partes pero no nos vio. Cuando volvimos al apartamento, vimos que no había nadie y mientras íbamos a recepción a preguntar nos encontramos a mi abuela con mis padres y más gente buscándonos.

    A pesar de eso fueron unas vacaciones muy divertidas y me encantaría repetirlas.

  10. Hace unos años, en un viaje que hicimos a París, tuvimos un problema en el aeropuerto para volver a España.

    Llegamos al aeropuerto a las seis y cuarto de la tarde y nuestro vuelo salía a las siete. Al principio no sabíamos dónde teníamos que ir para que nos revisaran las maletas en los escáners. Logramos encontrarlo a las seis y media y nos pusimos a la cola. Eran las seis y cuarenta y cinco y aún no nos habían escaneado las maletas, ya que los trabajadores eran lentos y había bastante gente. Empezamos a preocuparnos, ya que eran las seis y cincuenta y justo en ese momento empezaron a revisarnos las maletas. Acabaron a las siete menos dos y empezamos a correr hacia la puerta de embarque a la que teníamos que ir. Cuando llegamos, no había nadie. Nos sentamos sin saber qué hacer, hasta que mi madre se dió cuenta que habían cambiado la puerta de embarque de nuestro vuelo y que lo habían atrasado media hora.

    Al final logramos subir a nuestro avión puntualmente y llegar a casa sin problema.

  11. Una semana antes de volver a los estudios, mi madre y yo nos fuimos de viaje a Murcia para visitar a unos familiares. Todo iba genial hasta que me encontré con los gallos.

    Fuimos a pasar el día a una parcela donde mi familia tiene muchos animales y una segunda casa. Mi prima y yo nos fuimos a escalar, pero al volver nos encontramos a todos los gallos y gallinas. Mi tía los había sacado fuera del corral y estaban en medio del camino, el único sitio por donde podíamos pasar. Entonces nos separamos; mi prima fue por el otro extremos de la valla, en el cual había una puerta por donde pudo salir; mientras, yo, salí por la puerta principal. De esa manera conseguimos ser más rápidas que los gallos y así evitar sus picotazos.

  12. Cuando mi familia y yo fuimos de viaje a Roma, teníamos todos los días organizados para que así nos diese tiempo a visitarlo todo.
    En el hotel que estábamos alojados, estaba bastante alejado de la ciudad, sí queríamos visitar algún sitio teníamos que coger el bus.
    El primer día fuimos a cenar a una pizzería. Llegamos un poco tarde al hotel, pero al día siguiente teníamos que coger un bus para ir al coliseo Romano, que salía a las 8:00. A el día siguiente todos nos quedamos dormidos hasta las 10, cuando nos despertamos no supimos qué hacer, por lo tanto, salimos a dar una vuelta para preguntar si salía algún bus más. Hasta las 14:30 no salía ninguno; Mi padre y yo decidimos ir a visitar cosas cercanas, y con suerte nos encontramos con el dueño de la pizzería de anoche y su mujer, y les explicamos el problema que tuvimos. Ellos, amablemente, se ofrecieron a llevarnos en su coche y a pasar el día con ellos, decían que podían mostrarnos grandes sitios de Roma.

  13. Un día mis padres, mi hermano y yo decidimos ir a hacer una ruta de senderismo que nos habían recomendado unos amigos de mis padres.

    Nos dijeron que era un lugar muy bonito, natural, que merecía la pena ver. El único inconveniente era que estaba un poco lejos y no sabíamos dónde era, pero con el GPS llegaríamos. Escribieron el nombre del pueblo y empezamos el camino. Íbamos tranquilos y bien pero, al cabo de una hora, veíamos que no estábamos por donde nos habían dicho sus amigos. Nos habíamos perdido ya que no era ese camino y ni siquiera estábamos cerca. Mi hermano y yo decidimos coger el GPS para ver qué pasaba. Resulta que nuestros padres habían puesto el nombre del pueblo mal, se habían equivocado en una letra y nos había llevado en la dirección contraria. Como aún era pronto, intentamos ir de nuevo. Esta vez íbamos bien pero, al ir llegando veíamos que se iba nublando poco a poco. En cuanto llegamos empezó a llover y en esas condiciones no podíamos hacer la ruta.

    Así que, comimos en el pueblo y volvimos a casa porque la lluvia no paraba.

  14. VIAJE FAMILIAR

    El dia tres de Enero del año pasado, mis padres, mi hermana y yo decidimos irnos de viaje a Canadá donde vi a una persona que jamás creí que vería.

    El viaje constó de 14 horas de vuelo, las cuales me pasaron volando, ya que la noche anterior no dormí nada por los nervios y recuperé el sueño en el vuelo. Una vez llegamos al aeropuerto, nos costó encontrar dos taxis vacíos ya que había mucha gente y pocos taxis. Con suerte, a lo lejos, visualizamos dos de ellos y corrimos hacia allí. Nada más llegar entré en él diciéndole la dirección al taxista. Cuando me senté, vi que al lado derecho del taxi había aparcado una limusina muy lujosa con un chófer en la puerta esperando a alguien.
    De repente, el cantante más famoso de Canadá, es decir Justin Bieber apareció con un grupo de fans enganchado a él, caminando hacia la limusina.

    Finalmente, sin pensármelo dos veces, salí del taxi y corrí hacia él muy rápido. Al llegar al grupo de fans, me hice paso entre la multitud y como pude me acerqué a él, pidiéndole una foto. Él accedió y yo, contenta, la hice. Con la felicidad por toda mi cara, volví al taxi y me encaminé hacia el hotel. Estaba que no me lo creía.

  15. Anécdota familiar.
    Hace unos años mi familia y yo fuimos al aeropuerto de Barcelona para acompañar a mi tía que volvía a Berna. Íbamos mi padre, mi madre, mi hermano y yo. No tenía más de cuatro años, por eso mi madre me recordó que no me separase de ella por nada.
    Llegamos al aeropuerto. Desde mi altura se veía inmenso. Los grandes ventanales dejaban entrar la luz solar y decenas de personas caminaban de un lado hacia otro. Mis ojos no daban abasto, no dejaba de mirar de aquí para allá. Nunca me había imaginado un lugar así. Mi tía ya había embarcado y nos dirigiamos hacia la salida. De camino nos encontramos a un niño de mi edad. Después de que mi madre intentara hablar con él con él descubrimos que era italiano. Como pudo mi padre lo tranquilizó y mi madre fue a buscar un polícia. Estaba perdido.
    Al final encontramos a la família del niño. En agradecimiento, los padres de Gian, así se llamaba él, nos invitaron a tomar algo. Me acuerdo perfectamente el miedo reflejado en sus ojos cuando lo encontramos. Lo mejor de todo fue jugar con él y hacer una amistad que se rompió rápidamente.

  16. ANÉCDOTA DE UN VIAJE FAMILIAR

    El día 16 de octubre del año 2015, en unas vacaciones junto a mi padre, tuve una experiencia increíble.

    Fuimos de viaje a Tailandia, donde estuvimos unas dos semanas. El trayecto en el avión fue largo y cansado. Visitamos varios parques naturales y zoológicos en libertad. A mi padre y a mí nos gusta muchísimo los animales y la naturaleza.
    Uno de estos días, mientras comprábamos un par de souvenirs, escuchamos aun niño gritando el nombre de Frank. Los dos nos giramos y allí estaba el animalista más conocido en toda España, Frank Cuesta.
    Nos acercamos y estuvimos casi una hora entera conversando con él.También le pedí una foto.Finalmente le dijimos que siguiera así y que le admirábamos mucho.

    Aquel día al volver a casa, tanto en el camino como en la llegada, mi padre y yo seguimos hablando de lo sucedido. Fue algo muy especial.

  17. VIAJE FAMILIAR
    Recuerdo una vez que fui a Andorra con toda la familia y surgió el típico problema cuando vas en el coche, quién elige la música, pero al llegar al valle, los problemas se disiparon al contemplar la belleza de la naturaleza, las copas de todos los árboles nevadas y la nieve por la carretera esparcida como el azúcar. Tan solo estuvimos dos o tres días, pero sin duda me encantó. Al llegar el último día, por la mañana, fuimos a un centro comercial y después al mediodía pusimos rumbo a Naturlandia, un parque natural inmenso con un montón de actividades. Sin dudarlo, mi hermano y yo, al bajar del coche, nuestra primera reacción, fue tirarnos mutuamente un par de bolas compactas de nieve, a lo que mi abuelo respondió de forma negativa diciendo que ya éramos mayorcitos. Obviamente todo estaba cargado de nieve, así que fue inevitable: a mi abuelo le cayó una pequeña avalancha en la que todos participamos.Enfrente de la taquilla acabamos riendo y felices de la batalla de bolas de nieve, pero como una cosa no quita la otra, acabamos destrozados y mojados por la nieve.

  18. Anécdota en Santo Domingo

    Hace dos años, en verano, fuimos a Santo Domingo, capital de la República Dominicana, mi familia y yo, y allí nos encontramos a dos grandes estrellas del fútbol.

    Para llegar a nuestro destino, primero teníamos que coger un avión que iba a Madrid, ya que no hacían vuelos directos desde Barcelona. Lo que nosotros no sabíamos era que al llegar al aeropuerto de Madrid nos íbamos a encontrar a Raúl González, que volvía de sus vacaciones. Pero la anécdota no acaba ahí, ya que cuando llegamos, en el aeropuerto de Santo Domingo, nos encontramos a Roberto Carlos que estaba veraneando en ese mismo lugar .

    Este fue uno de mis veranos favoritos ya que son dos enormes ex-jugadores del Real Madrid que yo admiro mucho.

  19. Era verano, concretamente Julio, y mi familia y yo viajamos a Francia para visitar la Costa Azul. Era todo precioso, pero nunca me olvidaré de las Islas Lérins.

    El penúltimo día de vacaciones viajamos a esas islas. Fuimos con un guía que nos fue explicando su historia. La última que visitamos fue la Isla de San Honorato. Le preguntamos al guía si había algún lugar donde pasar la noche. Él nos dijo que en el monasterio había una zona que había sido remodelada y ahora era un pequeño hotel. Decidimos pasar allí la última noche de nuestras vacaciones en Francia.
    Fuimos al hotel donde estábamos alojados, hicimos las maletas y nos fuimos al monasterio. Mientras cenábamos escuché en la mesa de al lado que hablaban sobre una leyenda del monasterio. Decían que por la noche se escuchaban gritos y se movían objetos. Después de cenar nos fuimos a la cama porque había sido un día largo y al día siguiente el vuelo salía pronto.

    Me desperté sobre las 3 de la madrugada y fui al lavabo. Mientras me lavaba las manos escuché unos gritos en el pasillo, pero no le di importancia porque pensaba que sería algún animal de la calle, pero justo antes de salir del lavabo escuché como se caía un jarrón al suelo. Entonces recordé las palabras de las personas que estaban sentadas al lado en la cena. Me asusté y fui corriendo a la habitación y me dormí. A la mañana siguiente me desperté pensando que me lo había imaginado. Después de desayunar nos fuimos al aeropuerto para volver a casa.

  20. Mi familia y yo fuimos de vacaciones a Tenerife en septiembre de 2009.Cuando llegamos al hotel, para mi asombro, teníamos una bañera de burbujas, un jacuzzi. Yo me moría de ganas por probarlo, pero mi padre me dijo que teníamos que ir a ver diversos lugares de allí y que lo probaríamos por la noche.

    Después de un largo día de caminatas y visitando playas y otros lugares, llegamos muy cansados al hotel. Mi padre propuso ir al jacuzzi “como en las películas”, es decir, con un vaso de cualquier bebida refrescante y algo para picar. Yo acepté el plan, claro.

    Primero preparamos el jacuzzi para mi hermana mayor y mi madre. Les pusimos unos vasos de Coca-Cola y unas patatas de bolsa compradas en unas máquinas expendedoras que habían en la recepción del hotel. Cuando ellas terminaron de su momento de relajación, tocó el turno de mi padre y el mío. Estaba todo listo, Coca-Cola, patatas y la canción de “I want to beak free” de Queen de fondo. Nos metimos y al acabar nuestro momento “de película”, se me ocurrió meter la cabeza bajo el agua, con la mala suerte de que mi pelo fue absorbido por la recirculación. Gracias a la rápida actuación de mi padre que me aguantaba la cabeza a la vez que paraba y vaciaba el jacuzzi.

    Sólo fueron unos segundos de mal rato, pero desde aquel día veo los jacuzzis de otra manera.

  21. Invierno de 2016, era una mañana fría de enero. Estaba en la cama estirado, calentito, escuchando cómo el despertador me la estaba arruinando, pero de golpe recordé que era el día en que toda la familia iba a Port Aventura, ese lugar donde se supone que te lo pasas genial. Así que me levanté como nunca antes lo había hecho y me comencé a preparar para la extraordinaria aventura que iba a vivir. Cuando fui a desayunar no había nadie despierto, y pensé, “a lo mejor quieren dormir un poco más”. Eran las seis de la mañana. Pasaron diez, veinte, hasta treinta minutos y pensé, “qué raro”. Pero cómo no, decidí esperar un rato más, así que me puse a mirar la famosa y fantástica APP instagram. Al cabo de cinco minutos mirando “memes” empecé a pensar que los demás no se acordaban o algo así, así que fui a despertarlos. Eran las seis y treinta y siete de la mañana. Mi padre empezó a gritar, y entre gritos y más gritos recordé que íbamos al día siguiente a Port Aventura y no ese día.

  22. Estábamos de camino a Ávila, una província del centro de España que pertenece a la comunidad autónoma de Castilla y León. Íbamos mi madre, mi padre y yo. Mi hermana se había quedado en casa porque estaba estudiando y trabajando.

    Después de atravesar todo Aragón, parte de Castilla y León y Madrid para llegar al hotel, ya estábamos por fin en las carreteras de Ávila. El entorno del hotel estaba muy despoblado y casi ni pasaban coches por las carreteras. Habíamos llegado a las 20:00, y el plan era instalarnos e irnos a cenar. Por una carretera cerca del hotel, escuchamos un ruido muy fuerte dentro del coche, pero no le dimos importancia.

    Después de las 8 horas de viaje, estábamos hambrientos, así que nos decidimos a ir a cenar. El caso es que yendo en el coche nos encontremos a algo tendido en el suelo. Era una cabra. Ese ruido había sido el impacto del coche contra el pobre animal. La metimos en el coche y la llevamos al veterinario. Estábamos muy tristes, pero con la conciencia tranquila, ya que fue un acto totalmente involuntario.

  23. Anécdota familiar

    La mejor anécdota familiar que recuerdo es cuando yo era pequeño, año tras año, nos juntamos toda la familia para hacer el Belén de Navidad. Yo siempre iba con mis padres a coger musgo al campo. A m, más que nada, me tocaba transportar las bolsas, ya que al coger el musgo se me rompía todo.
    Ya una vez en casa, sacábamos el corcho y yo esparcía las figuras encima de la mesa. Era un duro trabajo, pero al final nos sentíamos satisfechos.
    Esta fecha ya está muy próxima y me emociona por todos los recuerdos de tantos años.
    Muchas veces nos ha pasado que probamos las lucecitas antes de ponerlas, pero una vez todo montado casi siempre falla un juego de luces y vuelta a empezar a desmontar para renovarlas probando si van o no. Es bastante molesto.
    Lo cierto es que al final no lo podemos acabar porque tenemos que ir a comprar un juego de luces nuevo y volver a montarlo el día siguiente

  24. Ahora os explicaré una anécdota que me ocurrió hace unos años, cuando íbamos de viaje mi familia y yo.

    Todo comenzó cuando íbamos ya de camino a nuestras vacaciones. Todo parecía ir bien, hasta que de repente el coche comenzó a ir mal, y a pararse continuamente. Nos asustamos un poco, pero paramos en una área de servicio a descansar. Al cabo de tres cuartos de hora volvimos a nuestra ruta, pero el coche seguía igual, así que mi padre comenzó a reírse. ¡ Nos había gastado una broma! ¡Vaya susto!

    Y hasta aquí mi anécdota, o mas bien mi susto. Espero que no vuelva a pasar otra vez esta broma.

  25. VERANO 2018
    El pasado verano fui con mi padre a Vitoria, una ciudad preciosa del País Vasco, en concreto, la capital. Es una de las capitales más bonitas de España por lo grande y los espacios verdes de todo el estado Español.
    Lo que sucedió es que dormíamos en un hotel que era enorme y para salir era muy complicado. Al ser las fiestas de la ciudad, queríamos ir a un concierto pero no sabíamos como salir del hotel.Entonces a mi padre se le ocurrió la brillante idea de llamar a recepción para preguntar por donde se salía del edificio. Al llegar a recepción nos miraron riéndose por lo patética que había sido la pregunta, pero es que si no llegamos a llamar no nos hubiera dado tiempo a ir al concierto. Al día siguiente ya no necesitábamos ayuda para salir del hotel.
    En conclusión, nunca llaméis para preguntar como salir de un edificio mejor preguntar en la habitación de al lado.

  26. Este pasado verano, fui con mi padre y dos amigos suyos a Tallín (Estonia) para ver el partido de la final de la Supercopa de Europa que se jugaba entre Atlético de Madrid y Real Madrid.

    Antes de eso, aterrizamos en Helsinki (Finlandia), para pasar un día allí. Lo más destacado de la ciudad era que habían infinitas cosas relacionadas relacionadas con España, así como bares con nombres españoles, a pesar de estar en la otra punta del mundo. Otro aspecto a destacar es que el plato típico de allí era el reno.

    Al día siguiente, cogimos un barco para cruzar de Helsinki a Tallín, ciudad de la cual parece sacada de un cuento de hadas.

    Al llegar a Tallín, nos dirigimos a por las entradas, las cuales eran del Real Madrid, y yo, al igual que mi padre, soy hincha del Atlético, y nos dirigimos al estadio.

    Estando allí, no solo nos escapamos de la zona del Real Madrid, sino que además nos colocamos en la zona de los ultras del Atleti, en la cual viví la mejor noche de mi vida.

  27. MIS VACACIONES
    Este año he ido de vacaciones con mis padres, como cada año, pero este ha sido diferente a los demás.
    El 16 de agosto fuimos a Peñíscola, Valencia. Allí quedamos con unos amigos de mis padres, que eran de Madrid. Las dos familias nos alojamos quince días en un apartamento. Era bastante pequeño y lo peor de todo es que nos teníamos que hacer la comida. Lo único bueno es que no había mosquitos y no me picó ninguno. La primera semana no me lo pasé nada bien porque no conocía a nadie y no sabía qué hacer, pero a la semana siguiente fuimos al castillo de Peñíscola, donde hacían una representación teatral. Mi madre y yo, como nos aburríamos, decidimos ir a investigar solas por allí. A los diez minutos de estar dando vueltas, nos perdimos porque aquello era inmenso. Bajamos unas escaleras de caracol que no sabíamos dónde nos iban a llevar y acabamos en las mazmorras del castillo nosotras dos solas. Escuchamos ruidos y decidimos volver por donde habíamos venido.
    Finalmente no me lo pasé tan mal. A veces desconectar de los amigos y del móvil no es tan malo.

  28. Adrian Hidalgo 4ºA

    DISNEY LAND
    El verano del 2017, un viernes a las 16:00, mi familia y yo poníamos rumbo a Viladecans. Cogíamos un vuelo hacia Francia y como el avión salía muy de madrugada decidimos pasar la noche en un hotel cercano al aeropuerto. Ese día paseamos por el pueblo, fuimos a unos karts y me lo pasé muy bien.
    El día siguiente, a las 10:00 ya estábamos instalándonos en el hotel de Disney Land París. Al llegar al parque, decidimos organizarnos, debido a que habían 2 parques y queríamos repartirnos el tiempo para poder disfrutar de todo. El primer día visitamos todo el parque principal, subimos a atracciones, vimos espectáculos, etc. El segundo día nos dio tiempo a visitar todo el segundo. En dos días ya lo tuvimos todo hecho, así que el último fuimos con más calma y acabamos de ver todos los espectáculos que quedaban. Repetimos de atracciones, y disfrutamos de la rica comida que ofrecían en el restaurante.
    Este viaje fue uno de los que más disfrute en mi vida.

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