24 de Gener de 1977: la matança d’Atocha

ATOCHA

Un ejercicio de restauración de una memoria histórica próxima: el 24 de enero se cumplirá el 40º aniversario del atentado terrorista.

[Ángel S. Harguindey,
El País 15-1-2017]

Lo mejor del programa Atocha: 1977. Los mártires de la democracia (1.532.000 espectadores), de La Sexta Columna, fue recuperar uno de los sucesos más terribles de la España posfranquista, la matanza de cinco personas en el bufete laboralista de la calle Atocha a manos de unos pistoleros fascistas. Asesinatos precedidos por las muertes de dos estudiantes, Mariluz Nájera y Arturo Ruiz, en sendas manifestaciones madrileñas. Todo en una semana en la que también fue secuestrado el general Villaescusa por parte de un turbio grupo radical, los Grapo.

El programa se basó en material de archivo y entrevistas, entre otros, con el único superviviente de la masacre, cuyo testimonio fue lo más conmovedor del espacio Alejandro Ruiz-Huerta. Un ejercicio de restauración de una memoria histórica próxima —el 24 de enero se cumplirá el 40º aniversario del atentado terrorista— de la que se pudieron extraer valiosas conclusiones: desde el impecable ejercicio del orden público en la multitudinaria manifestación del entierro de las víctimas, orden a cargo del aún ilegal Partido Comunista, hasta la consolidación de un anhelo democrático.

Fueron tiempos violentos, de incertidumbres y esperanza. Los pistoleros de extrema derecha campaban con una libertad que sólo el amparo de un sector policial y de algunos jueces justificaban. El posterior juicio a los cuatro responsables directos del atentado corrió a cargo del magistrado Gómez Chaparro, que, como se le describe en el libro de Jorge e Isabel Martínez Reverte La matanza de Atocha. 24 de enero de 1977, “pasará a la historia como el magistrado que más daño ha hecho al Estado de derecho en el comienzo de la Transición”. Obstaculizó todo lo que pudo la investigación de los hechos, hasta el punto de que fue relevado de sus funciones, concediendo privilegios penitenciarios a los procesados y boicoteando cualquier posibilidad de indagar sobre quiénes estaban tras ellos.

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