Llevábamos en PortAventura siquiera 5 minutos y nuestra primera atracción fué el tren de la mina, que es una especie de montaña rusa, sólo al sentarse, experimentamos el auténtico miedo, qué miedo! Sólo me hacen falta dos palabras para resumir lo que sentí en ese momento: yo no paré de gritar subidón mientras otros sólo gritaban: AAAAAAAAAAAAAH! Los que más miedo tenían eran no sé, todos. Uno más asustado que otro, y uno estaba asustadísimo no diré quién. Sólo os puedo decir que me lo pasé muy bien, yo y todos.

