Groenlandia: un viaje a la tierra de los inuit, un pueblo en equilibrio con la naturaleza.

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Entre el océano Atlántico y el océano glacial Ártico se encuentra una lextensa capa de hielo interminable llamada Kalaallit nunaat, más conocida como Groenlandia. Se trata de la isla más grande del mundo después de Australia. Con 2.000.000 kilómetros cuadrados, en su mayoría hielo, es uno de los territorios más inhóspitos y gélidos de la tierra en la que se atreven a vivir unas 57.000 personas, en su mayoría de origen inuit.
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Esquimal es despectivo, y se prefiere utilizar el término inuit, que significa, en la lengua inuktitut, personas o seres humanos.
Antiguamente lo llamaban inuit nunaat, “el país de los inuit”, un pueblo que
ha sobrevivido durante cientos de años en condiciones extremas: tienen cuatro meses de noche ártica (sin sol), con temperaturas de -50ºC, y graves consecuencias para la salud, pero han sabido adaptarse al mundo moderno, han aprendido a vivir en equilibrio entre lo antiguo y lo nuevo: casas prefabricadas, móvil, televisor, pero siguen conservando su esencia y tradiciones: la historia oral y los cuentos transmitidos a través de los siglos continúan siendo parte importante de su cultura, algo que sorprende en estos días. Y este equilibrio es lo que quieren mantener, por lo que se imponen reglas para no alterar el entorno en el que habitan, se adaptan a él, pero no lo transforman; hombres, animales y plantas merecen el mismo respeto y forman parte de un todo, hablamos del “ hombre en estado puro”.
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Tampoco piensan de forma individual: la cooperación, la familia y el intercambio son principios básicos de esta sociedad, y los que los conocen por primera vez, pueden apreciar que son un pueblo hospitalario, bondadoso, de gente honesta que no sabe mentir, y con un gran sentido del humor que casi roza la violencia verbal.

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Pero si algo los define, es que son, sobre todo, cazadores, de hecho se los considera “la sociedad cazadora más avanzada del mundo”, dicen que se alimentan de las almas de los animales y, una vez muertos, les dan de comer. Tienen tres normas básicas: está prohibido ir en moto de nieve para cazar, hay que ir en trineo de perros por respeto al entorno, comparten la caza (parte de la comida es para los perros pues son los que les ayudan en sus tareas), y nunca salen bebidos. Su animal fetiche es el oso polar, el rey del ártico, porqué tiene la mayor adaptación al medio, su piel es negra (ayuda a conseguir el calor del sol) y su pelo es transparente (por un efecto óptico parece blanco), el camuflaje perfecto, de ellos aprendieron a cazar focas.
Esta visión tan peculiar de la vida la conoce bien Francesc Bailón, profesor universitario, antropólogo especializado en la cultura inuit, y uno de los mayores expertos en esta materia a nivel europeo, además, es escritor y guía de viajes con X-Plore. El entusiasmo que transmite cuando hablas con él dan ganas de seguirle a cualquier parte del mundo, de hecho, como guía participa de una original propuesta: disfrutar de un viaje antropológico y cultural en la tierra de los inuit.
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