Intervención de Pétion en el club de los jacobinos. 8 de julio de 1791

Esta importante cuestión sobre la huida del rey se plantearía de la siguiente forma ¿ Se colocará al rey fuera de encausarle? Si se decide que no se puede encausar al rey, se confirma la inviolabilidad en todos los casos, y , por lo tanto, el rey jamás podrá ser culpable de ningún delito.

[…] ¿ Puede el rey, debe de ser, encausado?  A la primera pregunta, ¿ Puede el rey ser encausado? Lo afirmo, y no creo que este punto se pudiera cuestionar. Sin embargo en los Comités se ha dicho: es importante que no se pueda en ningún caso perseguir al rey. Si pudiera serlo, se quebrantaría la inviolabilidad; y añaden, si llega a pasar, que en particulares circunstancias, el rey pareciera culpable, hay que apresurarse a correr un velo entre él y la Ley, y buscar en otra parte a los culpables.

No comparto esa opinión, insisto, es la de los Comités. […] Es verdad que el rey es inviolable por la Constitución, lo es en los actos de la admistración porque en esos actos es necesario la firma de un ministro, ya que ese ministro es responsable […] En este sentido la inviolabilidad no choca con a razón. Pero hay que distinguir lo que depende de la persona real, de lo que pertenece a los actos de la administración pura y simplemente; en los actos personales, no hay nadie que responda, y si hay delito hay que buscar al culpable. […] Pero además, la Constitución ha reconocido casos en los que el rey no es nviolable: en el decreto sobre la regencia, hay un artículo que dice que si el rey sale del reino, recibiendo advertencia, si no vuelve, se le depone de la corona. He aquí un caso en el que e rey no es inviolable […] Hay otro artículo en la Constitución que dice que un rey que se niega a prestar juramento a la Constitución no podrá subir al trono. Con más razón un rey que ha prestado juramento y que lo ha violado no puede quedarse en él. Está claro que el rey ha perdido su inviolabilidad, que está en caso de ser juzgado y finalmente que se le puede juzgar.

Ahora, vayamos al segundo punto: ¿se pude juzgar al rey? ¿Es eso lo que exige el interés general? […] Nos dicen: si hacéis juzgar al ey, todos ls potentados de Europa abrazarán su causa; será la de todos, y desde entoces estarán interesados en hacernos la guerra. […] Confieso que no temo demasiado estos hostiles ataques. Y no entiendo cómo todas las potencias se decidirían a atacar desconsideradaente a un pueblo que lo qu quiere, a toda costa, es su libertad. […] este jefe el rey que querría destruir vuestra leyes, puede emplear esta mismas fuerzas, para crear disturbios en el interior del Imperio, y ¡ éste es el peligro real !

[…] Un poder hereditario que actúa sucesiva y gradualmente en la mismadircción, destruye insensiblemente a todos los poderes constituidos. Además en un país libre, el pueblo no se gobirna sino con la razón, por la convicción, por la persuasión. Entonces, es necesaria la confianza, y si no hay ninguna confianza en un funconario público, es imposible que continúe en su puesto, nadie querría obedecerle. […] Pero, reinstalando a Luis XVI en el trono, os atreveríais a decir a las gentes, ha ahí al hombre que ha conspirado contra vuestra Constitución, he ahí al hombre perjuro que quería destruiresta Constitución, que vosotros, y él, habéis jurado.

[…] y lo reinstalamos en el rono; ponemos otra vez en sus manos vuestro Poder Ejecutivo, ¡ el más peligroso de todos! ¡ Queréis, por lo tanto, que subvierta vuestra constitución! dirían las gentes. Por las formas jurídicas mucha gente pensará que el rey no puede ser juzgado como los demás ciudadanos, pero eso no es ás que una sutileza, pues esta opinión se basaría sobre una inviolabilidad sin límites: para despejar sta opinión basta con preguntar lo que se entiende por inviolabilidad.

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