LA RECETA DE LAS MASCOTAS

Santi Bonet – 05/01/2008

Aquel día Boris Levinson recibió en su consulta de psiquiatría infantil a una mujer y su hijo, que padecía síntomas de retraimiento creciente, posiblemente autismo. Era una visita más de las muchas que atendía, aunque ese día, aparte de los presentes, había casualmente un invitado que acabaría siendo determinante en la rehabilitación del niño, así como para potenciar futuras investigaciones en el campo de la medicina terapéutica con animales. Se trataba de Gingles,el perro de Levinson, que curiosamente actuó como coterapeuta. “El animal resulta ser algo mágico que estimula al niño”, escribió Levinson en un libro en 1969 que varios años más tarde, en 1995, reeditó la Fundación Purina con el título: “Psicoterapia infantil asistida por animales”. Esta afi rmación partía de la escena que vivió …

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