Ni cada maestrillo tiene su librillo, ni cada entrenador tampoco. Ambos deben trabajar en equipo, pero su criterio, como responsable del grupo, es fundamental. La figura del entrenador, como nos recordaba el “Sabio de Hortaleza”, Luis Aragonés, cobra una relevancia especial.
No existen dos maneras de hacer iguales, ni un único método que garantice el éxito inmediato. Si caemos en el error de imitar sistemáticamente la fórmula que le funciona a otro compañero, seguramente acabaremos frustrados, sintiendo que somos los únicos culpables de un fracaso que, en realidad, se debe a una falta de autenticidad.
En líneas generales, podemos identificar dos modelos de entrenador más comunes:
- El “Radio-Míster”: El Intervencionista. Popularmente conocido así porque “radia” los partidos desde la banda, está constantemente encima de los jugadores, dando instrucciones y gesticulando.
- El “Entrenador-Estatua”: El Orientador Táctico. No tan vistoso, más sereno y pausado. Tiende a dar más libertad a sus pupilos para que desarrollen su juego y tomen decisiones durante el partido.
Cada entrenador debe encontrar su sitio y hacer lo que realmente siente que es correcto, según su estilo. Pero es crucial conocer y reconocer que hay otras maneras válidas de hacer las cosas.
La Esencia del Entrenador: Autenticidad y Conexión
Un entrenador, al igual que un docente, debe hacer lo que realmente cree y nunca traicionar sus principios. La relación alumno/maestro y entrenador/jugador debe funcionar. Se ha de conseguir un ambiente donde todos se sientan a gusto trabajando por los objetivos marcados al inicio de la temporada.
El fútbol profesional, con su constante exposición mediática, nos condiciona. Los medios de comunicación prefieren a los entrenadores intervencionistas: gesticulan, gritan, teatralizan… dan “más juego”. Los orientadores no tienen tanta cobertura; su imagen es más serena y pausada, menos “vendible”.
Perfil de Jugador vs. Estilo de Entrenador
Cada estilo tiene sus implicaciones en el tipo de jugador que favorece:
- El orientador tiende a beneficiar más a jugadores individualistas, creativos o aquellos que necesitan libertad de movimientos y de acción para expresarse.
- El intervencionista se inclina más por la disciplina táctica, por jugadores que quizás tienen carencias tácticas pero que son capaces de seguir instrucciones precisas.
A menos que tengamos la capacidad de decidir el perfil exacto de futbolistas que tendrá nuestra plantilla, el equilibrio es la clave.
[Imagen sugerida: Un entrenador joven sonriendo y hablando con un niño jugador, en un momento de calma en un entrenamiento, enfatizando la conexión personal]
La Fórmula del Éxito: Sé Tú Mismo
No existen fórmulas mágicas, pero un factor determinante para lograr el éxito reside en el equilibrio entre:
- Nuestro método: la forma en que concebimos el juego y la enseñanza.
- Nuestra personalidad: quiénes somos como individuos.
- La plantilla a la que debemos entrenar: sus características y necesidades.
Nuestro método evoluciona con el paso de los años y las experiencias vividas. ¡Seamos nosotros mismos! Aunque las circunstancias externas nos lo pongan difícil y, a veces, podamos sentirnos tentados a actuar en contra de nuestras ideas, desconcertando a los jugadores y haciendo que pierdan la fe en quien les guía. La coherencia y la autenticidad son, al final, nuestras mejores herramientas.














