Alemania ve ” cada vez más probable” que la carne de cerdo contaminada con dioxinas haya llegado a los consumidores. Así lo admitó ayer el ministero de Agricultura de Baja Sajonia, elevando así un grado el escándalo alimentario que sacude el país desde que el 28 de diciembre de 2010 se lanzara la alerta.
Las alarmas saltaron por la contaminación por dioxinas en piensos y grasas industriales vendidos por la empresa Harles&Jentzsch, los cuales planeaban mezclar las grasas venenosas con grasas limpias hasta que los niveles de contaminación se vieran rebajados hasta los límites legales.
Las dioxinas se eliminan del cuerpo con dificultad y su acumulación puede provocar tumores y otras enfermedades.