Como estoy aprendiendo italiano pensé dedicar el verano a leer autores de bestsellers, de esos de los que se hacen películas y que se supone reflejan un lenguaje más parecido al del habla cotidiana.
El primero (Fabio Volo) me resultó divertido. El segundo –famosísimo- me contó una aburridísima y anticuada historieta pseudo romántica, con unos aires de modernidad francamente insoportables. (Corín Tellado lo hacía mejor, y no necesitaba setecientas páginas).
Así que… mientras me llegan repuestos para leer, he vuelto a Wilkie Collins que, hace más de cien años ya, fue también un autor de éxito masivo del que algunos de sus libros se publicaron por entregas en periódicos y revistas.
Si le hubiese descubierto en mi adolescencia Collins me hubiese parecido maravilloso. Ahora “The Moonstone”, “The Woman in White” y “No Name” me entretienen y me interesan, cosa cada vez un poco más difícil de conseguir con autores actuales.
…Y de mejorar mi italiano dejaré que se ocupe il commissario Montalbano.