5. HUMOR CORAL

GUIA PARA NO INICIADOS (Traducido del inglés).  

En todo coro, hay cuatro cuerdas de voz: soprano, contralto, tenor, y bajo. A veces se dividen entre primeras y segundas en cada cuerda, surgiendo comentarios interminables sobre bajos primeros y segundos. Hay también otras cuerdas como barítonos, contratenores, castrati, mezzo soprano, etc., pero estas “mayormente” son usadas para solistas, o gente que pertenece a algún grupo de capilla básicamente clásico (aplicable especialmente a contratenores), o que intentan dar excusas para no colocarse realmente dentro de algunas de las cuerdas de voz regular, así que nosotros los ignoraremos por ahora. Cada cuerda de voz canta en un rango diferente, y cada una tiene una personalidad muy diferente. Usted puede preguntarse, ¿”Por qué cantar notas diferentes hace que la gente actúe de manera diferente?”, y verdaderamente esta es una pregunta misteriosa y no ha estado adecuadamente estudiada, dado especialmente que los científicos que estudian a los músicos tienden a ser músicos ellos mismos y tienen todos los complejos peculiares de ser tenores, cornetas, timbaleros, … o lo que sea. No obstante eso, esta es la cuestión; el hecho es que las cuatro cuerdas de voz pueden ser fácilmente distinguidas, y ahora explicaré como.

Las SOPRANOS son las que cantan las notas más altas, y a causa de eso piensan que gobiernan el mundo. Tienen el cabello más largo, las joyas más imaginativas, y las faldas más llamativas que nadie, y se consideran insultadas sí no les dejan ir al menos a un Fa alto en cada movimiento de una pieza dada. Cuando llegan a las notas altas, aguantan al menos más de la mitad de la duración de la nota que el compositor y/o el director requiere, y además se quejan de que están matándoles sus gargantas y que el compositor y el director son unos sádicos. Las sopranos tienen actitudes variadas hacia las otras secciones del coro, a pesar de que consideran a todas las demás voces inferiores a ellas. Contraltos son a sopranos como violines segundos a violines primeros – agradables para armonizar con ellas, pero no realmente necesarias. Todas las sopranos tienen un sentimiento secreto de que las contraltos podrían desaparecer y la pieza sonaría esencialmente igual, y no entienden como alguien puede cantar en ese rango –es tan aburrido. Los tenores por otro lado, -puede ser muy agradable tenerlos al lado; además de las posibilidades de flirtear con ellos (es un hecho bien conocido que las sopranos jamás flirtean con los bajos), a las sopranos les gusta cantar dúos con los tenores porque todos los tenores trabajan muy duro para cantar en un rango de soprano, medio-bajo, mientras las sopranos están arriba en la estratosfera haciéndose notar. Para las sopranos, los bajos son la escoria de la tierra – cantan demasiado, condenadamente fuerte, son inútiles para afinar porque ellos están debajo, tan abajo, tan a bajo rango- y, en cualquier caso, algo de malo debe de haber cuando alguien canta en clave de Fa.

Las CONTRALTOS son la sal de la tierra – en su opinión, si más no. Las contraltos son gente modesta, que llevarían tejanos a los conciertos si estuviera permitido. Las contraltos ocupan una posición única dentro del coro, por la cual son incapaces de quejarse por tener que cantar tan alto como tan bajo, y saben que todas las otras secciones piensan que sus partes son tristemente fáciles. Pero ellas saben que no es así. Saben que mientras las sopranos están gritando al límite un La alto, ellas están obligadas a cantar pasajes complicados llenos de agudos y bemoles y cambios de ritmo, y nadie lo nota porque las sopranos están cantando demasiado fuerte (y los bajos normalmente son demasiados). Las contraltos sienten un profundo, secreto placer de conspirar juntas por afinar el bemol de las sopranos. Las contraltos tienen una desconfianza innata de los tenores, porque los tenores cantan casi siempre en el mismo rango y se piensan que suenan mejor. Les gustan los bajos, y disfrutan cantando dúos con ellos – los bajos suenan justamente como un rumor, en cualquier caso, es el único momento en el cual las contraltos pueden ser realmente escuchadas. Otra queja de las contraltos es que no son siempre demasiadas y así jamás conseguirán cantar realmente fuerte.

Los TENORES son unos mimados. Eso es todo. Para unas cosas, nunca son bastantes, y los directores de coros antes venderían su alma que permitir a un tenor medianamente decente marcharse, mientras que están siempre dispuestos a “descargar” unas cuantas contraltos a mitad de precio. Y por algún motivo, los pocos tenores que hay son siempre realmente buenos – es uno de estos fastidiosos hechos de la vida. Así pues no es de extrañar que los tenores vayan siempre con la cabeza inflada –Después de todo, ¿quienes más que ellos pueden hacer desmayar a las sopranos?. La única cosa que puede hacer a los tenores inseguros es la acusación (normalmente por parte de los bajos) que alguien que canta tan alto posiblemente no puede ser un hombre real. En su normalmente estilo perverso, los tenores nunca reconocen eso, sino que no más se quejan de que el compositor sea un sádico y les haga cantar a tan condenada altura. Los tenores tienen también una relación de amor-odio con el director, porque el director siempre les está diciendo que canten más fuerte porque … son tan pocos. Es sabido a lo largo de la historia que ningún director jamás ha pedido pocos tenores en un pasaje fuerte. Los tenores se sienten amenazados de alguna manera por todas las otras secciones – las sopranos, porque ellas pueden cantar esas notas increíblemente altas; las contraltos porque ellas no tienen problema para cantar las notas que los tenores se matan para cantar; y los bajos porque, a pesar de que ellos no pueden cantar nada por encima de un Mi, cantan demasiado fuerte como para ahogar a los tenores hasta dejarlos exhaustos. Naturalmente, los tenores prefieren morir antes que admitir nada de todo eso. Es un hecho no demasiado conocido que los tenores mueven sus cejas más que nadie mientras cantan.

Los BAJOS cantan más bajo que nadie. Eso básicamente lo explica todo. Ellos son impasibles, fiables, seguros, y tienen más pelo facial que ninguno. Los bajos se sienten perpetuamente no reconocidos pero tienen una profunda convicción de que ellos son realmente la parte más importante (un visión avalada por musicólogos, pero no, ciertamente por las sopranos o los tenores), a pesar de que ellos tienen la parte más aburrida de todos y a menudo cantan la misma nota (o en inacabables quintas) durante una página entera. Ellos, comprendido todo eso, cantan tan fuerte como pueden – la mayor parte de los bajos son músicos de tuba en el coro. Los bajos son la única sección que puede quejarse normalmente por lo baja que es su parte, y ponen caras horribles cuando intentan cantar notas muy bajas. Los bajos son gente caritativa, pero su caridad no se extiende a los tenores, a quienes consideran presumidos decadentes. Los bajos odian ayudar a afinar a los tenores más que cualquier otra cosa. A los bajos les gustan las contraltos – excepto cuando tienen dúos y las contraltos obtienen la parte más buena. Respecto de las sopranos, están sencillamente en un universo alternativo que los bajos no comprenden en absoluto. Ellos no pueden imaginar como es que alguien quiera jamás cantar tan alto y sonar tan mal cuando se equivocan. Cuando un bajo se equivoca, las otras tres secciones lo cubrirán, y puede continuar su camino… ¡alegremente!, sabiendo que alguna vez, de alguna manera, irán hasta la base del acorde.

LOS TRENTO

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