Comentario literario de La Aurora de Lorca

Poema de Federico García Lorca, pertenece a su libro Poeta en Nueva York:

La aurora de Nova York tiene

cuatro columnas de cieno

y un huracán de negras palomas

que chapotean las aguas podridas

La aurora de Nova York gime

por las inmensas escaleras

buscando entre las aristas

nardos de angustia dibujada.

La aurora llega y nadie la recibe en su boca

porque allí no hay mañana ni esperanza posible.

A veces las monedas en enjambres furiosos

taladran y devoran abandonados niños.

Los primeros que salen comprueban con sus huesos

que no habrá paraíso ni amores deshojados;

saben que van al cieno de números y leyes,

a los juegos sin arte, a sudores sin fruto.

La luz es sepultada por cadenas y ruidos

en impúdico reto de ciencia sin raíces.

por los barrios hay gentes que vacilan insomnes

como recién salidas de un naufragio de sangre.

Análisis del poema

  • Métrica

Se distingue tres grupos métricos en Poeta en Nueva York: poemas con métrica tradicional, con compromiso entre métrica tradicional y verso libre y finalmente poemas en verso libre. La aurora con su métrica libre pertenece al último grupo. En los primeros versos no se puede encontrar ninguna regularidad. Pero los doce versos que suceden a los ochos primeros son todos de catorce sílabas.

Estos dos últimos poemas [La aurora y Nacimiento de Cristo] tienen en común su carácter de cuadro, de visión estática de unos hechos. Y de hecho, a pesar de sus imágenes muy dinámicas, La aurora es un poema como un cuadro de un paisaje urbano en el momento del amanecer que provoca en el lector alusiones fuertemente visuales. El texto no está dividido en estrofas. La intención del autor era dar una descripción de la ciudad y sus habitantes con un golpe de vista, sin cesuras formales. Se puede hablar de una gran regularidad métrica en el poema, por lo menos a partir del verso nueve.

  • Estructura del contenido y análisis formal

El poema se puede dividir en tres parte principales: En los versos 1-8 se da una descripción del amanecer en Nueva York. Pero la imagen que pinta no es realista sino llena de símbolos y metáforas. La segunda parte, vv. 9-16, nos habla de los habitantes de la ciudad. La aurora llega pero nadie se da cuenta en el mundo urbano caótico. Hay niños que son devorados por enjambres de monedas y gente desilusionada sabiendo que viven en un mundo lejos del paraíso, un mundo donde no hay amor ni esperanza. La última parte, vv. 16-20, es como una conclusión. Se habla otra vez de la luz de la aurora que no se puede oponer a las cadenas y ruidos de la ciudad. Por el otro lado hay gente que parecen náufragos vacilando por los barrios.

El poema comienza con dos cuartetos de una estructura parecida. Veamos el primero:

La aurora de Nueva York tiene

cuatro columnas de cieno

y un huracán de negras palomas

que chapotean las aguas podridas.

(vv. 1-4)

Se trata de una descripción surrealista de la aurora en Nueva York. En la ciudad, el momento del amanecer que normalmente significa el inicio de un nuevo día no es hermoso ni romántico. La aurora tiene cuatro columnas, un imagen que alude a la arquitectura vertical de la ciudad con sus chimeneas y rascacielos. Nueva York es una ciudad rodeada por agua pero en la Nueva York de Lorca las aguas son podridas y lodosas. Aquí se puede observar un simbolismo negativo del agua muy fuerte.

Es que la suciedad física sube en chorros hasta el cielo por los cuatro puntos cardinales, apenas llega el amanecer. Siendo habitualmente símbolo de la vida, en este contexto se convierte en el contrario, en símbolo de la muerte. Pero no solo el agua sino también las palomas, normalmente representantes de la naturaleza, de la paz y de la inocencia, tienen valor negativo. Son negras y chapotean las aguas sucias, parecidas a ratas, mensajeros de la muerte con intenciones hostiles. Además aparecen como catástrofe natural, como huracán con potencia destructiva.

La luz de la aurora ni siquiera puede llegar a la ciudad porque está bloqueada por las columnas de cieno y un huracán de palomas negras. Se puede decir que el lector después de la lectura de los primeros cuatro versos ya sabe que se trata de un poema que le instala en un mundo urbano problemático e inquietante. Pero Lorca sigue con la descripción de la metrópoli desde su punto de vista:

La aurora de Nueva York gime

por las inmensas escaleras

buscando entre las aristas

nardos de angustia dibujada.

(vv. 5-8)

La anáfora en el quinto verso significa que se sigue con la descripción. La aurora personificada tiene que subir las escaleras pero no lo hace con facilidad cumpliendo la ley natural. Tiene que esforzarse en este ambiente tan poco natural. Busca nardos entre las aristas – otra vez referencia a la arquitectura de la ciudad. Las flores son símbolo de la naturaleza. El texto no da respuesta si la aurora las encuentra pero el lector puede imaginarselo: En este mundo no existen flores, la búsqueda tiene que ser infructuosa.

En los siguientes versos se puede observar un cambio de tema. El autor deja de describir la aurora y empieza a hablar de la gente de la ciudad.

La aurora llega y nadie la recibe en su boca

porque allí na hay mañana nu esperanza posible:

(vv. 9-10)

Y en el siguiente verso queda muy claro por qué: Con toda claridad y sin símbolos ni metáforas se dice que para la gente en aquel lugar no hay futuro ni esperanza.

A veces las monedas en enjambres furiosos

taladran y devoran abandonados niños.

(vv. 11-12)

Aquí aparece el dinero en forma metálica y animalizado como plaga bíblica. Destruyen la inocencia de los niños que en Nueva York están igual de desesperados que los demás. Hay que destacar los dos verbos taladrar y devorar. Se trata de un acto fuertemente violento, de una catástrofe natural igual que la apariencia de las palomas negras más arriba. Las monedas son insectos metálicos que taladran como máquinas a las criaturas más desprotegidas de la ciudad. El dinero como la fuerza más poderosa en este mundo ha sustituido al amor, incluso al amor paternal.

Los primeros que salen comprenden con sus huesos

que no habrá paraíso ni amores deshojados:

saben que van al cieno de números y leyes,

a los juegos sin arte, a sudores sin fruto.

(vv. 12-16)

La gente no se hace ilusiones: Ya han entendido que lo que les espera no es el paraíso sino que tendrán que trabajar como esclavos en el caos de números y leyes. Otra vez aparece la imagen del cieno donde uno no se puede mover libremente ni respirar. El juego ya no tiene su función auténtica, es una acción sin naturaleza. Además el trabajo es inútil, no tiene meta. Otra vez se nota la ausencia de naturaleza. La naturaleza y la infancia representan el paraíso. Ambas cosas en el mundo urbano de Nueva York no existen. La infancia está destruida por la desesperanza de los niños y los juegos pervertidos. La naturaleza no tiene razón de ser, el agua está contaminada, los insectos son criaturas crueles y los frutos no pueden existir en este ambiente. Todo lo humano y natural ha sido sustituido por números y leyes. La Nueva York lorquina es un infierno donde no hay amor ni otros sentimientos humanos.

La luz es sepultada por cadenas y ruidos

en impútico reto de ciencia sin raíces.

(vv. 17-18)

Pero no sólo la gente son esclavizados. La misma luz de la aurora está encadenada y enterrada. La aurora pierde la lucha contra los ruidos de la ciudad y la ciencia. En el verso dieciocho se expresa un profundo escepticismo ante las ciencias. Pero: no se niega la ciencia, sino la que carece de „raíces“. La ciencia sin raíces es la que ha perdido su enlace con la naturaleza y ha destruido la armonía natural del hombre con el mundo. En Nueva York, Lorca observa un choque dramático entre naturaleza y artificiosidad.

Por los barrios hay gentes que vacilan insomnes

como recién salidas de un naufragio de sangre.

(vv. 19-20)

El día comienza y la gente no está despierta. Vacilan como marionetas por sus barrios, soportando su triste destino. En este mundo no hay sueño ni sueños. La gente son marineros sin puerto, náufragos que siguen vivos pero es una vida sin sentido, sin objetivo. Analizando la morfología y la sintaxis del poema se puede constatar que predominan los sustantivos. Se utilizan muchas palabras relacionadas con la naturaleza: aurora, huracán, palomas, aguas, nardos, enjambre, fruto, etcétera. Pero estas palabras casi siempre se encuentran en un entorno de connotación de naturaleza pervertida, muchas veces en oposición con otras palabras que relativizan su naturaleza: palomas-negras, aguas-podridas, enjambresfuriosos, etcétera. Hay algunos sustantivos abstractos como angustia, esperanza, paraíso o amores, todos salvo el primero negados, ausentes en el mundo que dibuja Lorca.

La negación desinga la nulidad y falta de autenticidad de este mundo. Lorca se percata de esa nulidad y puede nombrarla por su nombre porque conoce la verdadera realidad operante, porque sabe de antiguo que es aurora y lo que es esperanza.

Los adjetivos son todos de sentido negativo: palabras como negro, podrido, inmensa, furioso, abandonado, deshojado e impúdico apoyan a describir un mundo desequilibrado.

  • Conclusión

La aurora como poema es mucho más que una expresión de los sentimientos del poeta durante su estancia en Nueva York. Es su crítica a la separación del hombre primitivo de la naturaleza, una advertencia a los lados oscuros del mundo industrial. La metrópoli norteamericana es el lugar donde el extrañamiento y el desequilibrio se pueden ver con mucha evidencia. Lorca utiliza sus observaciones para transformarlas en imágenes que expresan su vista personal de la ciudad y de la situación de la civilización en general. El resultado es una obra tan atemorizante como fascinante: Crea imágenes de gran fuerza que pasan por el ojo interior del lector.

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