Una esquela

La novela empieza de una forma rotunda. Con una esquela, ese -según explica el diccionario de la Real Academiaaviso de la muerte de una persona que se publica en los periódicos con recuadro de luto. Suele indicar la fecha y el lugar del entierro, funeral, etc.

Este recurso es más importante de lo puede parecer pues, más allá de informarnos de que el Mario del título es un fallecido, la misma estructura de la esquela nos permite conocer su edad -49 años- y a algunos de los personajes que aparecerán posteriormente en la novela: su esposa Carmen, sus hijos, su suegro -padre político-, sus cuñadas -Julia y Encarna-…. A modo de un dramatis personae teatral, Delibes nos presenta a muchos de los personajes de este drama.

Por si no fuera poco, la esquela nos informa de que la novela está ambientada en un día preciso; el 24 de marzo, en concreto, la noche del 24 al 25 de marzo de 1966. Este dato va ser importante para entender el contexto histórico en el que han vivido los personajes.

 

Una curiosidad; empezar una novela con una esquela no una propuesta absolutamente original de Miguel Delibes. En 1931, el periodista Joaquim Ventalló publicó su primera y única novela, Pau Canyelles, ex-difunt, que empezaba, precisamente, con la reproducción de una esquela publicada en La Vanguardia. Aunque es seguro que Delibes no conocía esta novela, la coincidencia no deja de ser curiosa.

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Actividad optativa:

¿Qué haremos este año la noche del 24 al 25 de marzo? Siempre podremos imaginar que, 46 años antes, Carmen estaba velando a Mario en una larga y terrible noche.

4 thoughts on “Una esquela

  1. Diana

    Pienso en el lunes por la noche y esto me provoca una sensación de descontento mezclada con tranquilidad.
    El hecho de que se acaben las vacaciones puede parecer frustrante y en parte lo es. Pero los días empiezan a pesarme, y creo que me invade una sensación desagradable de incapacidad para poder inventarme cosas para matar el tiempo. Es incomprensible. Lo sé.
    Supongo que estos pensamientos que ahora me alejan un poco de la realidad, al anochecer del lunes los percibiré de una forma totalmente distinta.
    Me imagino tumbada en la cama y en seguida se me ocurren dos sensaciones dependiendo de cómo hayan transcurrido estos días.
    La primera se caracteriza por la tranquilidad y la satisfacción de saber que todo está listo, mezclada con la pereza que provoca la rutinaria semana que se presenta.
    Pero la segunda la adivino tormentosa; insatisfacción y culpabilidad por no tener las cosas preparadas, sumándole un cansancio que no se sabe de dónde proviene (ya que no he hecho abolutamente nada), y malhumor al pensar en las malas caras de los profesores cuando llegue sin nada hecho, eso ya provoca un tremendo sofoco. Me levantaré y en cuanto esté delante del lavabo a punto de lavarme la cara para tener las ideas más claras y despejar el cerebro, me echaré atrás imaginándome el fervor del agua helada deslizando por mi piel.Decididamente: vuelvo a la cama.
    Si la suerte me acompaña estaré relajada ya que todo estará en orden y recordando el hermoso día que habré pasado.
    Deseo que sea así.

  2. jsoldevi Post author

    Diana:
    Algo debe de pasar con su conexión porque le envío algún mail para notificarle que he recibido su trabajo y el correo me lo devuelve; de todas maneras, parece que las cosas se arreglan y ya hemos podido colagar su excelente evocación de una noche futura

  3. marina sayo chamorro

    empezar una novela con una esquela es algo un tanto raro ya que en otras novelas podíamos suponer que ha empezado por el final, y despues explicarnos todo lo anterior al muerto. Cuando hemos empezado a leer la novela ya teníamos alguna información de cómo sería y por eso no ha sido tan impactante el encontrarnos con la esquela en la primera página del libro.
    Empezar así supone empezar con una desgracia, empezar con un sentimiento negativo y poner al lector en situación de una viuda e imaginar cómo se sentía.

  4. Laura Cervantes Roura

    Faltan pocas horas para la noche del 24 al 25.

    Llevo pensando en esta noche días, deseando que no llegara, que el lunes fuera eterno. Se perfectamente que no es así.

    Cada noche de este tipo me pasa lo mismo, y si no es así es que algo raro ha pasado. Me gustaría irme a dormir tranquila, con seguridad, pero sé que el temor de haberme olvidado de algo estará presente en mí, quiera o no.

    Echada en la cama intentaré tranquilizarme, intentaré no pensar que a las 6:15 am tendré que levantarme, intentaré pensar en los días pasando rápidamente hasta el viernes o me obligaré a recordar que tengo que felicitar un cumpleaños al día siguiente.

    Y por la mañana prepararme con desgana, con ganas de sueño, el frio de la calle, el ruido del tren.

    Demasiadas cosas… mejor dormir plácidamente esta noche.
    Mañana me tomaré un buen café.

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