Petición de los Cordeliers a la Asamblea Nacional. 21 de junio de 1791

Henos aquí en la misma situación en la estábamos tras la toma de la Bastilla: libres y sin rey. Queda por saber si es beneficioso nombrar otro. […]

La Sociedad de los Amigos de los Derechos del Hombre y del Ciudadano no querría, quizás, pedir tan temprano la supresión de la realeza, si fiel a sus juramentos, el rey hubiese cumplido su deber, si los pueblos, siempre juguetes de esta situación funesta del génro humano, no hubiesen abierto, al fin, sus ojos a la luz. Pero hoy que el rey, dueño de conservar la corona, la ha rechazado voluntariamente; hoy, en que la voz pública se expresa, hoy en que todos los ciudadanos ya se han liberado, cumplimos un debar de servir de órgano a su deseo, pidiendo, instantáneamente y para siempre, la destrucción de este azote para la libertad.

Legisladoes, tenéis una gran lección ante los ojos; reflexionan que, tras lo que acaba de pasar, es imposible que vayáis a inspirar al pueblo algún grao de confianza en el funcionario al que llamamos rey; y según esto, os conjuramos, en nombre de la patria, a declarar sobre la marcha que Francia no será más que una monarquía, sinó una república, o al menos, a esperar a que todos los departaments, todas las Asambleas primarias hayan emitido su opinión sobre esta importante cuestión, antes de pensar en atar por segunda vez a las cadenas y a los grillos de la monarquía al más hermoso imperio del mundo.

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