Para estudiar hay que estar motivado, estudiar no es fácil cuando estamos rodeados de distracciones. A continuación te propongo algunos trucos para tener más motivación.
1. Márcate pequeños objetivos
Es normal que ante una materia que tiene mucho temario nos agobiemos y disminuya nuestra motivación para estudiar. Es de gran utilidad establecer pequeños objetivos sobre el estudio. Planificar el estudio en varios días, quedar para repasar conceptos con algún compañero, ver algún vídeo del tema, preguntar al profesor las dudas, etc.
2. Descansa
Cuando se acercan los exámenes trimestrales todos estan comprimidos en las misma semana, el agobio aumenta, disminuye la motivación y aparecen los nervios y el estrés.
No por estudiar durante largos períodos de tiempo serás más eficiente en el estudio. Estudiar durante muchas horas seguidas supone un gran desgaste y limita directamente nuestra motivación. ¿Cómo motivarse para estudiar? Tomarse pequeños descansos en el estudio te ayudará a desconectar la mente y poder estar fresco y motivado cuando vuelvas a ponerte a estudiar. Dale importancia a los descansos. No te enganches a las redes sociales cuando descanses.
3. Concéntrate en el objetivo
El hecho de aprender un tema del temario puede resultar en ocasiones poco satisfactorio. Por este motivo, es aconsejable focalizar la atención en el logro que queremos conseguir, en este momento es obtener buenas notas para acceder a la escuela que más nos gusta y obtener el título de secundaria.
4. Prémiate
Para que el estudio aún te resulte más gratificante, date a ti mismo una recompensa tras las intensas horas de estudio. Si mientras estudias tienes en mente que cuando finalices podrás conseguir aquello que tanto te apetece, la motivación para estudiar aumentará.
5. Rodéate bien
Hay muchas personas que cuando llegan los exámenes se sienten aislados, enclaustrados en casa y ello conduce a una importante bajada del rendimiento y de la motivación. Si estudiar en casa te hace sentir de este modo, propón a un grupo de amigos estudiar juntos o frecuenta las bibliotecas para sentirte acompañado en todo este período.
6. Haz primero lo más difícil
Cuando empezamos a estudiar estamos frescos, posiblemente más motivados y decididos a empezar con la tarea. Sin embargo, a medida que van pasando las horas nuestra motivación y concentración desciende y resulta más difícil afrontar el temario más complejo. Por ello, es aconsejable comenzar por lo que te resulte más difícil.
7. Atiende a las consecuencias
Del mismo modo que pensar en la recompensa a largo plazo que va a suponer el estudio nos ayudará a aumentar la motivación para estudiar, tener en cuenta qué pasará si no nos ponemos a estudiar también es un motor de arranque.
8. Piensa en la aplicación de lo que estudias
Es normal que memorizar grandes cantidades de temario nos resulte aburrido y nos cueste ponerle motivación. Es frecuente centrarnos en memorizar el máximo que podamos para únicamente poder aprobar el examen. Sin embargo, si le damos sentido a lo que estudiamos y pensamos en qué podremos aplicarlo, la motivación que le pondremos será muy diferente. Todo lo que estudias te puede servir en un futuro.
9. Elabora una rutina de estudio
Es necesario para tener éxito en el estudio tener unas rutinas para trabajar y estudiar. Hazte un calendario con los horarios de trabajo.
10. Estudia cuando debas estudiar
Es imprescindible que haya momentos para todo, sobre todo en los estudios que requieren una preparación durante mucho tiempo. Por ello, establece una rutina con un horario marcado de estudio, pero a la vez marca también los espacios de ocio y tiempo libre.
11. Evita distracciones
Las distracciones como las notificaciones del teléfono, ir a la cocina a picar algo, los correos,… conducen a que nuestra motivación disminuya, puesto que observaras como las horas van pasando y no has logrado lo que te habías propuesto. Deja todas estas distracciones para los momentos de descanso y con ello también harás que estos sean más gratificantes.
12. Tómate el tiempo necesario
Empezar a estudiar para los exámenes los días previos a ellos conlleva a un elevado nivel de estrés y junto a él un declive de nuestra motivación para estudiar. Frente a ello, es mejor empezar a estudiar con tiempo. Planifica tu tiempo.
13. Ten en cuenta tu estado de ánimo
El estado de ánimo es un factor que condiciona directamente la motivación. Es importante escucharte y conocer cuáles son los momentos adecuados para el estudio, es cierto que es nuestra obligación, pero recuerda que si te encuentras en un bajo estado de ánimo rendir será muy difícil. Intenta arreglar tu conflicto, escribe los pensamientos que ocupan tu cabeza y cuando acabes el estudio, intenta resolverlos. Hablar con un amigo ayuda.
14. Recuerda que solo será un tiempo
Es normal que frente a tanto temario nos ahoguemos en un vaso de agua. Durante el período de exámenes todo se concentra en estudiar, las conversaciones con tus amistades se resumen a los exámenes, todo tu tiempo lo dedicas al estudio,… Esta realidad además de estresante es absorbente. Por ello, recuerda que esto será una situación temporal, para conseguir aquello que deseas. Si lo concibes como un esfuerzo transitorio, te resultará más sencillo motivarse a estudiar.
15. Lánzate comentarios positivos
Evitar las cogniciones negativas como: “no voy a conseguirlo; no terminaré nunca de estudiar este temario; por más que estudie no obtendré la calificación que espero; esto que estoy estudiando no va a servirme de nada,…” Sabemos que los pensamientos juegan un papel principal en la motivación y por ello, es imprescindible que te ofrezcas a ti mismo pensamientos positivos tales como: “sé que voy a superar este examen; si los demás lo han conseguido por qué yo no; ya me he enfrentado a esto, confío en mis capacidades,…” estos pensamientos te ayudarán considerablemente a mantener tu motivación para estudiar.

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