El fracking (o fracturación hidráulica) es un procedimiento que permite extraer el petróleo y el gas que se encuentran en bolsas a gran profundidad. Este método de extracción es relativamente moderno (se inventó en 1947) y hoy en día se calcula que ha permitido la explotación de más de dos millones y medio de pozos de petróleo en el mundo.

Para llevar a cabo la fracturación se emplea un complejo sistema de bombas que permiten disponer de un chorro de agua a presión tan fuerte como para poder taladrar la roca y alcanzar la bolsa que contiene el petróleo y el gas. Para evitar el cierre accidental de la fractura una vez que se corta el chorro de agua a presión, se enriquece el agua con entre un 0,5 y un 2 por ciento de aditivos químicos que fijan y asientan las paredes de la fractura que, cabe decir, puede ser vertical u horizontal.

Recientemente, la petrolera BNK está llevando a cabo la fracturación hidráulica para la extracción de hidrocarburos en Burgos, Castilla y León.

Esta técnica no convencional de extracción petrolífera se caracteriza por su gran impacto medioambiental, ya que produce contaminación de acuíferos, contaminación acústica y contaminación del aire además de la utilización de productos altamente tóxicos, inflamables, contaminantes del agua y cancerígenos. Como ejemplo, cada perforación requiere aproximadamente 20.000.000 sí, veinte millones de litros de agua que quedan contaminados y no se pueden reutilizar. Por ello, estas perforaciones en las tierras del Cid están rodeadas de no poca polémica.

Por una parte están los intereses económicos de las empresas de hidrocarburos que se ven respaldados por el Gobierno central y por la Junta de Castilla y León, que consideran el fracking una tecnología moderna, segura y de vanguardia, capaz de generar mucha riqueza y por ende muchos puestos de trabajo.

Por otra parte están los intereses de los vecinos y de los ayuntamientos de los emplazamientos concretos en los que se están llevando a cabo tales actividades. Éstos últimos, en su mayor parte, se oponen a la fractura hidráulica ya que viven de primera mano los riesgos que conlleva y además sienten que la riqueza que el petróleo genera queda concentrada en las manos (o los bolsillos) de los pocos que dirigen las empresas petroleras o los gobiernos.

En las fechas en las que estamos, tan cerca de unas elecciones generales como las del 20 de diciembre, son de incumbencia las diferentes posturas que presentan los partidos políticos importantes a nivel nacional. Por un parte el PSOE, Ciudadanos, Podemos e IU se manifiestan en contra de este tipo de perforación, llevando además en sus programas electorales una transición hacia energías renovables y limpias. En el caso que nos ocupa, el de Burgos, hay además algunos partidos que pretenden declarar Castilla y León como comunidad libre de fracking. Otros partidos, por el contrario, como el PP o UPyD optan por la continuidad de estas perforaciones, motivados por el factor económico.

  • Considerando que cada pozo de petróleo burgalés produce un beneficio de entre 2 y 4 millones de euros, ¿Qué opinas sobre la perforación hidráulica?
  • Teniendo en cuenta la gran cantidad de puestos de trabajo que el fracking puede generar ¿Crees que merece la pena asumir los daños y riesgos que ocasiona para el medio ambiente y las personas?

Fuentes de la información: www.eldiario.es, www.elmundo.es, www.elpais.es, www.fracturahidraulicaenburgosno.com, www.burgosconecta.es, en.wikipedia.org

Asier Ansótegui