Romanticismo

LA CONCEPCIÓN ROMÁNTICA DEL MUNDO.
LOS GRANDES TEMAS DE LA LITERATURA ROMÁNTICA.

1. SENTIMIENTO DE NO PLENITUD.
La angustia ante lo incompleto de la existencia humana es “el mal de la época”. La vida parece un problema insoluble : su fugacidad, su inconsistencia son – como en el Barroco- sus rasgos constitutivos. De ahí, el frecuente tema de las ruinas, símbolo de la caducidad, y la obsesión por la muerte, como demostración de la angustia vital del hombre romántico.

2. EL DESACUERDO CON EL MUNDO.
El romántico es un eterno descontento: sus ideales, sus ansias de libertad, de felicidad, de infinito, no encuentran cauce en la realidad cotidiana. Las grandes ilusiones acaban en desengaño. Varias actitudes y temas surgen de este desacuerdo con el mundo: la rebeldía politíca, en unos casos; la evasión, en otros, ya sea en el tiempo (retorno a al pasado, evocación de la Edad Media), o en el espacio (gusto por situar la acción en lejanas tierras exóticas). Una solución extrema de rebeldía y evasión sería el suicidio, solución frecuente en la la literatura y en la vida (Larra, por ejemplo.)

3. LA EXALTACIÓN DEL “YO”.Es otra cara del conflicto entre el individuo y la sociedad: el artista se siente superior al mundo que le rodea ( es “el genio”) y se aísla orgullosamente. De ahí el sentimiento de soledad, con la que el romántico se complace unas veces y sufre otras. Esa exaltación del “yo” supone un individualismo o un subjetivismo que son rasgos esenciales de la época. Esto explica la importancia que la intimidad del poeta adquiere en su temática. Y con ello se relacionan el desprecio por la Razón y el desbordamiento de los sentimientos y las pasiones.

4.LA LIBERTAD.
El héroe romántico salta por encima de las normas de comportamiento, y el artista rechaza la tiranía de las reglas. En lo estético, se rechazan las normas neoclásicas, fundadas en “la Razón”. Al romántico no le sirven los cánones de aquella estética, y los desborda en nombre del poder creador del espíritu, al que nada debe contener, reprimir o limitar. Dejan de interesar la armonía, el equilibrio, el orden, la perfección de las formas y se buscará el dinamismo, la intensidad expresiva y la fuerza sentimental; se dará entrada a lo irracional , lo misterioso. Por encima de todo, el “yo” del creador reclama una total libertad para volcarse en su creación.

5. LA NATURALEZA
La naturaleza cobra especial importancia y adquiere un papel que antes no tuvo: se adpata a los estados de ánimo del poeta o del personaje, mostrándose melancólica, tétrica o turbulenta, según los casos. A la angustia y la obsesión por la muerte responde el gusto por la noche o los paisajes sepulcrales. La soledad del romántico encuentra marco adecuado en yermos desolados, paisajes recónditos o jardines abandonados.

EL ROMANTICISMO EN ESPAÑA

Entre 1835 (estreno de la obra Don Álvaro o la fuerza del sino, del Duque de Rivas) y 1840, el Romanticismo español alcanza su máximo apogeo. En él se distinguen, como en Europa, una línea liberal y una tradicionalista:

– Al Romanticismo liberal avanzado pertenecen, por ejemplo, Larra y Espronceda.

– En el Romanticismo tradicional se sitúan escritores como Zorrilla y el Duque de Rivas.

EL ROMANTICISMO EN ESPAÑA

El Siglo XVIII había traído profundas renovaciones en la política española. Pero a los sectores reformistas se oponían los tradicionalistas del país. Nacieron así las “dos Españas“, cuyo enfrentamiento se agudiza tras la invasión francesa y se prolonga durante todo el siglo XIX.

Los liberales dominan en un principio. Ellos, en las Cortes de Cádiz, inauguran el constitucionalismo español (1812) y pretenden llevar al país por nuevos rumbos. Sin embargo, al subir al trono Fernando VII (1814), se imponen los absolutistas. A partir de 1823 los liberales serán perseguidos; muchos habrán de exiliarse y no volverán hasta la muerte del rey, diez años más tarde.

En esta época, en algunos puntos de España, a pesar de la censura absolutista, se lee “a hurtadillas” a los autores románticos europeos más avanzados (Víctor Hugo, por ejemplo). Mientras tanto, los liberales exiliados están tomando contacto con las corrientes románticas europeas y se unen a ellas.

En 1833, tras la amnistía, los escritores exiliados regresan a España y, con ellos, penetra ya resueltamente el Romanticismo en nuestro país.

PROSA ROMÁNTICA

En la prosa romántica destacan tres géneros: la novela histórica, el cuadro de costumbres y el artículo periodístico.

Novela histórica: Trata temas situados, sobre todo, en la Edad Media. Surge en inglaterra con Walter Scott. En España se observan don tendencias:

novela histórica liberal: adapta temas de la historia de España con un talante crítico. Ej: EL doncel de don Enrique el doliente (1834) de Mariano José de Larra.

novela histórica moderada: que exalta los valores tradicionales. La más importante es El señor de Bembibre (1844) de Gil y Carrasco.

El cuadro de costumbres

El cuadro de costumbres aparece ligado al periodismo, pues la mayor parte de ellos se publicaban en periódicos y revistas. Se define como una descripción inmovilista de una realidad social típica, sin desarrollo dramático. De breve extensión, recrea temas de la actualidad del momento y busca la amenidad y gracia con un lenguaje popular y expresivo. Alcanza su máximo apogeo en 1840.

El artículo periodístico

La prensa periódica se convirtió en el siglo XIX en un medio de comunicación imprescindible para la sociedad moderna.

La literatura se acomodó a los formatos de la prensa y en ella aparecieron ensayos, poemas y relatos cortos. A partir de los años cuarenta, se reservó un espacio para la novela por entregas, que gozó de gran popularidad.

Los escritores románticos se sirven del periódico como vehículo perfecto para transmitir sus ideas de progreso. En sus páginas se propagaban opiniones y proyectos, lo que permitió el nacimiento de un nuevo género: el artículo periodístico, caracterizado por una prosa llana y directa, y un tono didáctico.

PRINCIPALES AUTORES DEL ROMANTICISMO ESPAÑOL:

TEATRO: José Zorrilla y su obra Don Juan Tenorio (estudiar argumento y sus diferencias con la obra de Tirso de Molina, del siglo XVII, El burlador de Sevilla)

escena del sofá.

PROSA: Mariano José de Larra y sus artículos. (estudiar)

POESÍA: José de Espronceda y los postrománticos: Gustavo Adolfo Bécquer y Rosalía de Castro. Estudiar teoría y mirad poemas de lectura obligatoria en libro de poesía castellana:

José de Espronceda, “Marchitas ya las juveniles flores” (A XXX dedicándole estas poesías)
Gustavo Adolfo Bécquer, “Del salón en el ángulo oscuro”, de Rimas
Rosalía de Castro, “Adiós, ríos; adiós, fontes”, de Cantares gallegos (1863)

José de Espronceda es el máximo exponente del romanticismo español. Su Canción del Pirata refleja los ideales románticos: canto a la libertad, al individualismo, defensa de personajes marginales que viven fuera de las normas sociales.

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En esta presentación encontrarás un tributo a aquellas mujeres que irrumpieron en la literatura castellana en el s. XIX (a pesar de estar mal visto en la época). Encontrarás información sobre Rosalía de Castro.

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Rosalía de Castro. Biografía.

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La prosa Romántica: el artículo periodístico. Mariano José de Larra.
artículos de costumbres. pdf

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