Bienvenido Mister Ojeador

Pasen y vean…! Los entrenamientos de algunos clubes se convierten en un improvisado casting de niños a final de temporada. Es un tema delicado y que causa inquietud ya que otros equipos acaban fichando a nuestros jugadores y recogen los frutos de la formación recibida en nuestro club. ¿Os imagináis que hacemos lo mismo en un centro escolar, con ojeadores vigilando las clases de otros colegios para captar a los mejores alumnos y subir la media de las notas de nuestra escuela? La situación sería rocambolesca.

No podemos negar la realidad, ni perder las formas ya que no ganamos nada. Tenemos que aceptarla y establecer un protocolo para que, llegado el momento, los futbolistas no caigan en sus redes.

A priori, el ojeador tiene todas las de ganar ya que normalmente ofrecen al jugador una ficha en un club mejor, con mejores instalaciones, un rol más importante en el equipo… Y aunque son promesas que a menudo se incumplen, lo nuevo es más atractivo a ojos de los niños que en esas edades lo magnifican todo.

Cada uno de los protagonistas de esta historia tiene su plan de acción y si lo seguimos, podemos evitar que trabajemos duro en formar a nuestra cantera y al final sea en balde:

– El futbolista y su familia deben ir siempre de cara con el club y con sus compañeros. A todo el mundo le halaga que le hayan hecho un seguimiento, destaquen sus habilidades y le ofrezcan una prueba en su equipo. No hay ninguna razón para ocultarlo. Hacerlo solo provocará malentendidos y si las promesas del ojeador no cristalizan, quien sufrirá será el niño. ¿Os imagináis lo que pasaría si vuestro hijo debe seguir en el club y los padres de sus compañeros se enteran por terceros de que no habéis tenido la confianza suficiente para decirles nada?

Es primordial pedir permiso a su club actual. El reglamento de la Federación Catalana de Fútbol (FCF) establece en su artículo 124 que los futbolistas con licencia a favor de un club no podrán jugar ni entrenar con otro equipo y si hacen caso omiso de esta norma pueden ser suspendidos entre 1 y 3 meses.

– El club debe velar siempre por el bienestar de su cantera. Para evitar una futura fuga de talentos debe trabajar desde el primer día desarrollando en cada uno de sus jóvenes futbolistas un sentimiento de fidelidad a los colores y al club. Eso solo se consigue sabiendo escuchar, preocupándose por los problemas de los futbolistas, solucionando conflictos, aceptando algunas sugerencias de mejora, organizando eventos conjuntos… De ese modo, en el momento en el que el jugador decida qué hacer, ese será el plato de la balanza que pese más.

– El entrenador es la pieza más importante. Debe ser flexible y buscar el perfecto equilibrio entre las necesidades individuales y el bienestar del grupo. Ha de plantear actividades de cohesión y generar un fuerte sentimiento de pertenencia al grupo. Todo jugador debe sentirse importante. Tendría que ser la persona de referencia al que el jugador cuenta sus inquietudes porque sabe que le va a ayudar a buscar soluciones. De esta forma, seguro que recurre a él a la hora de plantearse su futuro.

Aunque parezca mentira, hoy en día, lo más importante para un jugador no siempre es el dinero y el hecho de progresar. Para muchos futbolistas, los clubes no son empresas. Las relaciones interpersonales tienen mucha importancia y el hecho de sentirse parte de una gran familia. Los padres deben ser maestros de sus hijos y en una escuela, los maestros son un poco padres de sus alumnos. Si recordáis con cariño vuestra etapa en la escuela primaria o vuestro primer club de futbol, quiere decir que dichas instituciones lograron su objetivo.

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