El principio utilitarista

El principio utilitarista sostiene que un acto es un acto moral si incrementa el bienestar total de las personas.

Comentarios:

1. La utilidad es el bienestar. Como hemos visto, existen diversas concepciones del bienestar. El utilitarismo es, en principio, neutral respecto a ellas. Bentham, el decano de los utilitaristas, era hedonista. John Stuart Mill también, aunque matiza su hedonismo con una concepción cualitativa del placer, que distingue entre placeres vulgares y placeres elevados.

2. El principio utilitarista no suele tener, en sí mismo, poder motivador. Las personas suelen actuar moralmente movidos por otras consideraciones y, sobre todo, por sus intuiciones espontáneas. El principio utilitarista es más bien un instrumento teórico, que nos permite juzgar si esas intuiciones son acertadas o no. Por tanto, uno no necesita conocer el utilitarismo para ser bueno.

3. Según la formulación que hemos hecho del principio, un acto es bueno si y sólo si incrementa el bienestar de las personas. Tomado al pie de la letra, de aquí se sigue que un acto puede no ser bueno aunque esté hecho con la mejor de las intenciones y aunque se haya basado en la información disponible más completa, en el caso de que, por mala suerte, no tenga los resultados esperados. O incluso puede ser moralmente malo, si los resultados son, también por mala suerte, perjudiciales en lugar de beneficiosos. Al mismo tiempo, un acto podría ser moralmente bueno si produce, por casualidad, un estado de cosas beneficioso, aunque haya sido hecho con mala intención. Todo esto es totalmente contraintuitivo, de manera que conviene entender que el principio se refiere al incremento esperado del bienestar.

4. Aquí hemos hablado de actos. Pero podríamos hablar también de reglas. Entonces tendríamos utilitarismo de la regla en vez de utilitarismo del acto. Según el utilitarismo de la regla, lo que hay que considerar es si la regla que seguimos tiene o no buenas consecuencias; no debemos considerar actos aislados. Ambas versiones pueden dar resultados contrapuestos: en ocasiones ocurre que un acto aislado tiene buenas consecuencias, pero cuando se generaliza y se convierte en regla de conducta produce malas consecuencias.

5. En la formulación que hemos hecho del principio no se tiene en cuenta la distribución del bienestar. Pero podría darse un incremento del bienestar total a costa de reducir injustamente el bienestar de unos pocos hasta límites insoportables. Esto también es contraintuitivo. Conviene introducir una cláusula que exija cierta equidad en la distribución del bienestar.

6. El principio habla de personas. Pero podríamos incluir también a otros animales con capacidad de sentirse bien o mal.

7. El utilitarismo es una forma de consecuencialismo. Lo que hace que un acto sea bueno son sus consecuencias, o sus consecuencias esperadas.

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