Ya que estamos con conceptos que suenan a política, explicaré muy brevemente la diferencia entre izquierda y derecha políticas, por si el lector siente curiosidad.
La izquierda considera que la desigualdad económica entre las personas es injusta y está a favor de la redistribución de la riqueza. La derecha defiende que esa desigualdad no es injusta; o, simplemente, que la redistribución genera más injusticia.
La distinción entre izquierda y derecha es, en principio, independiente de la distinción entre conservadurismo, intelectualismo y liberalismo. Hay conservadores de izquierdas (ahí tenemos las condenas del papa, él también, al “capitalismo salvaje”), hay liberales de izquierdas (que piensan que el Estado debe redistribuir para que todos tengamos libertad efectiva) y hay intelectualistas de izquierdas (los temibles comunistas).
Aun así, hay ciertas afinidades naturales. La libertad (que defienden los liberales) genera desigualdades; las instituciones tradicionales suelen servir de cobertura a una casta de privilegiados económicos; y la redistribución económica exige una fuerte intervención del Estado, algo que suena bien a oídos intelectualistas. Pero insisto en que hay de todo.
Y ahora dejamos la política, por el momento.
La verdad es que yo no creo en las izquierdas ni en las derechas, creo que están ambas equivocadas. No se puede dar a todos por igual, sino a cada uno lo que se merece. Las derechas dicen que la desigualdad economica es justa, tampoco estoy de acuerdo, creo que para que una sociedad vaya correctamente no deben haber desigualdades avismales como las que puede haber en una sociedad de derechas que permite que fluya la libertad economica para afavorecer a los de siempre.
Como dije anteriormente no estoy de acuerdo en ninguna de las dos posturas que por desgracia son el bipartidismo espanyol.
Ahora estaba yo descansando en mi cuarto, tirado a la cama dándole vueltas al comentario de Jorge del mediodía en que me incitaba a pasarme por el blog, y me he puesto a pensar en lo que realmente representan mis ideales. ¡Son un poco utópicos, irreales! Pero siempre me planteo la misma pregunta: ¿Si alguien se trasladara en el tiempo en plena edad feudal y empezara a contar a la gente que en el futuro los trabajadores tendrían sueldos más dignos, que los señores feudales ya no tendrían más derechos por el simple hecho de ser nobles, o que estos ya no tendrían el derecho de muslo, derecho con el cuál se podían acostar con la novia el día antes de que ella se casara, alguien se lo hubiera creído?
Lo más probable es que te dirían que eres un utópico sin pérdida alguna.
Bien, mis ideales tienen una base liberalista, obviamente de izquierdas, aunque estos están muy influidos por bases colectivistas (por culpa de Bernat más que nada X’D). Los colectivistas, por el simple hecho de etiquetarme como liberalista, me acusan de mala persona o ignorante. Me argumentan que la inigualdad social y económica es injusta. Lo que yo les contesto es que sí, que tienen razón. Yo no soy partidario de la injusticia. Yo simplemente quiero llegar a una igualdad de oportunidades; es decir: que uno, sea quien sea, pueda llegar a ser tanto como el vecino del lado o como el presidente de España. Creo que es una injusticia no dejar que todo el mundo sea todo lo que se proponga. Con esto es necesaria la igualdad de oportunidades. Pongamos un ejemplo: imaginaros que estáis en una cursa de atletismo de vuestro colegio. En principio nos tenemos que preguntar: ¿Quién ganará? La respuesta a la pregunta es obvia: -El que más esfuerzo le haya puesto juntamente con los valores hereditarios. Para mí es justo que gane el que más esfuerzo le ha dedicado, pero no veo justo que uno gane porqué ha heredado los valores físicos de los padres o los abuelos. Para que en la economía haya igualdad de oportunidades, veo justo que se redistribuyan las herencias (herencia genética), que se redistribuya la riqueza, que se limite el capital de uno, etc.
Ahora es cuando uno se plantea porqué me he presentado como liberal, si en el fondo con tanta intervención del estado no hay libertad. Yo les contesto que, además, pretendo llegar a la igualdad a base de la competencia (y con esto incluyo la ley del libre mercado). La competencia siempre favorece al máximo desarrollo (siempre y cuanto no haya uno que aplique políticas abusivas como las que propone el capitalismo salvaje). Pongamos el ejemplo que A y B están compitiendo. A parte de beneficiar al consumidor, ya que si cada mañana tenemos pan hecho a las 5:00 AM es por el simple hecho de que el hornero A quiere ser competitivo dentro del mercado de la competitividad con el hornero B, y no porqué este sea altamente altruista con la gente madrugadora, beneficia a A y B; cuando A y B entran a competir, lo que hacen es una constante mejora del producto que ofrecen con el fin de vender más. La competencia incita al máximo desarrollo; si la economía africana va tan mal es porque no es competente. El día en que se suba al carro, empezará a competir, y poco a poco irá sacando lo mejor de si (que es lo que hace la competencia, incitar a sacar el mejor producto). Con esto lo que quiero decir es que para ayudar a los países africanos, tenemos que hacerles subir al carro (y empezaría con quitar la red de subvenciones de la UE en el sector agrícola, que imposibilitan la competencia con el mercado agrícola africano). ¿Entonces porque va tan mal el sistema de competencia actual? Porqué hay desventajas en el juego; es un juego de muchos en el cual sólo unos pocos tiran los dados. Por intereses de los países más poderosos, que con la competencia justa se les quitaría protagonismo. Estos dan subvenciones o explotan a los que no son competentes. Con esto hemos llegado al conocido capitalismo salvaje de hoy en día.
Con la moral de hoy día cuesta creer que esto sea posible, pero siempre me quedará la esperanza de que en el día de mañana, la evolución continuada de la moral nos permita llevar a cabo sistemas que sean más justos y que hoy en día los tratamos de utópicos.
En primer lloc em permetreu que us escrigui en català, doncs és la meva llengua i crec que tinc dret a usar-la
L’esquerra i la dreta són antagòniques i per tant són extrems, i com es diu amb freqüència els extrems són negatius. La virtut es troba en el punt mig de dos extrems i encara que sembli impossible, en política, existeix el centre.
El centre per mi és la socialdemocràcia o si em permeteu una socialdemocràcia reformada, és a dir, la consecució d’un estat d’equilibri entre la redistribució de la riquesa i la conservació dels béns d’aquells que els tenen. Si tu inverteixes molt en donar prestacions socials als ciutadans, però no inverteixes gaire en la producció de la teva economia això porta a un estat de crisi i si pel contrari inverteixes en la producció econòmica però no prestes serveis socials als ciutadans estàs creant una diferència de classes i una desigualtat. Per això, la clau de volta del sistema polític actual (que com molt bé deia el Jacob és un sistema polític que el temps s’anirà encarregant de modificar) és trobar l’equilibri entre l’inversió en la producció i les prestacions socials, fent així una redistribució de la riquesa continguda per l’inversió en el futur econòmic tot i que això vulgui dir acceptar en una certa mesura una petita desigualtat. La vida no és justa, i a vegades la modificació parcial d’una injusticia a la llarga acaba matant l’injusticia definitivament.
Desgraciadamente temo que el concepto de izquierdas y derechas cada vez tiene menos sentido.
Normalmente sentimos relacionar las izquierdas al liberalismo y las derechas al conservadurismo.
Esta clasificación como bien dice el Sr. Minguez es parcialmente falsa.
La clasificación de partidos de derechas e izquierdas ante nada es un concepto totalmente arbitrario y despectivo.
El nombre de “izquierdas” viene de hace años atrás en que la Iglesia empezó a relacionar lo bueno con lo diestro y lo malvado con la izquierda (siniestro).
Resulta evidente que todo lo que fuera en contar de las ideas de la Iglesia era malvado y por tanto de izquierdas.
Podemos decir entonces que uno de los puntos en que se basan los partidos de izquierdas es en la contradicción de las ideas de la Iglesia, en diferentes medidas.
Acabemos de matizar esta definición de ideales eclesiásticos:
– La Iglesia defiende un totalitarismo.
– La Iglesia defiende la monarquía, y, en general el absolutismo.
– La Iglesia defiende evidentemente la fe ciega.
– La Iglesia defiende, por tanto, la ignorancia.
– La Iglesia defiende el capitalismo
– La Iglesia defiende el patrimonio privado.
– La Iglesia atenta contar la independencia política y intelectual de las personas.
Esto lleva a decir que las izquierdas:
– Defienden la República, el Parlamento, el Socialismo, o el Comunismo (según el grado).
– Buscan la cultura (pública) para el pueblo.
– Se plantean variantes al capitalismo (el Socialismo, el Comunismo, la Anarquía…)
– Combaten el absolutismo (o deberían hacerlo)
– Defienden el patrimonio público.
– Defienden la independencia de la sociedad y su autonomía.
Todo esto, por supuesto debería darse en un partido de Izquierdas “perfecto” o más bien “digno”. Desgraciadamente a más del 90 % de nuestro instituto el comunismo les suena a secta satánica, y más aún la Anarquía que actualmente parece que sólo sea defendida por los Okupas (o eso se nos quiere hacer creer).
Como he comentado antes, un partido político que quiera ganar las elecciones debe moderarse un poco: debe defender el patrimonio privado (puesto que ninguno de nosotros está dispuesto a renunciar a su Porsche), debe tratar con pinzas el tema eclesiástico, debe acomodarse al capitalismo (quien habla de combatir el capitalismo es enseguida tachado de ruso o rojo), mantienen a los monarcas en sus tronos…
Diríamos que esto partidos de pseudo-izquierdas son los partidos de centro-izquierdas. Actualmente todos creemos que el presidente más de izquierdas es Obama. ¡Falso!
Obama es un presidente de centro-izquierdas. Y por ejemplo Chávez (el buen compadre Chávez), que enseguida fue tachado de comunista y otros insultos derivados de la ignorancia política, es un presidente de izquierdas, ni siquiera es extremista, como nos quiere hacer creer TVE o Antena 3.
Actualmente se hace difícil hablar de izquierdas y derechas en un país que, lo queramos o no, sigue siendo de derechas.
¡Suerte que nuestras derechas dan risa!
Muy interesante blog! Hace poco leí un reportaje sobre el mismo tema en un portal colombiano dedicado a proveer información electoral y sobre los candidatos en Colombia, especialmente lo relacionado con las elecciones 2010 en Colombia y con los candidatos al congreso y a la presidencia.
No Milo, creo que vas errado. Creo que, en realidad, el concepto de izquierda o derecha se debe al hecho que, cuando se reunían los políticos franceses en su parlamento justo antes de que estallara la más que famosa Revolución Francesa, la aristocracia y los eclesiásticos (más conservadores) se sentaban en la derecha; los burgueses e intelectuales (liberales de la época) lo hacían a la izquierda.