Otra vez los tres casos

Caso 1. No sé si en este caso, el de la vagoneta y el cambio de agujas, tenemos todos las mismas intuiciones. En todo caso, el utilitarista defenderá que lo moral es mover la palanca y enviar la vagoneta hacia donde hay un solo trabajador, porque así se minimizará el coste de vidas humanas. (5-1=4 vidas salvadas). El deontólogo, en cambio, dirá que lo moral es no mover la palanca, porque no podemos hacer algo que sabemos que provocorá la muerte de alguien, alguien que no va a morir si no hacemos nada.

Para el utilitarista, tenemos la responsabilidad de salvar el máximo número de vidas, y es totalmente secundario si para ello tenemos que mover una palanca o dejarla quieta: de ambos actos, en sentido amplio, somos responsables, aunque uno de esos actos consista en no mover nada.

Para el deontólogo hay mucha diferencia entre hacer y no hacer. Uno sólo es responsable de lo que hace, no, o no tanto, de lo que deja de hacer.

Caso 2. Aquí nuestras intuiciones son de una unanimidad abrumadora: matar a un paciente sano para salvar la vida a cinco nos parece un disparate. Lo difícil es saber por qué esto lo vemos tan claro, cuando en el caso anterior tendemos más bien a creer que debemos salvar a los cinco trabajadores a costa de provocar la muerte de otro. Formalmente, los casos no parecen tan distintos. ¿En qué se diferencian? Aquí el deontólogo parece estar en el terreno más seguro, y el utilitarista tiene que elegir entre defender algo totalmente contraintuitivo o hacer algún arreglo a su teoría.

Caso 3. Este es el caso menos esquemático, donde el dilema moral se plantea con mayor crudeza. De nuevo vemos que el utilitarista y el deontólogo tienen visiones distintas del problema. Pero pregunto: El deontólogo, ¿acaso no da más importancia a su propia conciencia moral que a la vida de los demás, cuando defiende que el periodista no debería matar? ¿No será que está más preocupado por poder decirse que él no ha hecho nada malo que por evitar realmente un mal mayor?

5 thoughts on “Otra vez los tres casos

  1. Marc

    Yo personalmente me siento mucho más identificado con el utilitarismo sobretodo en el caso 1 y 3, en cambio el 2 no lo tengo tan claro, aunque visto en numero de victimas lo lógico seria matar al sano para salvar a los otros, pero igualmente no encuentro bien que hayan de matar a una persona que va tan tranquilamente en el hospital y que lo maten por estar sano y salvar a los otros, creo que si las cosas fueran así la gente no iría al hospital directamente.
    Respecto al caso 3 me gustaría comentar que en mi opinión el deontólogo tiene un actitud algo egoísta, el permite que maten a muchos más inocentes para no mancharse las manos, yo tendría más remordimiento ver como matan a 10 pudiendo haberlo evitado con solo una victima.

  2. Bruno

    Estos tres casos más bien poco usuales parecen ser buenos ejemplos, aunque extremistas, para conocer la diferencia entre la teoria utilitarista y la ética del deber, con el objetivo de analizar el conflicto entre las dos bases teóricas y mostrar las excepciones en que uno de ambos principios falle desmarcandose de toda capacidad de decisión racional.

    En referencia a los casos, es evidente que no mataríamos a un paciente sano aún siendo en favor de la salvación de cinco vidas (caso 2 > tendencia deonotológica) y seguramente un periodista valiente mataría a un campesino a cambio de la vida de nueve y de remordimentos y pesadillas hasta el final de sus dias (caso 3 > tendencia utilitarista).

    El caso primero supone más confusión y difuminación entre el actuar y el no hacerlo. Unos dirán que salvar a cinco personas, desviando el vagón y matando al trabajador solitario, responde a una actuación totalmente moral, pero por otro lado pienso que la supuesta superioridad y el egoismo de la mayoría (que nos dirige en democracia) no puede ni debe decidir sobre la existencia de un ser catalogado de inferior por ser minoria. Observamos claramente aqui la importancia y el poder de las cifras y de los números que empuja nuestro sentido de la vida hacia una constante comparación entre más-menos, mejor-peor y el deseo de la pertenencia al grupo dominante.

    En mi opinión los dos supuestos tienen una parte cierta pero otra insuficiente. No creo que todo actuar de las personas se pueda clasificar en moral o no moral, ni que sea posible encontrar una fórmula universal que permita decidir siempre una acción buena o moral.

    La deontología nos predica el respeto a las personas y la no violación, sin excepción alguna, de los derechos de los seres. Este aspecto es muy importante, pero su cumplimiento es superior a la raza humana y sus capacidades momentaneas (habra que esperar la evolución genética hacia el humano pacífico), además la no permisividad de excepciones es exagerada (caso 3). En cambio el utilitarismo defiende el bien común, colectivo y para el mayor número posible de beneficiados, una causa buena y aceptable hasta el punto de perjudicar a una victima inocente y no involucrada en los hechos (caso 2).

    No hay teoria acertada, imprescindible encontrar un equlibrio.

  3. Javi

    Estoy de acuerdo con la anterior intervención.

    En el primer caso, creo que esta claro que lo que habría que hacer, es mover la palanca para salvar a los cinco, pues no hacerlo (por lo menos según mi punto de vista) sería matar a más personas porque sí, por simple cabezonería.

    El segundo caso es más conflictivo. Visto fríamente, en realidad es exactamente lo mismo que el caso anterior, matar a uno, o matar a cinco; sin embargo en este caso el matar a uno ya no es tan atractivo, pues sería algo así como un asesinato, en cambio en el caso anterior, la muerte del trabajador podría decirse que ha sido algo más fortuito, que ha sido difícil evitarlo.

    En el tercer caso, creo que el periodista tendría que matar a un campesino. El campesino que muera, tiene que saber que si no lo matan a él solo, lo matarán a él y a todos los demás, por lo tanto, mejor que muera uno solo a que mueran diez. El punto de vista deontológico, en este caso lo veo tremendamente equivocado. Creo que todos tenemos claro que las personas tenemos unos derechos inviolables, pero, en este caso, no matar personalmente a uno, conllevará que otro los mate a todos! y esto es lo que se debe evitar por encima de todo, si algo puede hacer que mueran menos personas, creo que es ese algo lo que debemos hacer.

  4. Mireia

    En los tres casos puede haber confusión, aunque la mayoría de las personas, normalmente, pensarán lo dicho en el texto.

    En el caso 2, es bastante claro, que no dejaremos morir una persona inocente para salvar a cinco personas enfermas.
    La persona que podría salvarlas no tiene nada que ver con las demás personas que necesitan lo que tiene esta persona, y puede haber ido al hospital por cualquier cosa, menos para tener algo que ver con los otros 5.
    En cambio, en el caso 1, las 6 personas tienen relación en algo, todos están trabajando de lo mismo; entonces, cuando podemos decidir si cambiar o no la posición de la palanca, la mayoría la movería. Teniendo en cuenta este acto, algunas personas puden opinar lo contrario, tendencia deontológica; piensas que si no la movieran, estas 5 personas están destinadas a morir, y uno no es nadie para cambiar el destino de las demás persona. Es un tema un poco delicado, aunque yo utilizaría la tendencia utilitarista.

    En el caso 3, creo que casi todos mataríamos a una de las 10 personas, podiendo salvar así a 9. Decidir la persona a matar sería más complicado. Yo, preguntaría las edades de cada persona y mataría la persona más vieja (dependiendo de la vida que lleven los demás); aunque seguramente tendría remordimientos para tota la vida, también me ayudaría asentirme mejor el saber que he salvado la vida de 9 personas cuando podrían haber muerto 10.

    Mireia, 1r. Batx. B

  5. M.G. Ramellini

    Los tres casos;

    Nos encontramos ante tres casos en que debemos decidir entre la muerte (o la vida) de cinco personas, debemos actuar como un Dios.

    ¿Es eso eticamente moral? ¿Podemos nosotros, pobres mortales, actuar qual Dios castigador?

    Me parece que todos los que aquí han comentado estarían de acuerdo en que debemos hacer algo, puesto que quedarse de brazos cruzados es probablemente la peor opción.
    Nos encontramos ante el dielma d que debemos salvar unas vidas humanas, tales a la nuestras. Justamente esta creo que es la clave. ¿Podemos decidir acabar con una vida cimplemente haciendo matemáticaas?

    El utilitarismo nos enseña que todo es cuestión de matemáticas: el mayor beneficio, la máxima repartición, el mayor númerod e bienes, etc.

    La vida no se basa en matemáticas. No podemos aniquilar al hombre inocente en la vía de la mina simplemente calculando probabilidades. Es justamente esta capacidad para distinguir lo adequado de lo racional (esa dichosa palabreja). Lo racional en este caso o más bien lo instintivo sería intentar salvar al máximo númerod e personas, pero desgraciadamente creo que ninguno de nosotros se atrevería a accionar una palanca y asesinar así a un hombre inocente (o almenos yo no lo sería).

    Para ver quan complicada sea la decisión veamos la experiencia desde otro punto de vista:

    – Los cinco mineros “condenados” estan cavando tranquilamente cuando se encuentran que una acrretilla desbocada avanza hacia ellos, no hace falta ser un genio para darse cuenta de lo que seguirá: los cinco mineros se dan cuenta de que de allí no salen. En el último momento ven que la carretilla es desviada por el minero utilitario, condenando así al minero inocente.

    La deducción probabilística nos dice que tres de ellos se suicidarán por el sentimiento de culpabilidad, otro tendrá tantos remordimientos que quedará destrozado de por vida, y el otro se sumirá en la desesperación probablemnte empinando el codo. Y el minero utilitario, contento pro ahber arruinado seis vidas (y haber aniquilado cuatro de ellas) volverá a casa y (si ese fuera yo) se volará la cabeza. Són ya siete los que han acabado muertos o asesinados en vida (no se cual de las dos cosas es peor, si morir o estar condenado a la vida. Yo me decanto por la segunda).

    ¿Seremos capaces de tomar esa decisión entonces?¿Tomaremos en cuenta la información de este blog?

    Yo sinceramente optaría por parar la carretilla tirandome a la vía.

    M. G. Ramellini 1º Bachillerato A

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