Primer caso. Una vagoneta baja descontrolada por un ramal de vía, acercándose hacia un cambio de agujas. Usted está junto al cambio de agujas, con la mano junto a la palanca. La posición actual de las vías hará que la vagoneta se dirija irremisiblemente hacia un túnel en el que trabajan cinco operarios. Todos ellos morirán, si usted no acciona la palanca y desvía la vagoneta. Pero en la otra dirección también hay un túnel donde trabaja un solo operario, que morirá si usted desvía la vagoneta. Usted sabe todo esto. ¿Qué debe hacer?
Segundo caso. Estamos en el siglo XXX. La tecnología médica ha tenido avances asombrosos. El porcentaje de éxito en las operaciones de cirugía interna es de un cien por cien. Sin embargo, los transplantes de órganos siguen siendo necesarios. La situación es difícil, porque la gente se ha vuelto supersticiosa y no abundan las donaciones.
En un hospital hay cinco enfermos que morirán si no reciben un transplante de modo inmediato. Necesitan órganos distintos: corazón, dos riñones, hígado y páncreas. Todos pertenecen al mismo grupo sanguíneo, etc. Al hospital llega una persona joven y sana, que se ha machacado el dedo haciendo bricolage. Tiene el mismo grupo sanguíneo que los enfermos. Los médicos se reúnen y discuten: Podrían salvar cinco vidas al precio de una.
Tercer caso: Usted es un periodista americano que está haciendo un reportaje sobre un famoso traficante de drogas y jefe paramilitar en algún lugar recóndito de Centroamérica. Usted le acompaña y él va contando y ufanándose de sus fechorías. Van a un poblado donde quieren dar una lección a los campesinos, quizás porque temen que acaben colaborando con el gobierno y los denuncien. Encierran a diez campesinos. El jefe narco empuña la pistola y se dispone a matarlos. Usted abandona entonces su distanciamiento profesional y le ruega que no lo haga. Al narco se le ilumina la cara: ha tenido una idea magnífica. Le propone a usted lo siguiente: “Yo le perdono la vida a estos diez, pero con la condición de que usted dispare y mate a uno de ellos, al que usted elija”. ¿Debe usted hacerlo?
Los dos primeros ejemplos han sido dados en clase, esto esta claro.
Respeto a lo que he aprendido en la hora es que se derivan 2 movimientos según la respuesta dada, pongamos el ejemplo del tren :
• Si se mueve esa aguja para salvar las cinco vidas y sólo llevarte una, esa persona que realiza la acción se le llama una persona utilitarista.
• Si no se mueve la aguja para evitar matar a alguien por tu acción, esa persona que realiza esa reflexión se le llama filósofo del deber.
Ahora bien, mi acción sobre estos ejemplos sería utilitarista, en el caso de que fuese prácticamente imposible salvar esas vidas. No siempre es aconsejable ser utilitarista, el caso del hospital es muy extremo ya que matas a una persona ( la sana ) para salvar a los enfermos. Esa persona no tiene nada que ver, así que no se puede practicar el utilitarismo, es decir, usted involucra a una persona que podría seguir viviendo tranquilamente y que no tiene porque ofrecer sus órganos a los enfermos. Una cosa es elegir salvar a 5 obreros y matar uno porque una vagoneta descontrolada se dirige a ellos y la otra es salvar 5 enfermos y matar una persona sana por el simple echo de que tiene el mismo grupo sanguíneo, etc.
Es difícil de explicarse en estos casos, pero es cuestión de empatía y ponerse a la piel de aquel o aquellos que tienen que elegir a quien van a salvar, lo más adecuado sería intentar curar por ejemplo a los enfermos sin obtener ninguna víctima para ello, es más usted dice que supuestamente estamos en el siglo XXX si la medicina ha avanzado tanto, supuestamente la tecnología por descontado y seguramente se hubiera creado algún tipo de órgano mecánico para arreglar estos problemas, pero no nos vayamos por las ramas.
El tercer ejemplo sería un caso parecido al del hospital, si tu realmente tienes que matar a alguien para que los demás puedan irse a casa deberías hacerlo ya que sólo una baja no causaría hipotéticamente problemas, pero siempre tienes la tercera opción de coger el arma y amenazar al traficante, pero sólo nos centramos por ahora en el utilitarismo y la filosofía del deber. Así que en mi caso mataría a esa persona pero con su consentimiento.
Atentamente su alumno de 1r de Batxillerato A , Mark.