La remaleïda timidesa

[kml_flashembed movie="http://www.youtube.com/v/Dq6kFh5jofc" width="425" height="350" wmode="transparent" /]

De vegades costa expressar els nostres sentiments

Perdre la por a equivocar-nos, pot ser i és fins i tot terapèutic. I si no us acabeu de creure, llegiu aquest cas real d’un noi amb timidesa i fòbia social

Primero los bofetones y después los besos. Un caso de timidez y fobia social

Luca tiene quince años y una timidez acentuada. Lo acompaña su madre, que dice que desea hacer cualquier cosa para ayudar a su hijo en lo que, según ella, es un problema que le impide estudiar, obtener buenos resultados y ser sociable con los demás. En realidad, sobre la base de una buena definición del problema, se pone de manifiesto que Luca no se siente absolutamente nada atraído por el estudio y que lo que en realidad le interesa es encontrar un trabajo y dejar de ir al colegio. Luca, en efecto, dice que no pretende hacer nada en relación con su motivación por el estudio pero que, en cambio, está interesado en intentar cualquier cosa por intervenir sobre su timidez y sobre los problemas que tiene con los demás.

Definido, por lo tanto, el objetivo y abandonada la frustrante intención de hacer estudiar a quién no está en absoluto motivado en hacerlo, la intervención se concentra en el desbloqueo relacional del muchacho. De las primeras indagaciones surge que Luca es capaz de mantener relaciones satisfactorias con el grupo de amigos de su propio colegio, siempre que sean chicos, pero en cambio es totalmente incapaz cada vez que necesita acercarse a personas del sexo contrario o a personas desconocidas en general. El miedo a no ser aceptado, a que se rían de él, o incluso a que lo rechacen, le lleva a evitar todas las situaciones consideradas ansiógenas. De buen ver, es objeto de la atención de las chicas lo que provoca aún más su huida ante cualquier acercamiento o aproximación.

Cuando la situación impide escapar, Luca entra en un estado de agitación y ansiedad que se manifiesta en una serie de síntomas que lo dejan agotado y desesperado: se ruboriza, tartamudea, tiene fuertes dolores de barriga, le tiemblan las piernas, suda y otras veces tiene sensaciones de ahogo. El miedo a no estar a la altura, a ser juzgado, o a ser rechazado, alimentan constantemente sus soluciones intentadas de evitar situaciones y de intentar controlar sus propias reacciones.

Finalizada la fase de definición del problema y determinadas las soluciones intentadas, procedimos a la construcción de la estrategia que ayudaría al chico a resolver su problema.

El primer paso consistió en una reestructuración de la idea de éxito y fracaso buscando comprender a partir de preguntas retóricas cuándo podía establecerse concretamente la diferencia entre éxito y fracaso, y cuándo y cómo podía organizarse una estrategia para llegar al éxito. La respuesta del muchacho fue inmediata y en la línea de lo que se había programado como estrategia. Afirmó que se podía llegar a tener éxito en la vida y en las cosas de la vida después de un serio, atento y escrupuloso entrenamiento. Añadimos a esta consideración suya que, a menudo, el éxito está precedido de iniciales e inevitables pequeños fracasos. Repetimos muchos ejemplos de personas famosas y con éxito en su faceta (deporte, música, arte, etc.) que antes de llegar habían encontrado dificultades y no habían tenido éxito, y terminamos la reestructuración aportando ejemplos de otras personas que habían obtenido éxito de inmediato sin después conseguir mantenerlo justamente porque se habían desanimado tras un primer y pequeño fracaso. Continuamos,  también, prescribiendo un período en el que Luca tenía que entrenarse en recoger pequeños fracasos, en quedar mal, en vistas a un futuro éxito: una especie de entrenamiento diario marcado por, al menos, un proyecto y la consecución de un pequeño fracaso. Pedíamos, en otras palabras, que al menos una vez al día se diese una vuelta, por las tiendas, por las paradas de autobús, etcétera, e hiciese cualquier cosa que lo pusiese un poco en apuros (por ejemplo con preguntas fuera de lugar). Muy divertido por la prescripción, el muchacho salió diciendo que cumpliría los deberes.

La entrevista siguiente, al cabo de quince días, fue muy divertida, y centrada del todo en los pequeños fracasos que Luca se había procurado. Al contarlos reía divertido y declaraba, con gran sorpresa por su parte, que no había sucedido nada catastrófico y tampoco embarazoso, sino que la mayoría de las veces los demás  ni se habían dado cuenta. Reestructuramos su descubrimiento como el inicio de una nueva fase para avanzar en otras direcciones, confirmamos su capacidad de planear y llevar a cabo lo que había dicho, y continuamos con una posterior prescripción, que consistía en acercarse cada día a una chica diferente de su propio colegio o de su mismo grupo, y pedirle cualquier cosa a fin de recibir un pequeño rechazo, confirmándole una vez más que esto iba a ayudarle a conseguir más adelante el éxito.

Aún más divertido que la vez anterior por esta última prescripción, el muchacho se fue.

A su regreso, en el encuentro siguiente, se había verificado lo que habíamos previsto, es decir, no sólo no había recibido ningún rechazo, sino que tres chicas de las cinco a las que había pedido salir, pasear o ir a tomar un helado, le habían dicho que sí, y, de éstas, una había aceptado continuar viéndolo y otra incluso se le había insinuado como posible novia. Luca, muy contento de todo lo que había sucedido, dijo que había comprendido la estratagema que habíamos utilizado para desbloquearlo y que nunca olvidaría la utilidad de ir al encuentro de pequeños fracasos para llegar a un gran éxito. Además, afirmó que no intentar controlar su propia emotividad le había servido para no tener más síntomas. A la pregunta de qué tenía que hacer para echarlo todo a perder, respondió de modo perentorio y seguro: <<Tener miedo a equivocarme, evitar las situaciones e intentar controlar mi emotividad>>.

El seguimiento al cabo de un año confirmó las mejorías experimentadas el año anterior.

Andrea Fiorenza. Niños y adolescentes difíciles. RBA. Barcelona. 2003. Pàgs. 104-107.

Pensem-hi una estona:

  • T’has sentit reflectit en alguna cosa, aspecte o comportament que duu a terme en Luca? Et passa o t’ha passat alguna situació semblant? Coneixes algun amic que sí?
  • Luca diu, al final, que les tres coses que hauria de fer si volgués ràpidament tornar a empitjorar són: tornar a tenir por a equivocar-se, tornar a evitar aquelles situacions que justament li provocaven la por a equivocar-se i tornar a voler controlar les seves emocions. T’atreveixes a comentar-m’ho?
  • Què en penses dels pares que quan el fill/a els truca amb el seu mòbil per un petit problema: una discussió amb els amics, un professor que l’ha castigat, un petit imprevist… acudeixen de seguida a solucionar-los-hi? Et sembla que és una bona estratègia per ajudar realment els fills?
  • Què en penses dels pares que priven els seus fills de la possibilitat d’equivocar-se, de fracassar?
  • És veritat que, tot sovint, no sabem què hem de fer per millorar o reconduir una situació? És veritat, però, que gairebé sempre sí que sabem com la podríem empitjorar? I això últim no ens podria ajudar una mica a donar-nos alguna pista?
  • Intenta dir breument amb una frase, una expressió, el missatge que, per a tu, transmet aquesta història d’en Luca.

Recordatori del que no ha de tornar a fer en Luca si no vol tornar a la situació inicial:

  • No tornar a tenir por d’equivocar-se: els errors, els fracassos, són les estacions prèvies i necessàries que ens han de portar a l’èxit. Les equivocacions ens orienten en la direcció correcta, i a més, enforteixen la nostra musculatura psicològica.
  • No tornar a evitar les situacions que li provocaven por: si decidim evitar, reacció molt lògica i natural, ho podem fer, és clar, però ho estem empitjorant, estem alimentant, fent crèixer la por. Com més evitem ara, més por tindrem després.
  • No tornar a voler controlar les emocions: l’obsessió per controlar les emocions, les descontrola. Som humans, tenim emocions… no passa res. Què seríem sense emocions? Molt senzill: robots, autòmates.

Èxit-fracàs

[kml_flashembed movie="http://www.youtube.com/v/8rP1gUjazpI" width="425" height="350" wmode="transparent" /] Els errors ens humanitzen

 

El colom quan vola pot pensar: que feliç seria si no existís la resistència de l’aire! Oblida, però, que justament l’aire és el que el permet volar.

I. Kant

Corregeix-me si m’equivoco, però a mi em sembla que, avui en dia, tenim una espècie de veneració o d’obsessió per l’èxit. Tant és així que arribem a divinitzar les persones que, en el seu àmbit, l’han aconseguit. Ara bé, hem pensat alguna vegada que sense fracassos previs, sense errors, sense equivocacions, ningú no pot aconseguir mai allò que anomenem l’èxit?

Podries dir-me alguns famosos (esportistes, cantants, actors, actrius, escriptors, científics…) que ho van haver de passar malament abans que la sort, l’èxit, els somrigués?

Podries dir-me també persones amb èxit immediat i imprevist que, al més petit contratemps, al mínim fracàs, s’havien desanimat, enfonsat, i en no ser capaços de lluitar, no havien tornat a aixecar el cap?

Llavors, què hauríem de pensar sobre els errors, sobre els fracasos? Et dono quatre idees. Si t’agraden i et fan el pes, pren-ne nota:

  • Una persona que fracassa en alguna cosa no és un fracassat. És simplement algú que, en aquesta faceta, en aquest aspecte, de moment, no se n’ha sortit. Pel motiu que sigui. Potser s’ha fixat un objectiu excessiu per a les seves capacitats, potser no ha estat prou constant, potser ha abandonat sense haver lluitat prou, potser s’ha equivocat en les eines, en les estratègies… T’ha quedat clar? Igualment, jo, a vegades, puntualment, puc cometre i cometo estupideses. Però això no vol dir que jo sóc, faci el que faci, un estúpid integral. Ni jo. Ni tu. Ni vull pensar que ningú. Entesos?
  • No hi ha èxit que realment valgui la pena que no s’hagi aconseguit després de molts o d’uns quants errors, de molts o d’uns quants intents fracassats. Perquè, has de tenir present, que les coses que aconseguim sense esforç, sense que ens costi com a mínim una mica, no ens satisfan gaire, per no dir gens. Sí, les coses que fàcilment s’aconsegueixen, fàcilment se’n van. I ens deixen buits. Freds. Indiferents. Vaja, que no contribueixen gaire a sentir-nos bé, a gust, amb nosaltres mateixos i així poc ens ajuden a augmentar el nostre percentatge de felicitat. Són, en el fons, un mal negoci. I si no, repassa algunes coses de la teva vida que, ara mateix, quan les recordes, et fan sentir força orgullós, content, satisfet de tu mateix. Te les van regalar? Van ser gratis? No et vas haver d’esforçar gens?
  • Mira, els errors són tocs d’atenció, una mena d’alarmes que ens indiquen que hi ha coses que no rutllen, que hem de millorar i, per tant, canviar en alguns aspectes. Què faríem si no poguéssim detectar els errors? Com avançaríem? Com podríem aprendre? Com podríem rectificar i millorar? Els errors són com la febre, sóm empipadors, sí, i tothom voldria no haver-los de patir. La febre, però, ens avisa que hi ha alguna cosa dels nostre cos que té problemes, que no funciona com cal. I així, gràcies a ella, anem al metge i podem solucionar les coses abans que el mal no vagi a més. Els errors… els fracassos també ens inviten a repassar i revisar les nostres accions, els nostres comportaments, la nostra manera d’enfocar les coses a fi de solventar o millorar la nostra eficàcia. Així, jo et diria que no els odiïs, que no et sapiga tan greu cometre`ls. I sobretot, no t’enfonsis. Ningú no pot tirar la primera pedra. Aprèn a donar-los la benvinguda, perquè ells només pretenen ajudar-te a canviar… a millorar. Els errors són, doncs, oportunitats per introduir canvis en la nostra vida.
  • El que et diré ara, d’entrada, em sembla que no et farà el pes. Amb tot, intentaré donar-te raons perquè ho acceptis. I si no, doncs mala sort. Al cap i a la fi, els teus pensaments són teus. O no? Mira, el que vull dir-te és que l’esforç que fem per aconseguir alguna cosa, algun objectiu, el que sigui, encara que, al final, no ens en sortíssim, encara que no ho aconseguim, no és mai inútil. Alsa!, diràs. Doncs sí. És el que penso. Que per què? Per dues raons bàsiques:
    • En primer lloc, perquè allò que hem après, les habilitats que hem desenvolupat, sempre ens pot servir (i segur, ens servirà) per a d’altres objectius. Ens pot ser molt útil en altres moments i circumstàncies de la vida. Sí, home, per a quan tingui noranta anys! No, una mica més aviat. Deixem-ho, però. Hi ha coses que només les pot ensenyar la vida. I tu ets molt jove. Ara per ara, en tinc prou que ho tinguis una mica, només una mica present. Perquè sóc conscient que les coses, les experiències no viscudes, costen molt de ser acceptades.
    • I en segon lloc, perquè mentre lluitàvem i ens esforçàvem per alguna cosa  estàvem i ens sentíem vius, amb energia, i.lusió i ganes de tirar endavant. I això, trobar un sentit al que fem és MOLT i MOLT i MOLT important. Mira, jo diria que pots ser l’home o la dona més ric, més poderós i amb més èxit del món, que si no trobes sentit al que estàs fent, si no trobes sentit a la teva vida, et converteixes en l’home més miserable i trist del planeta. Que exagero, dius. Potser sí. Només et demano una petita reflexió:
      • Quan et sents més bé, quan t’esforces i tens alguna cosa per lluitar, o quan ja ho has aconseguit?
      • Perquè, no és que vulgui ratllar-te, però m’interessa saber si t’ho passes molt bé en aquells dies, o moments, en què tant se te’n fot tot? És realment divertit el tant-se-me’n fotisme? El desitjaries al teu millor amic/ga?

I ara, per variar una mica, et proposo aquest dilema:

      • On preferiries passar les vacances d’estiu: sol en un palau luxós, o en una petita tenda de campanya i al costat dels teus amics, o de la persona que estimes?

La perfecció. El mite de la perfecció

[kml_flashembed movie="http://www.youtube.com/v/-b7qaSxuZUg" width="425" height="350" wmode="transparent" /]

 Amb tot, cal tenir somnis que ens humanitzin

Sembla que no tenim remei. O blanc o negre. Hi ha gent que passa de massa coses. I, per contra, hi ha gent que en passa de massa poques. Tots dos extrems no són gens operatius. Totes dues formes d’anar per la vida ens acaben donant maldecaps. Aquí parlarem dels problemes que podem tenir quan ens entra la mania al cap, l’obsessió, la neura, que tot el que fem o ens proposem ha de sortir com nosaltres voldríem. I si no, no jugo. Si no guanyo, no jugo. Plego. Em decepciono. Em deprimeixo. O vaig per la vida amb una ansietat de cavall. Em sembla que val la pena que en parléssim una mica. O no?

Per una sèrie de factors, que ara no és el moment d’analitzar –si  més no amb profunditat- avui en dia estem instal.lats en el mite de la perfecció. O dit d’una altra manera: tot ha de quadrar. Tot, absolutament tot, s’hauria d’adaptar als meus desitjos. El món hauria d’estar fet a la meva vida. Si no, la vida és un fàstic. I en conseqüència, jo estic fet caldo o, potser encara pitjor, m’emprenyo amb tothom i culpo totdéu. És a dir, vaig per la vida de víctima o culpant el personal perquè les coses no són tal com jo voldria. Així, oscil.lo entre el desencís, la frustració, l’apatia, l’enfonsament, el res no val la pena, el món és injust i jo passo o bé la ràbia, el malhumor, l’odi, l’agressivitat… Realment tot un panorama.

Rumiem una mica:

  • Pensar que les coses sempre han de sortir com jo voldria, és un pensament gaire racional, gaire lògic… gaire assenyat?
  • Tenim dret a exigir que tot funcioni tal com a mi m’agradaria? Veus alguna diferència entre exigir i desitjar?
  • Creus que la gent d’abans (els vostres pares, iaios, oncles …) tenien més capacitat d’acceptar allò que no els agradava: el dolor, els contratemps, els errors, les equivocacions, els fracassos, els imprevistos… que ara?
  • Eren més resignats? Per què?
  • Perquè no esperaven tant de la vida?
  • O senzillament tenien més capacitat d’acceptar la vidal tal com és, amb els seus moments bons però també dolents?
  • És veritat que, tot sovint, creiem, estem convençuts, que la vida és com una mena de programa informàtic en què podem controlar totes les variables?
  • És realment correcte pensar això? A veure, com quedem: som humans o déus?
  • Existeix realment la perfecció?
  • Cercar-la obsessivament en alguna cosa o en algú pot tenir efectes contraproduents? Digue-me’n algun.

* * *

Llegeix amb atenció aquest conte:

 

La búsqueda de la perfección

Un grupo de mujeres se había reunido para celebrar la inminente boda de una amiga. Durante el curso de la velada la futura novia se dirigió a una vieja amiga que todavía seguía soltera y le preguntó: <<¿Cómo es que nunca te has casado? ¿En alguna ocasión has encontrado al hombre adecuado?>>

<<Oh sí!>>, le contestó ella. <<Ya encontré al hombre apropiado.>>

<<Entonces, qué sucedió? ¿Por qué no te casaste con él?>>, inquirió la prometida.

<<Las cosas sucedieron así>>, dijo la amiga. <<Sabía exactament a quién estaba buscando. Tenia que ser el hombre perfecto. Había confeccioado una lista con todas las cualidades que yo deseaba que tuviera un hombre, y empecé a viajar alrededor del mundo para encontrarlo. Tenía que estar en algún sitio. Y efectivamente estaba.>>

<<Explícame entonces>>, preguntó la curiosa novia. <<Qué sucedió?.>>

<<Bien, empecé buscando en Nueva York>>, explicó la amiga. <<Allí encontré un hombre muy rico. Era generoso con el dinero, pero era retraído, introvertido y poco sociable. Esto hizo que lo sacara de la lista.>>

<<Entonces viajé a Los Angeles, buscando en cada rincón entre Nueva York y la Costa Oeste. En Los Ángeles encontré un hombre que no sólo era rico, sino que también era divertido, de talante feliz y sociable. Gozaba de prosperidad económica y tenía todas las cualidades sociales que siempre había deseado en un hombre. Lamentablemente, no era demasiado guapo. Pensé durante mucho tiempo, “si me caso me tendré que despertar cada mañana junto a esa fea cara”. No, tampoco era Don Perfecto.>>

<<En Sidney sentí que me estaba acercando mucho. Allí conocí a un hombre independiente. Era amigable y extrovertido, e increíblemente guapo. Era alto, rubio y musculoso. Era surfista, solía acudir al gimnasio regularmente, y tenía un cuerpo de modelo de portada. Pero como todos los hombres que había encontrado tenía una faceta inaceptable. Con éste era su arrogante actitud machista. Era un chauvinista.>>

<<Así pues, viajé a Europa. En Londres encontré un hombre rico, sociable, guapo y liberado de prejuicios respecto a las mujeres. Estaba realmente muy cerca de mi objetivo. Al principio pensé que finalmente lo había encontrado, pero faltaba la sensualidad y el romance que yo ansiaba. Está bien encontrar a un hombre que cocine y que lave los platos, pero a mí también me gusta que me regalen rosas rojas y cenar a la luz de la luna.>>

<<Viajé cruzando el Canal hasta llegar a París y allí lo encontré. Ya sabes lo que dicen de los franceses. Bien, lo tenía todo. Era rico, extrovertido, guapo, liberal y extremadamente sensual. Tenía la máxima puntuación en todos los aspectos contemplados en mi lista. No había duda. Era mi hombre perfecto.>>

<<¿Entonces?>>, preguntó con curiosidad la novia, ¿por qué no te casaste con él?>>

<<Oh!>>, respondió la amiga. <<La razón fue simple. Él estaba buscando la mujer perfecta.>>

George W. Burns. El empleo de metáforas en psicoterapia. Masson. Barcelona. 2005. pàgs. 80-81

Què tal? Si no és molt demanar, reflexionem una mica:

·        Què t’ha vingut al cap immediatament després d’haver-lo llegit? En què has pensat?

·        Digue’m si t’ha fet rumiar en algun dels següents aspectes:

o       La necessitat que tenim tots de no exigir metes tan irreals.

o       Aprendre a acceptar les diferències i les imperfeccions dels altres i de nosaltres.

o       Jutjar els altres tal com ens agradaria que ens jutgesin a nosaltres mateixos.

o       Allò que dónes és allò que reps.

* * *