Un robot incomprendido.

En Estados Unidos, en el 2085, se crea, por primera vez, un robot capaz de sentir , pensar y tomar decisiones, al igual que los humanos.                                   Heredó el nombre de Taylor, en honor a su creador.                                                  Pero, tiene un problema, y es que los demás robots no piensan y, los demás humanos lo tratan como un aparato.                                                                                Taylor se siente aislado, y su creador no sabe qué hacer, ya que el coste de producción es muy elevado como para hacer más.                                                     Hace poco era inimaginable que un robot pudiera sentir y pensar, pero Taylor lo hace, y consigue que su robot aprenda.

Taylor iba todas las mañanas con su creador, ya que era él quien le daba clases, porque, ya que tine la figura humana de un adulto, no sería cómodo para los niños ir con él.

Taylor se aburre mucho en su día a día, ya que con las únicas personas con las que habla son su creador y la familia con la que vive para socializar.

La vida a Taylor le resulta difícil, pero claro, como es un robot, a la gente le da lo mismo. Ya que aún sigue siendo algo “raro” que un robot pueda sentir, pero Taylor lo hace, y a la gente no le importa.

Taylor ahora está estudiando derecho en la universidad, hace ya tres años que salió a la venta, pero no olvidemos que es un robot y, que su capacidad de apredinzaje es mucho mayor.

La gente en la universidad está más centrada, pero claro, siempre está el típico graciosillo o chulo de la clase que hace que te sientas mal.

Aunque la gente no lo crea, Taylor tiene un sofisticado sistema de obtención de energia a través  de los nutrientes, ya que su creador lo hizo lo más parecido a un humano y quería, tambíen, que pudiera comer.

Taylor acaba la carrera sin muchos amigos y sin pareja, claro, a él eso del amor núnca se le ha dado muy bien.

Él piensa que es simpático, de hecho, hace todo lo posible para parecerlo, pero parece que la gente no opina lo mismo.

Piensa que es raro, bueno, mejor dicho, so lo han hecho creer, ya que todos los amigos que ha tenido le han dejado de lado.

Taylor siente un gran vacío, ya que no puede hablar con los robots y, parece que las personas lo rechazan. A los profesores, Taylor siempre les ha parecido simpático, ya que era listo en sus asignaturas y podían hablar con él, pero parecia que no se diesen cuenta de los problemas que Taylor cargaba, cosa que a muchos profesores les pasa.

Pero Taylor siguió adelante.

Poco a poco se daba cuenta de que no era como los demás, que él no tenía madre y, que su padre era su creador.

Taylor se sentía tan solo, que había pensado más de una vez en “autodestruirse”, ya que él cría que no servía para nada, y no le cogían en ninguna empresa, porque ¿Quien iba a confiar en un abogado robot?

Con el tiempo se fue derrumbando y, si pasión por vivir, cada vez se iba desvaneciendo más ante una sociedad tan injusta, que no acepta cosas diferentes. Ya había visto demasiadas cosas, y ya había pasado por tanto… Que estaba harto de que nadie supiese ver su esfuerzo y, al final, tomó una decisión.

Juan Giménez Sierra

3rB

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