Capítulo XVII

Una, por muy mujer hecha y derecha que sea, no es de cartón-piedra

Reflexiones previas

Carmen no entiende a Mario en ninguna de sus actitudes ante la vida; le parece incomprensible todo lo que su marido hace, dice o piensa y cada año de convivencia no hace más que ampliar la tremenda distancia que hay entre los cónyuges. Tras veinticuatro años de matrimonio Carmen no puede perdonar el haberse casado sin pompa ni boato y año tras año la distancia entre ellos dos se ha ido ampliando hasta convertirse ambos en  unos verdaderos extraños.

En un momento determinado se habla de la píldora anticonceptiva; aunque en la España franquista su uso fue muy restringido por las prohibiciones oficiales que nacían de ser éste un país ultracatólico, lo cierto es que la píldora supuso una revolución para las mujeres de todo el mundo pues por primera vez éstas podían decidir cuándo se querían quedar embarazadas desligando la vida sexual de la concepción.

Capítulo XVIII

Que te pones a mirar, cariño, y la vanidad es lo que te ha echado a perder

Reflexiones previas

En este capítulo Carmen parece ya desencadenada en su batería de reproches y no ahorra insultos dirigidos a su marido fallecido que se encuentra de cuerpo presente: “botarate, zascandil,  zángano” son algunos de los improperios que nos formula una Carmen que también nos da detalles sobre su insatisfactoria vida sexual.

Destaca tambiém en este capítulo la evocación de la actitud pública de Mario en dos ámbitos; en su denuncia de las condiciones de vida en los manicomios y en su renuncia a entrar en los órganos políticos del régimen franquista; dos actitudes que generan incomprensión de su esposa y enemistad con el poder.

 

Capítulo XIX

Estoy solo, Carmen

Reflexiones previas

Mario sufre una profunda crisis personal de connotaciones religiosas; su visión de Cristo no tiene nada que ver con la de la Iglesia española, mayoritariamente conservadora e inmovilista, y ello le lleva aplantearse dolorosamente sobre el sentido de la existencia. Esta crisis personal, no obstante, también le lleva a plantearse cómo debe de ser una sociedad más justa e igualitaria y por eso se atreve a denunciar delante de una reunión de señoras que organizaban el ropero de los pobres cuán injusta es la estructura social que permite las desigualdades. Esta noble actitud de Mario es vista por Carmen como el colmo del mal gusto y de la falta de sentido común de su marido.

 

Capítulo XX

Porque aunque vosotros no lo creáis, las mujeres somos muy complicadas

Reflexiones previas

El repaso de los hombres que, en un momento u otro, han intentado seducir a Carmen -Evaristo, que luego se casará con Transi, el ordinario Eliseo San Juan, Galli Constantino o incluso los obreros que la piropean por la calle- le sirve a Carmen para confirmar su atractivo sexual y reprochar a su marido su insatisfactoria vida amorosa;  así como no se entendieron en ningún ámbito de su vida, el sexo entre ellos fue también un camino de frustraciones y desencuentros.

 

Actividades

Llegados a estas alturas de la novela, hemos descubierto con claridad que Carmen nunca entendió a Mario. Ahora bien, ¿entendió Mario a Carmen alguna vez? Elaboren un texto de unas 150 palabras contestando a esta pregunta.

Capítulo XXI

No, Mario, no, desengáñate, hay que aguantar lo que se puede

Reflexiones previas

En este capítulo aparecen aspectos interesantes como son la referencia a una vacaciones familiares en la playa, señal inequívica de cómo la sociedad española se iba integrando a los modelos europeos de consumo y ocio.

Especial mención merece la referencia a cómo Mario dejó el periódico de Madrid donde colaboraba -y donde cobraba un buen sueldo- porque la redacción le modificó su texto y allí donde ponía Guerra Civil le cambiaron el texto por Cruzada Nacional, el concepto con que el régimen se refería a la contienda bélica.

De todos modos, al final de este capítulo, Carmen confiesa algo sorprendente y de una importancia decisiva; de alguna manera, la clave de la novela se desvela en las últimas líneas de este capítulo.

Capítulo XXII

Me la has pegado, Mario, estoy segurísima de que me la has pegado más de una vez y de dos

Reflexiones previas

Más allá de seguir con los disparatados celos de Carmen, esta nueva entrega de su discurso nos muestra su extraña terquedad en no creer que su marido llegó virgen al matrimonio y en considerar esa posibilidad algo así como un defecto. Resulta también interesante ver una primera referencia a Aran -Aránzazu-, la pequeña de la familia que hasta este momento no había sido citada en la novela.

Capítulo XXIII

Hay una cosa evidente, Mario, que nos guste o no tenemos que aceptar, y es que un país es como una familia, lo mismito, quitas la autoridad y ¡catapum!, la catástrofe

Reflexiones previas

Este capítulo se centra en explicar todo lo que ocurrió en el episodio de la agresión del policía a Mario y cómo éste no pudo contar en ningún momento con la comprensión de su esposa. No obstante ello, también queda claro el reproche de Carmen a Mario, que no se da cuenta de cómo su esposa está reventada con las agotadoras labores domésticas; Carmen no le pide que él la ayude -le parecería una indecencia ver a un hombre desarrollando tareas domésticas- pero sí que le dé una posición económica para poder contratar servicio o, al menos, que valore su trabajo y sus ímprobos esfuerzos cotidianos.

Capítulo XXIV

Mario, si no te duele nada ni tienes fiebres, ¿de qué te quejas?

Reflexiones previas

Carmen evoca las diferentes etapas de la depresión de Mario, sus miedos incontrolables, sus ataques de ansiedad, sus lágrimas, sus noches de insomnio; ante ello se muestra refractaria, no entiende ni quiere entender qué le pasaba a su marido e incluso explica en algún momento cómo penso que todo ello era consecuencia de que estaba borracho. Aunque médicos y amigos le quieren explicar que lo de Mario es una enfermedad, ella no quiere ni oír hablar de esa posibilidad y lo achaca todo a la falta de carácter de su marido y a sus ganas de llamar la atención.

Capítulo XXV

Los libros para lo único que sirven es para poneros la cabeza como un bombo

Reflexiones previas

Julia regenta en Madrid una casa de huéspedes donde alquila habitaciones para estudiantes norteamericanos; cuando llega a hospedarse un joven negro, el padre de Julia decide que hay qye cobrarle el doble por el simple hecho de ser negro.  Mario estalla y escribe una dura carta a su suegro en la que le acusa de hipócrita y racista.

Aunque hoy nos pueda sorprender una actitud tan claramente racista, lo cierto es que por aquellos años Estados Unidos practicaba la segregación racial; los blancos y los negros no podían ir en los mismos transportes públicos ni estudiar en las mismas escuelas y los negros veían limitados de forma constante sus derechos civiles. Martin Luther King, asesinado en 1968 por su defensa de la América negra, se convirtio en la figura que encbezó un movimiento de protesta que cambió las leyes del país.

Capítulo XXVI

Mario, no nos engañemos, es que tú no eres un tipo de hombre de gustar a las mujeres, que físicamente vales bien poquito

Reflexiones previas

La obra literaria de Mario, la manifestación artística de sus anhelos, inquietudes, deseos y miedos, nunca fue comprendida por Carmen; a lo largo de la novela ésta ha manifestado constantemente su animadversion hacia sus novelas y en este capítulo vemos cómo con sus amigas se burlaba y mofaba de lo que escribía su marido.

La intimidad de Carmen con Mario tras horas de monólogo -nunca ella le había hablado tanto a su marido- está llegando a tal grado de intensidad que, al final de este capítulo, Carmen ya le habla y pregunta a Mario como si éste estuviese vivo -“no te acuerdas, si hombre, ¡qué rabia!“-.