Hace una semana se encontraron un conejo que se llamaba Orejotas y una rana que se llamaba Verdone.
Se llevaban muy mal, porque Orejotas decía que como Verdone era calvo y verde era peor.
Un día Orejotas se estaba ahogando en un pantano y Verdone le ayudó.
Desde entonces se hicieron muy amigos, aunque uno fuera verde y calvo y el otro no.
Todos somos iguales aunque uno sea calvo y el otro sea verde.
Alejandro Martínez