Bécquer in english

Para que practiquen un poco su dimensión políglota, proponemos la lectura de la rima eleven en inglés. Si tienen problemas de traducción, el libro de lectura o la misma red les solucionarán facilmente las dificultades.

I am fiery, I am dark skinned
I am the symbol of passion;
With a hunger for pleasure my heart is full
Are you seeking me? “No, its not you I seek”

My face is pale, my tresses of gold
I regale you with never ending happiness
Of tenderness I hold a treasure trove
Are you calling me? “No it’s not you I call.”

I am a dream, an impossible
Vain phantasm of mist and light
I have no body, I am intangible
I cannot love you. “Oh, you, come, come!”

Una rima metapoética


La rima VII de Bécquer constituye una interesante composición donde el poeta reflexiona sobre la creación poética. A través del símbolo del arpa dormida, Bécquer, una vez más, habla de sí mismo y de su condición de poeta.

Del salón en el ángulo oscuro,
de su dueña tal vez olvidada,
silenciosa y cubierta de polvo,
veíase el arpa.
¡Cuánta nota dormía en sus cuerdas,
como el pájaro duerme en las ramas,
esperando la mano de nieve
que sabe arrancarlas!
¡Ay!, pensé; ¡cuántas veces el genio
así duerme en el fondo del alma,
y una voz como Lázaro espera
que le diga «Levántate y anda»!

Los saltos de la poesía

A continuación transcribimos un poema de Luis Cernuda, uno de los más importantes poetas españoles del siglo XX encuadrado en la llamada Generación del 27. Este poema, Donde habite el olvido -un texto que ya fue analizado por algunos alumnos de bachillerato en cursos precedentes-, supone un homenaje a Gustavo Adolfo Bécquer pues la frase que lo encabeza está extraída de su rima XLVI.

Donde habite el olvido,
En los vastos jardines sin aurora;
Donde yo sólo sea
Memoria de una piedra sepultada entre ortigas
Sobre la cual el viento escapa a sus insomnios.

Donde mi nombre deje
Al cuerpo que designa en brazos de los siglos,
Donde el deseo no exista.

En esa gran región donde el amor, ángel terrible,
No esconda como acero
En mi pecho su ala,
Sonriendo lleno de gracia aérea mientras crece el tormento.

Allí donde termine este afán que exige un dueño a imagen suya,
Sometiendo a otra vida su vida,
Sin más horizonte que otros ojos frente a frente.

Donde penas y dichas no sean más que nombres,
Cielo y tierra nativos en torno de un recuerdo;
Donde al fin quede libre sin saberlo yo mismo,
Disuelto en niebla, ausencia,
Ausencia leve como carne de niño.

Allá, allá lejos;

Donde habite el olvido.