1. PRESENTACIÓ DEL PROBLEMA
‘Estoy bastante desesperada con mi situación. ¿Hay alguna manera de obligar a mis hermanas a que colaboren con el cuidado de mi madre? Llevo más de tres años siendo casi la única cuidadora y estoy al límite de mis fuerzas. Necesito ayuda.’
‘Mi padre falleció súbitamente en los brazos de mi madre mientras bailaban hace unos meses. Yo estoy con cáncer. Ella, cuando perdió a su pareja se sumió en una gran depresión e inició un proceso de deterioro cognitivo galopante. Hace poco le han diagnosticado Alzheimer y vivimos en una zona rural. Nadie nos ayuda. Ni tan siquiera el cura del pueblo lo hace. ¿Dónde está compasión? ¿Qué hago?’
‘Mi madre se queja todo el día, grita y la están medicando. Parece que la medicación le ha dejado rígida. Aunque de salud está bien, siento que ella sabe que su cabeza y su cuerpo no responden. Me pregunta: ¿qué tengo?, ¿qué tengo?. Y me dice: ¡me quiero morir! Y yo sufro en silencio, la cuido pero cada pedacito de mi corazón y mi cuerpo se van quedando con ella. Es terrible porque tengo dos hijas grandes que me piden que no afloje. ¿Pero cómo se hace?’
‘Mi padre tiene 67 años. Con 53 tuvo un ictus y ahora está en fase inicial de Alzheimer. Adoro a mi padre porque es una bellísima persona y lo que soy hoy en día se lo debo todo a él. Desde que mi padre cayó enfermo, he tenido que ver su deterioro y la angustia y la depresión de mi madre. La situación llegó a ser insostenible y mi madre intentó lo peor: aquello que sólo la desesperación puede justificar.’
‘Llevo ocho años cuidando de mi abuela con Alzheimer. Ahora es el bebé de la casa aunque estuvo un año y medio con agresividad. El sábado pasado mi abuelo comenzó a tener alucinaciones. Tiene 75 y está bien de salud. Me da miedo que tenga lo mismo pues es un hombre fuerte y yo no podría lidiar con sus brotes de agresividad.’
‘Mi marido tiene 72 años recién cumplidos. Hace cuatro que empezó con Alzheimer. Según la doctora es todavía leve pero no me entiende cuando le hablo, se me pierde y no quiere hacer nada. Para mí fue muy difícil aceptarlo. Pensé que lo hacía a propósito para fastidiarme.’
‘Tengo 32 años. Llevo siete años cuidando de mi madre que tiene Alzheimer y tres años de mi padre al que le diagnosticaron un deterioro cognitivo. La enfermedad de mi madre poco a poco y con mucha paciencia y cariño la he ido aceptando. Desde que a mi padre le diagnosticaron su enfermedad, a mí se me cayó el mundo encima, por así decirlo. Me encerré en casa con ellos todo el día: olvidándome de mí, de mis amigos y hasta de mi pareja. Somos nueve hermanos y todos somos cuidadores, así que me cargué con una responsabilidad que era repartida. A día de hoy no tengo pareja ya que decidí dejarla para que hiciera su vida mientras yo cuido de mis padres. Y me he dado cuenta de que no he hecho bien, de que si mis padres estuvieran bien no querrían verme todo el día pegada a ellos dejando pasar mi vida. Ahora es tarde para todo. El jueves me dio una crisis de ansiedad y tengo la sensación de que estoy en un pozo en el que no veo cómo salir. El poder hablar con alguien que ha sido cuidador es una liberación ya que me puede entender y ayudar a ver la luz. Una luz que a día de hoy no encuentro y que no creo que con las pastillas que tomo logre llegar a verla.’
‘Mi padre murió este agosto pasado. Tuvo Alzheimer durante varios años y el último fue malísimo: dejó de andar, de hablar y le pusieron la sonda nasogastrica. Ver así a tu padre es muy duro. Estuvo ingresado dos veces en el hospital con infecciones. Pero siempre lo tuvimos en casa. Mi madre está bien y podía atenderlo con ayuda de un chico que contratamos para que viniera a levantarlo y lavarlo cada día. Nos quedó la satisfacción de poder cuidarlo en casa y sé que él se daba cuenta cuando yo le cogía de la mano aunque no nos conociera. Sabía que éramos algo suyo. Ayer habría cumplido años y me siento mal.’
‘Soy cuidadora de un enfermo de Alzheimer: mi marido. Él tiene 70 años y yo 59. Llevamos 41 años casados, tenemos cuatro maravillosos hijos y seis nietos. Hace ocho años le dictaminaron la enfermedad, diagnóstico: atrofia cortical posterior. Mi marido era un magnífico empresario con un negocio floreciente que montamos entre los dos. Juntos, habíamos trabajado como animales para subirlo y lo conseguimos. Él no tenía carrera pero era más trabajador que nadie y muy inteligente. Ahora no puede leer ni escribir. No identifica las cosas. A los tres últimos nietos no les ha visto las caras porque no puede. Y yo puedo pasar por delante de él y si no le hablo no me ve. Pero lo peor de todo es que se da cuenta de su enfermedad y siempre está de mal humor. Yo siempre estoy bastante animada y procuro quitarle hierro al asunto, pero me está resultando bastante duro.’
‘Yo soy cuidadora de mi marido tetrapléjico y de mi madre con Alzheimer.’
‘Cuatro años después de perder a mi madre no logro recuperarme. En mi mente están todos los errores cometidos y mi ignorancia: lo que debía haber sabido, lo que debía haber hecho. Es un infierno de pensamientos pese a que le di lo mejor de mí. La amé mucho y aún la siento cerca. Pero no pude dedicarle todo el tiempo que quería. Tenía que trabajar, pagar las cuentas y aún así no me alcanzaba el dinero para cubrir los gastos. La acuné y canté hasta que se durmió por última vez. Pero pude haberlo hecho mejor.’
‘Yo fui cuidadora de mis padres durante diez años. Ambos fueron víctimas del Alzheimer (con distinto grado). Cometí errores involuntarios por los que voy a culparme por el resto de mi vida. Pero debo decir que no conté con apoyo ni información. Hice lo que pude. Lo único que intenté siempre es que mis viejos estuvieran conmigo rodeados de sus cosas y se sintieran bien. Nunca acepté que fueran a un geriátrico.’
REALIDADES 10/03/2014 08:16 Diario de un cuidador
2. DELIMITACIÓ DEL PROBLEMA
Un cop feta la lectura de les experiències anteriors, formeu grups de 4 persones
1. Assegureu-vos que coneixeu el significat de totes les paraules del text
2. Què podeu dir de les paraules en negreta?
3. Discutiu entre vosaltres:
a) Coneixeu situacions similars a les descrites?
b) Què tenen en comú les persones cuidadores del text?
c) Què tenen en comú les persones ateses? Són dependents?
4.
