© Gabriel Laguna Mariscal
Estos días estamos traduciendo y comentando en mi asignatura de Literatura latina medieval, impartida a mis alumnos de Humanidades de la Universidad de Córdoba, el poema 7 del Cancionero de Ripoll, titulado “De somnio”. Seguimos por supuesto la magnífica edición bilingüe, con enjundiosa introducción y notas, de José Luis Moralejo (ed.), Cancionero de Ripoll (Anónimo), Barcelona: Bosch, 1986. Este poema latino, muy gracioso y picante, consta de 38 versos, dodecasílabos con ritmo asclepiadeo, y con rima. Versa sobre el tópico literario del sueño erótico: el sujeto sueña que le hace el amor a una chica estupenda; luego le da coraje y enfado despertar. He aquí algunos versos del poema, del principio y del final (para leerlo entero, pulsa aquí):
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Y he aquí un conato de traducción rítmica de mi cosecha, con algunas licencias:
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Este tema del sueño erótico tuvo un grandísimo desarrollo en la poesía amorosa española de los Siglos de Oro, como ha estudiado a fondo Antonio Alatorre en su reciente libro El sueño erótico en la poesía española de los siglos de oro, México: F.C.E., 2003. Pero, de todas esas producciones sobre el motivo literario, la mejor sin duda es un soneto de Francisco de Quevedo (1580-1645), titulado “Amante agradecido a las lisonjas mentirosas de un sueño” (Blecua 337), que paso a copiar aquí entero, para disfrute de mis lectores. Sigo, por cierto, la estupenda edición de James O. Crosby (ed.), Francisco de Quevedo. Poesía varia, Madrid: Cátedra, 1982, p. 223:
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Mucho me temo que mi ejercicio anterior de traducción libre haya quedado por los suelos en comparación con la magnífica recreación de Quevedo sobre el motivo. Pero merecía la pena. Quede ahí el soneto de Quevedo como una prueba, una más, de la vigencia de la tradición clásica como thesaurus de motivos literarios, especialmente pertenecientes al ámbito del amor y del erotismo.
Gabriel Laguna Mariscal