Cuaderno de Quejas de la Nobleza del bailío de Amont. 12 de abril de 1789

Art. 1. Antes de tomar parte en ninguna deliberación, los diputados de la nobleza tendrán plena seguridad sobre sus personas, y de que no podrán ser perseguidos por ningún tribunal en materia civil durante la duración de su mandato.

Art. 2. Para atribuir a los Estados Generales, tanto para esta primera Asamblea como para el futuro, una forma constitucional legítima, de forma que ningún estamento de ciudadanos pueda ser oprimido por otro y se pueda mantener entre ellos un equilibrio perfecto de influencia y de poder, se ordena a los diputados de la nobleza que insistan y persistan en conseguir que se reduzcan los tres estamentos actuales a dos, solamente.

El primero lo integrarán el clero-noble y la nobleza laica y el segundo estará formado por el clero que no sea noble y por el Tercer Estamento de la ciudades y del campo. Se aceptará el sistema de voto por individuo, si ambos estamentos tienen igual número de representantes y, en caso contrario, las votaciones serán por estamento y por separado.

En cuarquier caso, en la composición del Primer Estamento los representantes de la nobleza tendrán que ser, al menos, el doble que los del clero.

Art. 3.  Respecto a los límites de la influencia de las prerrogativas del rey sobre las deliberaciones de la reunión, nos remitimos a la cordura de los Estados Generales para que ellos mismos los fijen, tanto si los dos estamentos votan juntos y por individuo como en el caso de que lo hagan por separado. Esta influencia deberá ser tal forma que respetando la dignidad de la Real Majestad, la Asamblea de la nación quede invetida de todo el poder que le corresponde.

Art. 4. El mantenimiento de las exenciones personales  y del tratamiento distinguido de los que ha gozado la nobleza desde siempre son atributos esenciales diferenciadores que no pueden ser atacados ni distribuidos más que dando lugar a la confusión de los estamentos […] La nobleza del bailío de Amont pide, por lo tanto, que el estamento del que forma parte see mantenido con todas sus prerrogativas personales, accediendo, no obstante, por amor a la justicia y con la intención de aumentar el desprecio por los grandes delitos, a que, en los casos d delitos contra el orden público y las leyes de la nación,no exista ninguna distinción en el tipo de castigo aplicable a los culpables. […]

Art. 6 Estando todos los estamentos de acuerdo en el respeto de las propiedades, la nobleza no tiene, en absoluto, intención de renunciar a los derechos señoriales honoríficos y prácticos, tales como la justicia alta, media y baja, la caza, la pesca, las manos muertas, los impuestos directos, las prestaciones personales, los laudemios, palomares, censos, cánones, dependencias, embargos, derecho de retracto, consentimiento, y cualesquiera otros. No obstante, la nobleza accede, en honor al nombre de francés, a renunciar a las manos muertas personales, y a que puedan serrescatados por los que los soportan, aquellos derechos, anteriormente citados, que la prudencia de los Estados Generales estimen como demasiado costosos en su forma actual, ya sea por medio de una indemnización que convendrán de mutuo acuerdo los señores y las comunidades, o según un reglamento que será establecio por los Estados Provinciales. aunque la nobleza entiende que la compra de los referidos derechos no podrá efectuarse parcialmente en un mismo señorío, sin el cosentimineto del señor.

Si las prerregativas señoriales sobre los jueces que imparten la justicia señorial son discutidas por el Tercer Estamento, los diputados las mantendrán con todo su poder, así como la justicia de los señores en su forma actual, y ello en beneficio del propio interés de las comunidades.

Art. 12. Los diputados pedirán que se añada al derecho polítco del Estado de abolición de las anatas, y que se prohíba a todos los habitantes del reino dirigirse a la Corte de Roma para pedir dispensas […]

Art. 16. Los diputados pedirán el reconocimiento de los derechos y privilegios de la provincia tal cual lo hizo Luis XIV en el momento de su conquista, estando autorizados, sin embargo, los citados diputados a sacrificar aquellos de estos privilegios que parezcan irreconciliables con el bien general del Estado, previa indemnización. […]

Dado en Vesoul, a 12 de abril de 1789.

Citado por Godechot, J., O. C., La Penseé…., pp. 95-100.

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