La mayoría de los espacios cerrados tienen puerta. La puerta permite el acceso a ese lugar, y también el poder salir de él.
Esa puerta ofrece ac
ceso a los habitantes y también a los invitados; pero es segura, para que los que no son de la casa o no son invitados, no puedan pasar por ella y así poder acceder. La casa está llena de provisiones, y allí moran sus ocupantes en paz y tranquilidad. No sería conveniente que una casa no tuviera puerta.
En la antigüedad, las propias ciudades tenían puertas: las puertas de las murallas que la rodeaban. Estas murallas protegían a los habitantes de la ciudad de las fieras salvajes del bosque y de sus propios enemigos.
Pero…
….¿y el cielo? …¿tiene el cielo puerta?…¿Hay algún acceso al cielo o …éste está herméticamente cerrado?…
¿Estamos destinados a estar fuera de la “Casa de Dios”?
Jesús dijo: “Yo soy la puerta; el que por mí entrare, será salvo;
Así que, tenemos libre acceso a la morada celestial a través de Jesucristo.
Te invito a que conozcas a Jesús de forma personal. Él es la puerta que te llevará al Padre y a una salvación segura !!
Xavier Morón