“En verdad comprendo que Dios no hace acepción de personas, sino que en toda nación se agrada del que le teme y hace justicia”. (Hechos 10:34)
Esta afirmación de Pedro constata el hecho de que la salvación es para todo pueblo, el judío y el gentil (no judío), representado por Cornelio, el centurión romano. Esta declaración responde también a la pregunta de tantas personas sobre si tendrán o no salvación eterna. Y sobre ¿qué es necesario para conseguirla? “…el que le teme y hace justicia”. Temor de Dios significa respeto, y no miedo. Quien reconoce que Dios es el Creador, Salvador y Señor de todas las cosas, lo teme; y puede alcanzar tan preciada salvación.