LA INTELIGÉNCIA EMOCIONAL EN L’AMBIT LABORAL

QUÈ ÉS EL COACHING

 

 

La inteligencia emocional en el ámbito laboral

Meritxell Obiols

Coach ejecutiva-profesional

04/08 El trabajo requiere que cada persona aporte esfuerzo, tiempo, habilidades o destrezas; a cambio, cada persona buscará unas compensaciones…

 

El trabajo es una actividad humana, individual y colectiva, de transformación de la realidad, que proporciona bienes y servicios a la sociedad. Requiere que cada persona aporte esfuerzo, tiempo, habilidades o destrezas; a cambio, cada persona buscará unas compensaciones. Estas compensaciones no pertenecen exclusivamente al orden económico, también son psicológicas y sociales. Con su trabajo, las personas pretenden la satisfacción de necesidades biológicas, de seguridad, de relación personal, de autoestima y de realización personal.

Es fundamental que cada miembro de la empresa se sienta como un profesional responsable de su competencia y que con sus aportaciones pueda ayudar a conseguir los objetivos de la empresa.

Un buen líder de equipo tendrá que tener bien desarrollada la inteligencia emocional para saber valorar la importancia de atender el bienestar emocional de sus colaboradores. El hecho que una persona, por su experiencia y conocimientos, ascienda de categoría y asuma la responsabilidad de coordinar un grupo de trabajo, no implica necesariamente que tenga las habilidades para hacer frente a la complejidad de las relaciones interpersonales de los miembros de su equipo.

“Un buen Coeficiente Intelectual no garantiza conseguir las metas que se esperan de nosotros”

Daniel Goleman popularizó en el año 1995 el concepto de Inteligencia Emocional, que ha permitido comprender ciertas realidades que no tenían una clara explicación. El coeficiente intelectual de una persona no es suficiente para explicar el éxito en su vida personal, profesional, familiar y social. Personas con educación, perspectivas y oportunidades parecidas han acabado con destinos muy  diferentes. Personas que eran una joven promesa, no han conseguido el éxito profesional, y otros con un modesto aprobado en sus  estudios han conseguido objetivos profesionales impensables. El hecho de tener un alto C.I. no garantiza conseguir las metas que se esperan de nosotros; el conjunto de características y habilidades emocionales que componen la inteligencia emocional pueden ser tan o más determinantes a la hora de triunfar en la vida.

Goleman ha dado otra visión a la Inteligencia,  ya que desde su planteamiento, la Inteligencia emocional es un conjunto de destrezas que pueden ser modificadas y mejoradas, que existen como potencial y lo que conviene es desarrollarlas mediante entrenamiento. Facilitar las herramientas para conseguir la potenciación de las cualidades y el aprovechamiento de las habilidades personales de cada miembro de la empresa es una necesidad de las empresas con visión de futuro,  constatadas como fundamentales para conseguir sus objetivos empresariales.

Las normas que gobiernan el mundo laboral están cambiando. No solamente se nos valora por nuestra inteligencia, experiencia o formación, sino también por la manera cómo nos relacionamos con nosotros mismos y con los demás.

 Estos nuevos criterios centran su atención en habilidades como:

• La capacidad de regularse a si mismo, confianza y motivación para trabajar y conseguir objetivos, incrementando la iniciativa y la satisfacción personal.
• La empatía, capacidad de entender a los demás, incluso cuando no están de acuerdo.
•  La adaptabilidad y capacidad de dar una respuesta creativa delante de los contratiempos y los obstáculos. 
• La capacidad de escuchar y comunicarse de forma eficaz.
• La capacidad para reconocer las emociones y sus efectos. La autoregulación de las emociones. 
• La eficacia dentro de la organización, la predisposición a participar activamente y el potencial de liderazgo.
• La regulación emocional como capacidad para prevenir el estrés.
• La capacidad de mostrarse abierto a las ideas y a los nuevos enfoques, con suficiente flexibilidad como para responder rápidamente a los cambios.

Cuando una organización aplica los principios de la inteligencia emocional consigue desarrollar las capacidades laborales y creativas de su equipo humano, reduciendo las bajas laborales, minimizando el estrés de sus empleados, adaptándose rápidamente a los cambios, fomentando una dirección más flexible y efectiva, además de una respuesta más competitiva para sus clientes.

Todas las personas pueden mejorar su inteligencia emocional en cualquier momento de su carrera profesional. Una de las formas más eficaces de favorecer el desarrollo de competencias emocionales es mediante un proceso Coaching, a través del cual, mediante el apoyo de un/a Coach, el cliente va generando un proceso de cambio a partir de sus propias necesidades.

 

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