Soy Rubén y mi adicción a los videojuegos es muy grave, por lo que dicen mis padres y mi hermana. Me paso el día jugando, pero no solo. Hace poco, por ejemplo, conocí a una chica que jugaba a los videoguegos al igual que yo. Lo malo es que la conozco a través de una pantalla. Nos queremos conocer en persona, pero, como soy un poco antisocial, no sé cómo conquistar a una chica. Salí de mi habitación, y mi hermana se sorprendió. Hablé con mi hermana, siempre saco el tema de la “chica gamer”, mi… No sabría explicar lo que es ella para mí, es la primera vez que siento algo así, un cosquilleo en la barriga cada vez que le hablo y recibo un mensaje suyo.
Empecé a pensar cómo sería la mejor manera de que nos viéramos en persona, qué debería decirle, cómo habría de actuar… Me siento como en un cuento de hadas, pero con alas cortadas, soy muy novato en esto, no sé cómo actuar delante de una chica expresando mis sentimientos, me pondré nervioso rápidamente.
Hoy era el día que iba a ver a Luna en persona. No tener que hablarle tras la pantalla, ni solamente tener que contemplar su belleza a través de una foto. Quedamos en una parte de la playa, antes que anochezca, para ver la puesta de sol. Me vestí con mi chaqueta de cuadros favorita, cogí mi gorra de “creeper” y fui rumbo a la playa. Me comenzaba a sentir nervioso y quería relajarme. Conocía casi todos sus gustos y por eso le compré bombones de chocolate blanco. Ya era hora, llegué cinco minutos antes, estaba sentado en un banco y esperando ver una melena de color azul pastel. Ese tono azul en el pelo, con unos ojos verdes, combinan tan bien que hasta me vuelve loco.
Ya estaba más relajado, a los lejos vi a una chica preciosa acercándose, pensé “esa es mi hermosura”. Al estar a pocos metros de mí la vi sonrojarse, se tapó la cara y me abrazó. “Que bajita y mona” pensé, le di los bombones y nos sentamos en la arena a ver la puesta de sol. Se apoyó en mi hombro, y me relajé. El sol ya había desaparecido era oscuro y había un silencio que resultaba cómodo. Nos miramos a los ojos, no necesitábamos palabras para transmitirnos alguna cosa. Cada vez, estábamos más cerca hasta que estuvimos a milímetros, ella cerró los ojos y me besó. Yo cerré los míos y dejé que ella tuviera el control de la situación. Yo no creo en Cupido, pero esto es un flechazo.