¡Por fin llegó el gran día! Pol se acercó a la taquilla: iban a comprar los billetes para el metro. Su abuela y él se colocaron delante de la parada, estaban muy ilusionados e impacientes, iban a viajar a Madrid por primera vez. El metro se acercaba cada vez más y Pol se iba poniendo cada vez más nervioso…. No paraba de hacer preguntas: “¿cómo es?”, “¿corre mucho?”, “¿dónde lo han fabricado?”… Su abuela se puso muy nerviosa al ver aquel enorme metro que se acercaba cada vez más y más. Se abrió la puerta, subieron y estuvieron mirando y tocando todo. “¿Cómo será Madrid?”, preguntaron los dos, curiosos. Pasó un buen rato y aún seguían en el metro; pero, de repente…. Al conductor le empezaron a pasar cosas muy extrañas: le salió trompa de elefante, pico de loro, cuerpo de mono… Pol estaba muy asustado y su abuela también. Las puertas del metro se abrieron, bajaron, pero… Resulta que no estaban en Madrid, sino en una ciudad fantástica donde sus habitantes eran seres muy extraños. Pol y su abuela tenían mucha sed y decidieron ir a comprar agua a un supermercado cercano. Pol bebió un sorbo y…. POOM: le salieron patas de gallina y orejas de perro. Empezó a llorar desesperadamente. Su abuela también probó el agua; pero ella, de repente, se convirtió… En gorila.
Pasaron unos meses y Pol y su abuela estaban la mar de bien en aquel lugar fantástico; pero, de repente, le preguntó a su abuela: “¿Y si volvemos a nuestra tierra de antes?” Ella dijo que sí porque se sentían solos y estaban tristes de no estar con su familia. Cuando estaban a punto de coger el metro, Pol y ella cambiaron de opinión, dieron marcha atrás y, al final, se quedaron a vivir para siempre allí.