Juan era un niño de 6 años, el cual tenía una gran imaginación. Un día, Juan quería ir a jugar al parque; pero, en aquel momento, sus padres no podían llevarlo porque estaban trabajando. Como Juan era tan cabezón y tenía tantas ganas de ir al parque, decidió ir él solo. Ya de camino, Juan cruzó una carretera; pero, como iba distraído, no vio venir el coche que se lo llevó por delante.
Al día siguiente, Juan se despertó en el hospital. Él no recordaba nada de lo que había pasado el día anterior. A pesar de todo, Juan siguió con su vida normal, hasta que un día fue con sus padres de excursión al bosque. Caminando entre los árboles, Juan se apartó unos instantes de sus padres y fue a parar a un lugar que estaba lleno de pequeños duendecillos, los cuales vestían con unos atuendos muy coloridos y sorprendentes. Desconcertado, Juan empezó a reflexionar acerca de si esos duendecillos eran reales o eran fruto de su imaginación. Después de estar unos instantes reflexionando, Juan decidió salir a buscar a sus padres para enseñarles su descubrimiento. Tras haberlos encontrado, Juan los guio hasta el lugar donde estaban los duendecillos. Cuando llegaron al lugar, sus padres, al no ver nada, pensaron que todo era fruto de la imaginación de Juan. Al darse cuenta de que sus padres no veían nada, Juan supo que él era el único que los podía ver: tenía un don.
A partir de aquel momento, Juan iba cada día, después de la escuela, a visitar a sus nuevos amigos al bosque.
Juan empezó a reflexionar sobre cómo pudo conseguir aquel don, hasta que llegó a una conclusión: él empezó a ver a los duendecillos después de haber tenido aquel trágico accidente de coche, el cual lo había dejado inconsciente durante un día.
Pero lo que realmente pasó el día del accidente fue lo siguiente: de camino al parque, Juan quiso cruzar la carretera; pero, como iba distraído, no vio venir un coche y recibió un golpe tan fuerte que tuvo que ser hospitalizado inmediatamente en la UCI.
Todo lo que Juan había visto y sentido gracias a su don, en realidad era solo un sueño. Ya que, desde el día en que Juan tuvo el accidente, no se ha vuelto a despertar del coma.