Los sueños, que parecen recuerdos lejanos; los recuerdos lejanos, que parecen sueños. Miro el cielo y no veo nada más que nubes y estrellas. ¿Te podré olvidar?, me pregunto. Lo dudo, ya que has estado conmigo durante muchos años. Me viene una sonrisa a la cara cada vez que pienso en ti. Tengo que superarlo de una vez por todas.
Ahora me encuentro en la cafetería donde pude contemplar tus ojos por primera vez, son pura agonía estos horribles y dulces sueños, horribles porque eran tan bellos que me duele recordarlos, y dulces porque llenan superficialmente mi corazón. Miro alrededor y solo veo caras felices; ojalá volviera a encontrar esa felicidad. Pero…, espera, ¡qué ven mis ojos! El corazón se me acelera por momentos. Ha pasado bastante tiempo sin que encontrase algo a lo que llamar “amor”. Me acerco a ella con paso despreocupado, estoy preparado para llenar este vacío, sonrío porque creo que mi felicidad está cerca. Paro mi marcha rápida por una simple razón, otro hombre ya está a su lado. ¡Maldita perspectiva! La bofetada me devuelve a la realidad, ha hecho que todo sentimiento marchitara. Vuelvo a mi asiento junto a la barra.
Esta experiencia me ha hecho ver que, siempre que ves esperanza, en verdad, es una cortina de humo de la realidad…