Era una mañana muy tranquila en la oficina de policías de California. El general James no tenía ningún caso que resolver, así que envió a sus policías a vigilar las calles más conflictivas de la ciudad. James estaba tomándose su café con leche, cuando, de repente, recibió un comunicado por el walkie-talkie que venía del zoo de la ciudad. El comunicado decía lo siguiente: “Se han escapado un tigre, un león, una pantera, una pitón y un rinoceronte”.
James reunió a sus policías en la oficina de la ciudad y les explicó lo sucedido. Los responsables del zoo no sabían cómo se les podían haber escapado esos animales tan peligrosos, ya que tienen las puertas de seguridad más fuertes de todo el mundo, casi imposibles de romper o atravesar.
La policía empezó a recorrer las calles de la ciudad, tanto las más céntricas como las de las afueras. Estuvieron más de cuatro horas recorriendo la ciudad y no encontraron ni rastro de los animales. Enviaron un comunicado a diferentes pueblos y ciudades que tenían cerca y tampoco encontraron nada, ni recibieron ninguna llamada de ningún ciudadano quejándose de haber visto o escuchado algún animal.
Finalmente, durante más de tres semanas de investigación, encontraron una furgoneta cerca del zoo haciendo movimientos raros y fueron a investigarla. Se dieron cuenta de que era una mafia que se dedicaba a robar animales y venderlos a los mercados negros. Los encargados de la mafia fueron condenados a tres años de prisión y les impusieron una multa de más de 7.500€.