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The Teaching Gap

Vínculo al primer capítulo del libro The Teaching Gap, de James Stigler y James Hiebert

En las primeras páginas, hay una cita de Jerome Bruner en la que se reproduce esta observación de su libro de 1996, La Cultura de la Educación:

Es algo sorprendente y desalentador cómo se ha prestado poca atención a la naturaleza íntima de la enseñanza y el aprendizaje escolar en los debates sobre la educación que se produjeron durante la última década. Estos debates se han centrado tanto en el rendimiento y las normas que en su mayoría han pasado por alto el medio por el cual profesores y los alumnos continuan con sus asuntos en la vida real de las aulas – cómo enseñan los profesores y cómo aprenden los alumnos.

La brecha fundamental en la educación se da en la discrepancia entre lo que es y lo que tendría que ser.  ¿Qué tendría que ser la educación que aún no es?

Localizar la discrepancia es debate, pero, sobretodo, saber que hay debate, salvar la distancia entre el saber y la costumbre, entre el conocimiento y el conjunto de normas, valores y creencias que cada individuo asume como incontestadas. Discernir cómo se enseña y cómo se aprende sin desechar todas las consecuencias cuando ese discernir se vuelve hacia uno/a mismo/a. Sin embargo, ¿hacia dónde conviene mirar?

El estudio de Stiglet y Hiebert nos pone en alerta acerca de la cantidad de formas variadas de enseñanza entre las culturas y cómo de homogéneas pueden  ser dentro de esas mismas culturas. Por lo tanto, la enseñanza, aquello que identifica la labor como docente, es un hecho cultural. Así que aprendemos a enseñar a través de años de participación en la vida de la escuela y del aula, y a menudo no somos conscientes de algunos de los procesos pertenecientes al registro de todo conocimiento tácito, aquello que ya hemos interiorizado como siendo el caso de nuestra actividad, la forma en que aquí hacemos las cosas: los atributos más generalizados de la enseñanza en nuestra propia cultura.

Discernir cómo se enseña y cómo se aprende será , entonces, discernir sobre nuestra propia cultura en la situación de enseñar algo a alguien. La brecha fundamental en la educación como discrepancia entre lo que es y lo que tendría que ser quizás pueda ser salvada buceando en la “naturaleza íntima” de los procesos en juego puestos en la dirección de su mejora.

Pero antes … tendremos que saber que hay un debate, que podemos salvar las distancias de la discrepancia con grandes dosis de humildad, autoreflexión e intercambio para saltar sobre la forma en que aquí hacemos las cosas.