Armas de fuego

Polly S.

[de Polly S., en Béhance]

Cuando era pequeño, mi abuelo me dejó una pistola, descargada, claro, que fue utilizada -decía- en la Guerra Civil. Recuerdo que aquel año me dediqué, durante mis vacaciones, a apuntar a todo aquel que frecuentaba la portería donde mis hermanos y yo pasábamos el verano con los abuelos. A más de uno se le paró el corazón al observar a un niño de seis años empuñando un revólver de verdad. La abuela me lo requisó y de aquella pequeña arma jamás volvimos a saber.

Alejandro-José Vázquez, GS

Relato, microrrelato, experiencia o anécdota con armas de fuego.

3 thoughts on “Armas de fuego”

  1. Caminó durante horas por las calles de Barcelona y recordó cada uno de los momentos vividos. Su mano derecha acariciaba nostálgica la cálida piedra de los edificios buscando respuestas y algo oyó, sin escuchar las memorias que el viento le contaba. Un día alguien le había dicho que “creer” de “crear” estaban a tan solo una letra. Tragándose la aceptación de aquel vacío al que su sangre le había llevado, caminó decisivo hacia el mar. Llevaba un arma blanca por protección y seguridad. La luna reflejaba la destrucción en su cuerpo ya desnudo y el tiroteo de su vacío corazón impactaba acelerado y enérgico contra su pecho. Empuñó el revólver con su mano temblorosa y selló con un beso el fin de una vida que, aunque emocionante, le había llevado a la autodestrucción.

  2. Lo que voy a contar sucedió en un día de trabajo, normal como otros tantos. La mañana trascurrió con bastantes entregas, lo habitual a primera hora. Se realizaron sin incidencias; a mediodía nos dirigíamos a un punto para realizar una entrega a una dirección que no recordaré para evitar malos recuerdos. Tuvimos un percance en el camión, una avería. Al estar en una calle con una pendiente bastante considerable, dejamos caer el camión contra un muro. Avisamos a la central comunicándoles dicha incidencia y nos notificaron que enviarían al mecánico con un camión para seguir haciendo la ruta. En el tiempo de espera el chófer nos comenta que parece que el camión se va hacia abajo. Nos bajamos del camión y comprobamos si había un calzo para colocarlo en la parte trasera. Mi compañero abre la tapa donde está situada la rueda de repuesto e intenta coger la llave de ¨t¨. En ese instante se oye un estruendo que proviene del interior del camión. Miramos por la ventilla del vehículo y vemos en el suelo al conductor, víctima de un disparo que se ejecuta él mismo. Avisamos a la compañía, envían a una ambulancia, pero al estar muerto el compañero, no pueden actuar. Ha de acudir el forense. Fue un golpe muy duro tanto para mi compañero como para mí; nos dejó huella, es algo que cuesta asimilar y no se olvida, por mucho tiempo que pase. Después de esto cambié de puesto, no quería armas.

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